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Nuevo Master en Gestión Turística en Ibiza

Los profesionales del sector turístico de Ibiza tienen la oportunidad de ampliar su formación y sus conocimientos con el máster presencial en Gestión Turística (MTA) de la UIB que se impartirá a partir de enero y que tiene una duración prevista de dos cursos.

Esta será la segunda ocasión que se impartan en Ibiza estos estudios que se llevan realizando 24 años en Mallorca y que han ocupado el primer puesto en el ranking nacional en másters de Turismo.

Eugeni Aguiló, codirector del Master de Gestión Turística, destaca el interés que despiertan estos estudios entre el sector y ap

unta que «un 50% del profesorado serán profesionales del sector turístico de Balears».

El objetivo principal de estos estudios es la formación de directivos y empresarios capaces de dirigir y liderar organizaciones en entornos competitivos, globales y dinámicos, preservando la ética profesional.

Este objetivo se logra a través de dos vías: por un lado la adquisición de un sólido conocimiento de las técnicas más innovadoras de gestión empresarial, con un especial énfasis en las nuevas tecnologías; y por otro, muy ligado a las metodologías prácticas utilizadas, el desarrollo de las habilidades directivas que conforman el factor diferencial en los profesionales que triunfan.

Para todas aquellas personas que estén interesadas en obtener más información sobre estos estudios, el miércoles 12 de diciembre, a las 11 horas, el doctor Onofre Martorell ofrecerá una charla en una sesión informativa en el salón de actos de la Escuela de Turismo.
Por otra parte, Palladium Hotel Group, Migjorn Ibiza y la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera colaboran en la realización de estos estudios en la isla.

Educación. Criar niños felices para crear una sociedad en positivo

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EUROPA PRESS – Madrid

Dinamarca ha sido declarado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como el país más feliz del mundo todos los años desde 1973. Pero, ¿cuál es el secreto de su felicidad? Su estilo de crianza. Es reconocido por todas las instituciones mundiales que los padres daneses crían niños felices que crecen para ser uno adultos felices, que además repiten este ciclo.

«Esto se logra gracias a que, desde pequeños, los niños están en contacto con sus sentimientos, tienen seguridad en sí mismos y la capacidad para ver el lado positivo de las cosas», subraya Jessica Joelle Alexander, escritora y psicóloga norteamericana, coautora junto a la coacher y psicoterapeuta danesa Iben Dissing de ‘Cómo criar niños felices. El método danés para desarrollar la autoestima y el talento de nuestros hijos’ (Planeta).

A su juicio, las nalgadas y los gritos, una crianza autoritaria muy utilizada por los padres, deberían cambiar y mucho a la hora de criar a los hijos. «También el reducir la presión, la programación de la vida de nuestros hijos. Hay que centrarse más en la autoestima, en el sentir cómo son, no en lo que pueden hacer o producir (en los grados, en los logros), en crear más bienestar, ya que dura toda la vida», avisa.

Pautas a poner en práctica

Así, a lo largo de este libro, las autoras sugieren cómo modificar nuestros viejos hábitos para intentar la ‘manera danesa’ de ver la vida y formar adultos plenos, tolerantes al fracaso, y con una autoestima alta. Con ello, sugieren estas 6 pautas a poner en práctica:

1.- Enseñarles a jugar: el juego libre es fundamental para el desarrollo de los niños. «Si los niños siempre están luchando por conseguir algo, como buenas notas, premios, o el reconocimiento de profesores o de sus padres, no lograrán desarrollar su impulso interior. El juego puede ser usado para mejorar las habilidades de superación de adversidades, en especial las de adaptación, de resolución de problemas y de establecimiento de metas», destacan las expertas.

Aquí recomiendan apagar la tele, crear un entorno enriquecedor, que el arte sea el aliado, dejar que el niño explore el mundo exterior, combinar niños de diferentes edades, dejar que los menores se olviden de la culpa y sean libres, además de dejar que jueguen solos y evitar una intervención demasiado rápido.

2.- Definir la autenticidad: Si enseñamos a nuestros hijos a reconocer y a aceptar sus verdaderos sentimientos, ya sean buenos o malos, y a actuar conforme a sus valores, no los derrumbarán los desafíos y los momentos difíciles de la vida. Para ello, sugieren que hay que centrarse en lo que ha hecho el niño, en lugar de saturarlo con halagos, pues permite a los menores enfocarse en el trabajo, pero también les enseña a ser humildes.

«Ayudar a los niños a sentir que pueden volverse expertos en algo en vez de hacerles sentir que ya lo son crea bases más sólidas», indican, a la vez que aconsejan erradicar la autodecepción, responder con honestidad, leer cuentos que abarquen todas las emociones, celebrar el proceso, el hecho de que los halagos no sean una respuesta automática, enfocarse en el esfuerzo y ser genuino, enseñar a los niños a no compararse con otros, o destacar la originalidad y autenticidad.

