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El Bono Social, más accesible con Endesa

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Endesa ha iniciado una campaña informativa sobre la nueva normativa del Bono Social aprobada por el Gobierno y que ofrece un descuento de hasta un 40% en la factura de la luz. El objetivo es llegar a todas aquellas personas que pueden beneficiarse de estas ayudas: familias con las rentas bajas (incluidas las monoparentales y personas que viven solas), pensionistas que perciben la pensión mínima o familias numerosas.

Para ello, Endesa cuenta con un equipo que orienta y tramita directamente las solicitudes del cliente, ya sea a través de la web, el teléfono o de los canales presenciales, que son trasladadas al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital para su asignación.

Cambios en la normativa

El nuevo Bono Social, establecido por el Gobierno, define y fija los criterios de renta como premisa para obtener la ayuda, así como circunstancias especiales (personas con discapacidad ≥ 33%, víctimas de violencia de género o terrorismo) y un rango de descuentos de entre el 25% y el 40%. Además, regula la financiación del 100% de la factura de la luz para aquellos colectivos más vulnerables y establece que se asuman a partes iguales entre las comercializadoras y las administraciones.

Renovación

Con la nueva normativa, todos aquellos clientes con el antiguo Bono Social deben presentar una solicitud de renovación para poder acceder al nuevo descuento. En este sentido, cabe destacar que las personas beneficiarias deben tramitar su renovación antes del próximo 8 de octubre para verificar que se cumplan los nuevos criterios de asignación y así seguir manteniendo el descuento en la factura de la luz.

El perfil de los beneficiarios establecido por el gobierno es:ser cliente de una comercializadora de referencia (como Endesa XXI) y tener una potencia contratada ≤ 10 kW.

Nada como el calor del hogar

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Con la llegada del frío apetece entrar en casa y encontrarse con un ambiente cálido y confortable. Nada mejor que abrir la puerta y notar que una sensación de calor nos invade.
Los decoradores y las industrias de muebles, textiles y materiales lo saben y no dudan en lanzar al mercado colecciones de invierno. Aunque es prácticamente imposible cambiar la decoración de una vivienda con la llegada de cada estación, sí se puede conseguir el efecto calor con algunos toques decorativos.

El color es fundamental, así durante los meses con menos horas de sol, los tonos vivos, junto con el clasicismo del gris, son una buena opción. Este año arrasan los inspirados en la naturaleza como los verdes y los marrones y sigue estando de moda el color estrella del año pasado, el marsala o color vino.

Suele dar buen resultado combinar colores sólidos con estampados florales o lineales, y si se elige algo más clásico, los dibujos geométricos son de gran ayuda para unificar diferentes espacios. Además, otros trucos para contribuir a lograr un ambiente acogedor pueden ser cambiar las colchas, y los cojines por otros con telas menos livianas que las del verano.

Los decoradores y las industrias de muebles y textiles lanzan colecciones de temporada

No podemos olvidar las alfombras, uno de los complementos invernales de toda la vida. Tienen tantos adeptos como detractores, aunque bien empleadas dan calidez a un espacio y aportan un toque de personalidad. Existen tantos diseños como la imaginación nos permita alcanzar, e incluso, algunas fábricas se han apuntado a la tendencia DIY («Do it yourself»), que ofrece al cliente la posibilidad de diseñar su propia alfombra a medida. Además de jugar con el diseño, una misma pieza admite también texturas diferentes, como combinaciones de pelo alto y corto.

Pero la sensación de calor no es suficiente para no pasar frío. Sólo los distintos sistemas de calefacción calientan la casa de verdad.

Hay que tener en cuenta dónde esté ubicada la vivienda, la orientación, el aislamiento, la humedad y las fuentes de energía cercanas, para elegir uno u otro método para producir calor.

El suelo y el techo radiante aportan la temperatura ideal a cualquier estancia y, además, no se ve

El más antiguo y tradicional es el que ofrece una chimenea de leña. Disfrutar de la visión de troncos ardiendo y de la temperatura que desprende es hoy en día un lujo, ya que no todas las viviendas tienen las condiciones para contar con un hogar. Aunque también puede llegar a ser un inconveniente por las cenizas y el mantenimiento que requieren. De todas formas, es posible contar con algo parecido al fuego gracias a las chimeneas de bioetanol y a las eléctricas con generación de vapor. Las biochimeneas no requieren instalación pero tienen escaso poder calorífico, por lo que se aconsejan como complemento de la calefacción principal. De hecho, no son chimeneas porque no tienen llama, solo una imagen muy realista. Para dar más verosimilitud, algunas están equipadas con vaporización de agua, que desprende una especie de volutas de humo.

