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Restaurante Oriental. Aromas, sabores y texturas de Oriente

Recetas puramente orientales, sin fusión
Recetas puramente orientales, sin fusión

Sentarse a la mesa en el restaurante Oriental es sumergirse en una experiencia gastronómica sensacional. Los aromas que se desprenden de su cocina son un aviso de lo que el comensal encontrará después: sabores especiados, frescos, caseros y extremadamente ricos que trasladan a las raíces culinarias de Oriente.

Gastronomía y Restauración- Restaurante Oriental- Especiales Diario de Ibiza - 0002En este pequeño restaurante situado en sa Graduada se pueden degustar platos como el hummus, medjadara (un sorprendente plato bíblico elaborado a base de pasta, legumbres y arroz), tabbouleh, ensaladas muy frescas con menta, remolacha con yogur, mango de Omán, pan casero… Recetas que pueden resultar muy desconocidas para el comensal con solo leer el nombre, pero que ofrecen una grata experiencia al paladar.

Platos que sorprenden.
Platos que sorprenden.

Las expertas manos de Rudi, el cocinero oriental con más experiencia de la isla, hacen gala a su origen israelí con una cocina «auténtica, sin fusiones». Habibi, el propietario del restaurante, también interviene en la cocina, pero especialmente se encarga de organizar eventos que siempre son un éxito. Y es que el restaurante Oriental presenta también gourmet food take away.

Cúrcuma, azafrán, agua de rosas, agua de azahar, yogur casero e infusiones son esenciales en Oriental, distribuidor oficial de caviar.

Companatge – Can Caus. De la granja a la mesa en un mismo lugar

Gastronomía y Restauración- Can Caus- Especiales Diario de Ibiza - 0003De la granja a la mesa, pasando por una elaboración cuidada, marca el éxito de los productos Companatge. Aunque todo el año están a pleno rendimiento, en el verano se incrementa la producción de quesos frescos como el requesón o recuita, que se unen a los tradicionales de cabra y oveja, con pimentón o con especias.

Queso de Companatge
Queso de Companatge

Otra de la exquisiteces es el aceite Can Caus extra virgen extraído de las aceitunas de finca ecológica de Ca Ses Ties en Santa Gertrudis.
Además de los embutidos tradicionales como sobrasada, butifarrón o vientre, Companatge cuenta con la línea gourmet ‘Ses Matances Can Caus’ que producen los cerdos con cruce de ibéricos alimentados en sus granjas a base de cereales y productos naturales.

Y para degustar estos quesos y embutidos nada mejor que reservar una mesa en la inmensa terraza de Can Caus. Una vez allí, destacan el cabrito y el cordero que se crían en las explotaciones de esta empresa de productos gastronómicos. También la cocina ofrece todo tipo de carnes a la brasa como el chuletón de buey, cerdo, pollo o conejo.

Uno de los comedores del restaurante.Restaurante.
Uno de los comedores del restaurante.Restaurante.

Además de las carnes, tienen mucho éxito las ensaladas, las parrilladas de verduras, las paellas o  los arroces típicos de Ibiza.
Y para terminar, un postre de elaboración propia como es el yogur de leche de cabra o de oveja con miel.

Del Olimpo a las Cícladas

En Santorini las parras no levantan un palmo del suelo. Crecen enrolladas sobre sí mismas, llenando los campos de coronas verdes en las que las que reposan las uvas. No es capricho, es necesidad. Pegadas al suelo están protegidas del fuerte viento que asola la isla cuando cae el sol. Pegadas al suelo aprovechan más la escasa humedad de la seca tierra de esta isla del Egeo. Esas uvas que crecen besando la tierra dan dos vinos: el famoso, dulce y broncíneo vinsanto y el delicado, fresco y casi transparente vino blanco de la isla que acompaña siempre todas las comidas.

La gastronomía de Santorini es sabrosa, intensa y sencilla. Como su gente. Nada se disfraza. Los recursos en una isla seca, volcánica, con apenas árboles que rompan su perfil son escasos. Pero suficientes para una comida tan honesta como deliciosa. Los productos del mar son la base de buena parte de los platos. Da igual si son a la brasa, a la plancha, al horno, con pasta, con arroz o con el riquísimo orzo (pasta de sémola de trigo que simula arroz), rebosan de pulpo, sardinas, gambas y calamares. En los puertos de las principales ciudades de la isla, a los pies de los acantilados a los que dio origen la erupción del volcán, aún puede verse a los pescadores volviendo de faenar o pulpos colgados de ramas y cuerdas secándose al sol. Estampa que a algunos recordará a Formentera. No es la única similitud gastronómica entre las Cícladas y las Pitiüses. Quien pruebe el dakos, un entrante, se encontrará, nada más y nada menos, que con la versión helénica de la ensalada de crostes.

Es una de las infinitas maneras de iniciar una comida en las mesas de Santorini, donde, como en buena parte del Mediterráneo, las mesas se llenan de generosos platos que todos comparten. La fiesta empieza con el omnipresente tzatziki (yogur, ajo, pepino, sal, pimienta, aceite y vinagre), la taramasalata (puré de huevas de pescado), las exquisitas dolmades (hojas de parra rellenas de arroz, hierbabuena e hinojo), las tomatokeftedes (albóndigas de tomate típicas de la isla) o la melitzanosalata (ensalada de berenjenas asadas).

También, en el centro de la mesa, se comparten los platos principales. Tomates y pimientos rellenos, sardinas al horno con tomate y orégano, pulpo a la brasa, lubina, cordero con yogur o al limón, gallo al vino, liebre estofada, pasta con pulpitos o la imprescindible musaka, de la que cada casa y cada cocinero tiene su propia receta. No hay dos musakas iguales en toda la isla, donde todas las comidas acaban siempre con el inigualable yogur griego aderezado con miel y nueves y un vasito del digestivo ouzo.

 EL DATO 

BEBIDA

Cerveza pasada por el volcán

Para lo pequeña que es, Santorini cuenta con una gran producción y variedad de cervezas propias. Destacan especialmente dos marcas, una que tiene como logo a uno de los típicos burros que cargan con todo por las escarpadas escaleras que recorren los acantilados de la caldera y otra que utiliza piedra volcánica en el proceso de filtración.

El sabor de los platos de la abuela impregna todas las cocinas de Santorini. Incluso aquellas que, a pie de playa o con vistas al infinito Egeo, han sucumbido al glamour. Incluso los que visten de carpaccio la berenjena blanca de la isla o convierten el queso feta en una delicada mousse mantienen la esencia de la cocina tradicional. Ésa a la que ya hacían referencia los antiguos habitantes de la isla. La erupción del volcán, cuyo cráter se puede visitar en la isla de Nea Kameni, el 1616 antes de Cristo, destruyó la ciudad y cubrió de polvo y lava frescos y vasijas en las que la gastronomía está muy presente. Recuperados en las ruinas de Akrotiri y conservados en el Museo Prehistórico de Thira, pueden verse dibujos de pescadores cargados con la captura del día y decoraciones de uvas, las mismas que, más de dos milenios después, siguen creciendo pegadas al suelos, dando vida a vinos broncíneos y dulces o dorados y frescos con los que sentarse al filo de la caldera a admirar, entre sorbo y sorbo, cómo acaban los días en el Egeo.