3.- Utilizar la redefinición para mejorar: El adulto debe motivar al niño a ver ciertas situaciones desde distintos puntos de vista y lograr que se centre menos en los resultados o conclusiones negativas. «Los daneses evitan usar un lenguaje limitante o negativo y no les dicen nunca a los niños qué hacer, quiénes son o cómo sentirse en diferentes situaciones. Es importante centrarse en los aspectos positivos de cada situación. Le darás a tu hijo herramientas necesarias para lidiar con algo utilizando su originalidad», sostienen.

4.- Crear empatía: Fomentar la empatía en los niños desde una edad temprana ayuda a desarrollar a largo plazo mejores y más cariñosas relaciones, y sabemos que esas relaciones son fundamentales para la verdadera felicidad y el bienestar.

Fomentar la empatía desde una edad temprana mejora las relaciones. iStock.

Según advierten, las familias que suprimen la empatía en sus hijos los exponen a sufrir abuso físico, psicológico o sexual. Sus límites saludables se rompen y con ello su habilidad. Igualmente, avisan de que las familias sobreprotectoras hacen de todo para evitar conflictos y satisfacen todos los deseos de sus hijos. En su opinión, estos padres a veces ocultan a sus hijos sus reacciones lógicas, irracionales o emocionales para protegerlos, y al hacer esto impiden que se desarrolle su capacidad.

5.- Aprender a no poner ultimátums: A su juicio, el problema de dar a los hijos ultimátums es que se crea una lucha de poder en el que el uno gana y el otro pierde. Aquí recomienda distinguir entre el niño y el comportamiento, no culparlo, tratar de que los niños son buenos por naturaleza, además de involucrar a la pareja.

«Lo que a menudo sucede es que los padres pierden en esta configuración. Podemos perder la cercanía (gobernando con miedo), podemos perder la perspectiva (escogiendo las batallas y no la guerra o las grandes líneas de la paternidad), y podemos perder el respeto (si no lo siguen). El uso de la empatía y un enfoque más basado en el respeto tiene un efecto boomerang. Enseñe respeto, sea respetuoso y usted será respetado es el lema», defiende.

6.- Reforzar la unión y el hygge (comodidad): Las investigaciones demuestran que uno de los indicadores más importantes del bienestar y de la felicidad es el tiempo de calidad que pasamos con los amigos y la familia. El hygge consiste en pasar tiempo junto a la familia y amigos, pero tiempo de calidad.

«Se busca desconectar de todo y dedicarse a estar con quien más se aprecia en un ambiente acogedor. El concepto de unión y hygge tiene demasiadas implicaciones pero, esencialmente, es hacerte tú mismo a un lado por el beneficio de un todo. Es dejar el drama en la entrada y, sacrificar tus necesidades y deseos individuales para hacer que una reunión grupal resulte más amena», sentencian las expertas.

El juego libre, principal vía de aprendizaje para el niño

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Los niños necesitan tiempo de esparcimiento. S.G.C.

Los niños tienen cada vez más programado su tiempo libre. En ocasiones, el único modo de ‘conciliar’ la vida laboral con la familiar es tirando de comedor escolar y de actividades extraescolares que no siempre son beneficiosas para los pequeños. Aprender música, idiomas, practicar deporte o realizar actividades creativas es genial, sí, pero los profesionales recomiendan no abusar de este tipo de sesiones programadas, pues los niños necesitan tiempo para practicar el juego libre.

Los menores hoy en día tienen menos momentos de ocio. Hace unas décadas, las madres no solían trabajar fuera de casa y los críos jugaban a sus anchas durante toda la tarde, o bien compaginaban esos tramos de juego con alguna actividad extraescolar (un par de días por semana, como mucho). Hoy en día se vive una situación muy diferente: niños con actividades extraescolares que acaban convirtiéndose en obligaciones con niveles de exigencia, en ocasiones, mucho mayores que los de la escuela. Pequeños con agendas repletas de ‘responsabilidades’ que evitan ese tiempo de esparcimiento tan necesario para su edad.

Las actividades extraescolares deben seleccionarse en función de la edad del niño

Cuando practican demasiadas actividades, «al final del día pueden llegar a casa cansados y apenas tener tiempo para jugar con sus juguetes o con sus amigos, sin la posibilidad de organizar ellos mismos sus propias actividades, algo que puede ser tan educativo como una actividad programada por los padres», afirman desde la Asociación Española de Pediatría (Aeped), que recomienda también disponer de tiempo «para hablar con su familia y contar cosas que les han ocurrido en el colegio». Muchos críos no pueden permitirse ratos de juego espontáneo ni están predispuestos a establecer lazos de comunicación más estrechos con sus padres o hermanos: están agotados.