Al margen de la chimeneas de toda la vida o las simuladas, los radiadores alimentados por calderas de gas suelen ser la opción más habitual. Actualmente, los fabricantes de radiadores adaptan sus productos a los nuevos entornos y decoraciones. El reto es integrase en el interiorismo sin que se note. Así que espacios reducidos, paredes curvadas, cuartos de baño o columnas, lejos de ser inconvenientes son retos para el diseño, tanto que algunos radiadores parecen televisores planos, o incluso, verdaderas obras de arte. Otra de las tendencias más demandas en los últimos años es el suelo o el techo radiante. Se trata de un sistema de baja temperatura que consigue ahorrar energía y en la factura. Si además se instala una bomba de calor se puede transformar el suelo radiante en uno refrescante para los calurosos días de verano. Y lo más importante, no se ve.

Rolf Blakstad, «El minimalismo ha estado muy presente en las casas payesas»

Diseñador de espacios. Es el heredero natural del proyecto de desarrollo de la vivienda tradicional y de la casa payesa que inició su padre. Mantiene vivo su legado y trata de culminar los sueños del famoso arquitecto canadiense buscando la forma de construir viviendas más sostenibles y ecológicas sin perder las raíces de la tradición y sabiduría milenaria de la arquitectura tradicional. Por ello diseña casas para vivir a gusto y disfrutarlas, en donde el equilibrio, la luz y los espacios armónicos permiten que sus habitantes se puedan fundir en ellos. Defiende la vigencia del diseño tradicional ante lo moderno y minimalista porque la arquitectura es continuidad.

Rolf Blakstad mantiene viva las ideas y el legado de su padre, Rolph, auténtico promotor de la evolución de la casa payesa a la que convirtió en un icono de la arquitectura internacional. Sueña con una casa ecléctica y desordenada, muy activa, para disfrutarla.

—Me llama la atención que ha cambiado el nombre de Rolph de su padre por el Rolf suyo. ¿Es un signo de nuevos tiempos?
—Fue mi padre quien me lo cambió. Mi abuelo era noruego y mi padre nació en Canadá, así que mi abuelo decidió hacer el nombre más anglosajón y mi padre lo retornó a la forma clásica noruega.

—¿Cómo va el legado Blakstad?
—Ante todo me gustaría aclarar que no soy arquitecto licenciado, me dedico al diseño. El legado va muy bien, en el sentido que después de mucho tiempo está de moda el diseño de vivienda tradicional, se buscan hogares más cálidos, con acabados más rústicos y se distancia del minimalismo. Son ciclos que pasan y ahora mismo están en auge las casas rústicas.

—¿En un sitio como Ibiza con tanta luz es más fácil crear interiores luminosos o cálidos?
—Durante mucho tiempo del año estás queriendo atenuar la luz. Esto es lo que le encanta y sorprende a la gente que viene del norte de Europa. Quedan impresionados por la maravillosa luz que hay en la isla, especialmente la que aparece después de un día de viento y lluvia. Es impresionante.

—¿Qué papel juega la luz en los espacios?
—Crea mucha profundidad en el juego de distintas cantidades de luz, en las diferentes dependencias y a través de las aperturas se puede apreciar que hay otras estancias y darle más profundidad al espacio. Con buena luz se consigue más amplitud en un espacio sin tener que recurrir a ventanas o puertas.

«La casa es evolutiva, puede mutar a través del tiempo según las necesidades  familiares o del momento»

—¿La iluminación nocturna es un factor que usted trabaja mucho para ambientar una casa de noche?
—Es difícil porque las visitas a las casas suelen hacerse de día, y la iluminación es algo realmente complicado. A veces al acabar la obra el efecto de la luz nocturna es casi una sorpresa para saber si has acertado o hay que seguir trabajando para mejorar la ambientación.