La imaginación se pone en marcha para idear juegos y no aburrirse.

Niños más libres

Durante la infancia, es esencial dar ese margen de libertad a los pequeños, especialmente a los menores de seis años, para quienes el juego libre es una herramienta de desarrollo imprescindible. Mediante el juego libre o espontáneo, los pequeños expresan sus emociones positivas y negativas, desarrollan su imaginación para suplir aquellos escenarios u objetos que no tienen a su alcance, y satisfacen sus necesidades básicas de ejercicio físico, desarrollando su psicomotricidad.

En el juego libre, es el crío quien decide cómo, qué y con quién jugar

«En el juego libre es el niño el que decide cómo, qué y con quién quiere jugar, establece sus propias reglas, elige los materiales y decide el final del juego sin la intervención de un adulto. Entendiendo de este modo el juego, es fácil asumir que jugar implica probar límites, arriesgarse, ir un paso más de lo permitido y ser capaces de romper las reglas», explica el psicólogo Alberto Soler, quien subraya que «no hay que confundir el juego con el mero entretenimiento, ya que no tienen nada que ver. Mientras que el juego es activo y exige mucho del niño, el entretenimiento es pasivo, exige poco de él y está muy estructurado».

Cuando se aburren, los niños buscan fórmulas para divertirse.

El juego espontáneo permite expresar las emociones a los pequeños

Facilitar este juego libre implica «que como padres nos pongamos cara a cara con nuestros propios miedos: que se hagan daño, que se metan en problemas, que se ensucien, qué dirá la gente de ellos, o cuestiones más prácticas como las limitaciones de espacios y tiempo», recalca Alberto Soler, que invita a los padres a liberar a sus hijos al menos durante un rato a no estar escuchándoles decir «así sí, así no, cuidado con esto, mira aquí, ve allá». Un modo más que eficaz para que desarrollen su autonomía.

Descubrimientos constantes cuando los pequeños buscan formas de divertirse.

Facilitar el juego libre implica que los padres se enfrenten a sus miedos

Dejad que se aburran

Tal como ha apuntado en diversas ocasiones el pediatra Carlos González, a los críos les falta tiempo incluso para el aburrimiento, que considera otra forma de juego. Precisamente para evitarlo, los pequeños son capaces de explorar, aprender y desarrollarse motivados por su curiosidad.

Durante los tiempos muertos, el niño aprende a estar consigo mismo

Los padres de hoy en día parecen obsesionados con evitar el aburrimiento del niño en toda situación. Cuando el pequeño muestra esta sensación, intentan por todos los medios ofrecerle instrumentos para que se diviertan pero, ¿conocen realmente los beneficios del aburrimiento? «El aburrimiento tiene aspectos positivos: estimula la creatividad; ayuda al niño a observar, a reflexionar, a imaginar, a crear. El tiempo muerto es un espacio en el que el niño aprende a estar consigo mismo», afirman en el documento ‘El tiempo libre de los niños’, del programa de formación continuada en pediatría.

El juego espontáneo favorece la experimentación.

Cuando se aburren, los niños buscan fórmulas para divertirse con imaginación

Utilizar la tecnología para mantener a los niños distraídos no es positivo, ni en casa ni cuando los críos tienen que pasar un rato aburridos fuera del hogar. «Ofrecer a tu hijo el dispositivo cada vez que tiene que esperar cinco minutos en el médico, en un restaurante o cuando tiene que hacer un viaje en coche, no le ayudará a desarrollar estas habilidades —apunta el Doctor en Psicología de la Salud y Neuropsicólogo Álvaro Bilbao—. Si tiene que esperar, que espere. Ya aprenderá a aguantarse o a entretenerse solo».

Comprensión y confianza para una buena adaptación escolar

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La educación infantil comienza para los niños al cumplir los tres años, y muchos padres se estrenan entonces con las rutinas que acompañan el comienzo del año escolar y la adaptación de los más pequeños a este nuevo ‘mundo’. Aunque el proceso se lleve de forma natural, algunos consejos pueden hacer que la salud emocional de los más pequeños no se resienta en esta fase de desarrollo.

Según explican Elizabeth Fodor y Montserrat Mora, especialistas en pedagogía en la primera infancia y autoras de la colección ‘Todo un mundo…’, lo normal es que al llegar al cole lloren, lo que significa que hay una buena vinculación afectiva con los padres.

Al principio, los niños pueden estar más irritables a causa del cansancio

«Al terminar la jornada escolar y durante los primeros días, también es usual que los niños salgan más irritables por el cansancio tanto físico como emocional que supone esta experiencia. También pueden estar más apegados a la madre o al padre ya que necesitan cerca su figura de referencia que les da seguridad», señalan Fodor y Mora.

En cuanto a los signos que puedan preocupar a los padres, las pedagogas señalan que pueden aparecer pequeños accidentes con el control de esfínteres o con nuevas costumbres referente a la alimentación. «Hay veces que los niños parecen estar más retadores hacia la madre o el padre, pero todo entra dentro de lo normal. En este caso los padres han de mantenerse firmes pero con ternura y comprensión ante las nuevas experiencias del más pequeño de la casa», aclaran.

Está bien preparar con el niño el material que necesitará para su primer día.

Pautas para disfrutar del cole

Para ayudar a padres e hijos a llevar lo mejor posible este tránsito del niño a la etapa escolar, Fodor y Morán sugieren seguir algunos consejos. En primer lugar, no hablarle continuamente del tema. La mayoría de los niños se enteran antes o durante el verano de que en septiembre comenzarán el colegio, ya sea por la compra del uniforme o del material escolar, pero no deberíamos marearles hablándoles continuamente del tema. El día antes se le dice: «Mañana por la mañana te acompañaré al colegio donde conocerás niños con muchas ganas de jugar». Elige la ropita que se va a poner o coloca el uniforme y el material necesario para su primer día junto a él/ella.

Los padres deben mostrar confianza plena en el colegio al que llevan a sus hijos.

Las pedagogas recomiendan también cuidar la entrada por la mañana. Es muy importante para el pequeño/a llegar al colegio de los primeros, especialmente para niños/as tímidos. Esto es válido para todo el curso. «Llegar tarde a una fiesta siempre es más duro que si uno llega de los primeros». Además, con una despedida corta y concisa será suficiente: colócate a su altura, mírale a los ojos, dile cuándo vas a venir a buscarle (por ejemplo: «después de la comida») o nombra a la persona que va a recogerlo, dale un besito y despídele con una gran sonrisa.

Es recomendable que, al despedirse, quien lleva al niño al colegio deje claro quién va a venir a buscarle dándole una consigna determinada: «Después de la merienda vengo a buscarte para ir a disfrutar juntos al parque». La madre y el padre han de llevar bien esta separación mostrando confianza plena en el colegio que han elegido para su hijo, así como en el/la maestro/a con quien dejan a su pequeño/a.

Recogerle de los primeros es otra de las pautas que pueden ir bien a los niños. Ver cómo los demás se van yendo con sus padres y que ellos se quedan esperando produce una incertidumbre innecesaria para tu hijo. Además, cuando recibimos al niño tenemos que ponernos a su altura, darle un abracito y un beso y preguntarle: «¿Has disfrutado aprendiendo juegos nuevos? Me encantaría que me enseñaras». Es muy probable que no te cuente nada de lo que sucede en el colegio, normalmente los niños no lo hacen en este momento. Nunca hay que llevar o comprar un regalito o golosina al niño, con un bocadillo o algo de fruta para merendar es suficiente.

Es aconsejable evitar el exceso de actividades extraescolares, permitiendo el juego libre de los niños para favorecer el desarrollo de su vida social.

Si se promete algo al niño, hay que procurar cumplirlo. Por ejemplo, si le decimos que va a venir a buscarlo el abuelo, hay que evitar cambiar de opinión. Si no es así, el niño se sentirá engañado y será más probable que se enfade, con justa razón.

Para conseguir que los niños cuenten algo sobre cómo han pasado el día, a veces hay que echar mano de algunos ‘trucos’. Durante la cena, desayuno o el momento en el que la familia esté reunida sin distracciones como la televisión o algún juego de ordenador, los padres podéis comenzar a hablar entre vosotros sobre cómo os ha ido el día. Esto hará que el niño sienta la necesidad de participar de vuestra conversación y será el momento en el que recordará diferentes anécdotas que le sucedieron durante el día y estará encantado de compartirlas con vosotros.

Cuando cuente algo de su día, los padres deben escuchar con atención al niño

Con paciencia y constancia, al fin el pequeño participará en la conversación con tal de captar la atención de sus padres. Estos son los momentos donde puedes recibir información sobre las alegrías y preocupaciones de tu pequeño y actuar en consecuencia, así como conocerle mejor. Cuando hable escúchale con mucha atención este procedimiento ayudará a mantener la vinculación afectiva y despertará el placer que supone la comunicación en familia.

Por otro lado, si es posible, es aconsejable evitar el exceso de actividades extraescolares. Con dos actividades a la semana será suficiente. Los niños necesitan jugar con otros niños libremente para favorecer el desarrollo de su vida social. Para él es más importante que compartas juegos al menos 20 minutos cada día que un exceso de actividades extraescolares.

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