—¿Cómo se consigue una adecuada luminosidad nocturna?
—Tiene que ser siempre muy sutil. Escoger pocos elementos en los que enfocar la luz y el resto que sea muy suave. El color es muy importante, si se busca una luz cálida, u otros tonos.

—En Ibiza hubo una mezcla de espacios minimalistas con toques étnicos y balineses que creó estilo. ¿Qué se lleva ahora?
—En realidad llevamos 2.500 años años de historia de minimalismo con diferentes etnias así que es como una continuidad. La arquitectura es una continuidad constante, el minimalismo está muy presente en las casas tradicionales payesas. El hecho de que Ibiza haya sido objeto de interés de arquitectos de vanguardia que proyectaban arquitectura y minimalista ha logrado que este se haya desarrollado de una manera muy interesante. Ahora hay un auge de personas que buscan casas más rústicas, pero se mantiene el minimalismo y se hacen casas de este estilo muy bien hechas e interesantes.

—El concepto Blakstad ha proyectado el cubo de la casa payesa de diferentes formas. ¿Sigue siendo la base de su pensamiento arquitectónico?
—Siempre trabajamos con cubos, es un juego de cubos.

—¿La sencillez de este elemento complica la forma de diseñar?
—Es tan sencillo que a veces llegamos a complicarnos. Lo realmente importante es encontrar el equilibrio, no desarrollar la complicación y mantenerse en lo sencillo. A veces tendemos a desarrollar demasiado lo sencillo y ahí es donde se complica. Se trata de ir evolucionando aunque termines cerca de donde habías empezado, pero con un proyecto mejorado.

—¿Cómo sería la casa de sus sueños?
—Hogareña, relativamente pequeña y desordenada. Tenemos muchas actividades siempre en marcha en nuestro hogar, lo que le da un carácter ecléctico y falto de orden, pero muy activo, usado y sobre todo disfrutado.

—¿Y arquitectónicamente como sería su hogar ideal?
—De estilo ibicenco.

—¿Con qué sueña?
—Con espacios y la forma de poder crear espacios armónicos en los que puedes estar a gusto, sentir que eres parte del espacio y te puedes fundir en él.

«La luz crea profundidad. Con buena luz se consigue más amplitud en un espacio sin recurrir a ventanas»

—La nueva tendencia es una casa con una pared llena de sombreros, una pequeño mueble antiguo, un sofá minimalista, una foto impresionante… Muchos elementos que el desarrollo arquitectónico normal ve impensable. ¿Este fenómeno se debe a como vive la gente en la isla o a su gusto particular?
—Creo que se dan ambas cosas: el gusto, que puede ser algo pasajero, y la base, cuyos elementos pueden ser transitorios ya que el ambiente de una casa puede cambiar según el momento o la época que estás pasando. Una casa puede mutar a través del tiempo según las necesidades de las familias o el momento que esté viviendo que son muy distintos a lo largo de los años. La casa es evolutiva.

—¿Si su padre levantara la cabeza cree que estaría orgulloso de lo que ejecuta ahora?
—Sí, de hecho su sueño era que siguiera la evolución de la casa payesa y que se adaptara a las necesidades de hoy en día. Lo que falta por cumplir de su sueño es llevar esta idea a un nivel de sostenibilidad. No hace falta intentar reinventar la rueda sino tomar el ejemplo de una tradición milenaria que tiene tanto que ofrecernos. A veces pensamos que lo moderno supera todo lo tradicional, pero es muy importante apreciar la sabiduría milenaria. Nos faltaría desarrollar este aspecto y estamos en ello.

—¿Cómo construye esta idea?
—Llevar la construcción que tenemos entre manos a un nivel sostenible es también uno de mis sueños. Quiero hacerlo en dos áreas para que la construcción de la vivienda en sí sea mucho más sostenible y ecológica, minimizar el gasto de todas las instalaciones y servicios que usamos (gasto de energía y de recursos) y ser mucho más conscientes de ello.

—Estudia a un cliente para ver que casa le hace o proyecta la casa que usted tiene en la cabeza.
—Es muy sencillo, la casa es suya y es para quien la vive, por tanto se tiene que adecuar a sus necesidades, no las mías. Simplemente me acoplo a tus gustos.

—¿Se está animando la construcción otra vez en Ibiza o solo se piden más licencias?
—Hay una presión en la isla que ha aparecido en los últimos años. Se ha animado en los dos últimos años porque Eivissa está muy de moda y por varios factores internos y externos. Habrá que ver lo que dura.

—¿A dónde nos conduce el gran lujo y la proliferación de espectaculares mansiones en la isla?
—Por lo que vemos se está limitando. Me imagino que la limitación de viviendas nuevas nos llevará a potenciar las reformas.

—¿La reforma del PTI con un volumen máximo de 300 m2 por casa es una manera de contener la presión urbanística?
—No soy profesional del sector y mi opinión no será la más acertada. Es un tema muy complejo que necesita ser estudiado desde muchos ángulos. Los cambios son buenos, pero me pregunto qué pasará con la gente que ha mantenido sus terrenos tanto tiempo para su familia. No hay que olvidarse de ellos, esta gente se merece que se acuerden de ella y que se busquen soluciones.

ENDESA | A más eficiencia, más competitividad

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En ocasión del Día Mundial del Ahorro Energético, Endesa presentó el pasado 21 de octubre en su sede de Madrid el Informe Endesa sobre el Comportamiento Energético de las Empresa Españolas 2016, del que se desprende que el 81% de las pymes de este país no han puesto en macha medidas de eficiencia energética.

Esa falta de concienciación de las pymes españolas se debe en general a un desconocimiento del propio consumo, así como a las limitaciones para la inversión en instalaciones y equipos que mejoren la eficiencia energética. Según el estudio de Endesa, una de las principales medidas para mejorar el comportamiento energético es el ajuste y optimización de la potencia contratada, que podría llevar a las empresas a ahorrar una media de 800 euros al año; está cifra se eleva a más 2.000 euros para el 20% de los casos.

El 81% de las pymes españolas no ha puesto en marcha medidas de eficiencia energética

A estas cifras, se podría sumar en algunos casos el control de la energía reactiva, una energía que generan los tubos de algunos motores o fluorescentes y que está penalizada por el sistema eléctrico. Esta energía reactiva se evita con la instalación de baterías condensadoras que permitirían ahorrar una media de 400 euros al año. El estudio de Endesa desvela además, que el 78% de las empresas no disponen de equipos que compensen esa energía.

En cuanto a la iluminación eficiente, la sustitución de luminarias antiguas por otras con tecnología LED supondría un ahorro de 1.200 euros al año de promedio a las pymes. En un 46% de los casos analizados, se recuperaba la inversión en menos de 4 años.

Además, la mayor parte de las empresas españolas, un 68% de las empresas analizadas, no tiene un control sobre los consumos denominados fantasmas. Es decir, sobre esa energía que se consume sin necesidad, como las pantallas de ordenadores encendidas sin actividad, el aire acondicionado activado cuando no es necesario, o la iluminación en garajes de noche sin presencia de coches. Si las empresas españolas aplicaran medidas de control en este sentido, podrían ahorrar 1.400 euros al año.

Una correcta instalación energética permitiría ahorrar una media de 800 euros al año

Aplicando todas las medidas anteriores las empresas españolas podrían reducir en un 20% su consumo energético. Un 26% de las empresas analizadas por Endesa presentaban un potencial de ahorro incluso superior. Hay que tener en cuenta que las medidas se complementan, pero los ahorros no se pueden sumar íntegramente, ya que algunas mejoras llevan implícito la corrección de otras. Por ejemplo, cambiando la luminaria o los motores de climatización por otros más eficientes, no solo se reduce el consumo sino que también podemos rebajar la potencia contratada.
Por sectores, el industrial es el que más podría ahorrar si implementara medidas de eficiencia energética, una media de mínimo 2.400 euros año. El sector agrario le sigue con ahorros por encima de los 2.100 euros al año y el terciario con ahorros como mínimo de 2.000 euros al año.

Invertir en ahorro energético no solo fomenta la competitividad de las pymes sino que además supone un beneficio para el medio ambiente. Las empresas que aplican medidas de eficiencia energética reducen sus emisiones hasta en un 26%, como es el caso del sector terciario, un 20% en el industrial y un 15% en el agrario.

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