Escuela de periodistas. Becarios y redactores, con el entonces director, Joan Serra (quinto por la derecha), en la redacción de Fray Vicente Nicolás en el año 2000. M. T.
Becarios y redactores, con el entonces director, Joan Serra (quinto por la derecha), en la redacción de Fray Vicente Nicolás en el año 2000. M. T.

Diario de Ibiza es la escuela de los periodistas pitiusos desde hace décadas: por Es Diari han pasado decenas de estudiantes que han descubierto cómo es una redacción de un periódico local, cómo es el ritmo de trabajo y lo distinta que resulta la práctica de la teoría que aprenden en las facultades. Cada verano, cuatro jóvenes se incorporan como becarios a la sección de Local, donde tienen la oportunidad de aprender el oficio de la mano de profesionales y sobre el terreno, que es como de verdad se forma un periodista: a base de enfrentarse a retos, de tropezar, de equivocarse, de superar los propios miedos y limitaciones y de volver a intentarlo. Un día tras otro. Además, el departamento de fotografía también dispone cada verano de una plaza para un estudiante que quiera iniciarse en el periodismo local, donde es fundamental la rapidez de reacción, la intuición y la capacidad de adaptarse a unas circunstancias que están en cambio permanente. Un día en el que la agenda de previsiones aparece vacía se puede convertir en un maratón agotador; nunca se sabe cuándo va a surgir la noticia ni cuándo hay que salir corriendo. Siempre hay que estar preparados.

Los becarios se integran, a menudo por primera vez, en el equipo de una empresa. Muchos no tienen experiencia laboral ni han pisado un medio de comunicación, y el choque respecto al ámbito académico es fuerte. Tienen que cumplir unas normas nuevas, desde los horarios flexibles en función de la actualidad, hasta la forma de escribir, de desarrollar una noticia, las normas de estilo. Tienen que superar la timidez y el pudor, y hacer preguntas y a veces insistir a personas que no quieren hablar con un periodista.

Hacer prácticas en diario de ibiza es como hacer un máster intensivo en periodismo

Los dos o tres meses de prácticas serán inolvidables, con sus momentos buenos y malos, porque de todo hay, pero marcarán el paso de la vida estudiantil a la vida adulta, en la que el trabajo obliga a hacer sacrificios, a adaptarse y, en resumen, a espabilar. Un estudiante no olvidará la ilusión cuando recibió la felicitación de sus jefes o compañeros por un reportaje en el que ha puesto el alma; pero tampoco la vez en que tuvo que repetir varias entrevistas callejeras porque no había preguntado los nombres de las personas a las que había hecho las preguntas y las fotos: esas experiencias sirven para que no te vuelvan a pasar nunca más.

Becarios y redactores en una cena en 1995. D. I.
Becarios y redactores en una cena en 1995. D. I..

La ventaja de un diario local

La gran ventaja de hacer prácticas en un periódico local frente a un medio nacional es que los estudiantes pueden hacer de todo, incluso pueden proponer temas y trabajarlos. Un día van a la rueda de prensa de un ayuntamiento, otro a un concierto, otro entrevistan a un escritor o un director de cine, otro tienen que componer una crónica con testimonios de vecinos desalojados por un incendio… O se suben a un Dromader (avioneta antiincendios) para hacer un reportaje, con looping y mareo monumental incluido que le impide hacer más de dos fotos. Nunca se sabe lo que va a deparar el día… por lo que conviene tener unas zapatillas deportivas a mano. Los becarios tocan todos los géneros: entrevistas, reportajes, noticias, crónicas; aprenden a redactar comunicados de prensa y a editar teletipos de agencias; a hacer fotos y vídeos para la web; a ordenar ideas y a expresarlas correctamente. No es fácil decir exactamente lo que queremos decir, elegir bien las palabras, dosificar los adjetivos y clavarlos como dardos, respetar los hechos y las declaraciones de las fuentes sin añadir o restar nada que pueda desvirtuarlos; ajustarse a un espacio que un día parece muy largo y otro muy corto. No es fácil a veces admitir los propios errores y corregirlos. Pero para quien tiene una actitud abierta al aprendizaje y sabe valorar la gran oportunidad de formar parte de la redacción de un periódico, hacer prácticas en uno como Diario de Ibiza equivale a hacer un máster intensivo de periodismo. Porque este oficio se aprende en la calle, día a día, hablando con la gente, observando y escuchando a otros redactores veteranos, delante de una pantalla en blanco ante la que hay que superar el bloqueo porque siempre vamos contrarreloj.

Las prácticas son fundamentales para los estudiantes que quieran dedicarse a la comunicación: en la facultad no podrán aprender lo que en una redacción. Eso sí, hoy en día ya es muy difícil convertirse en periodista sin pasar por una facultad, como era habitual hace años. La formación universitaria es imprescindible para quien quiera ser periodista.

Los becarios se inician en las dos plataformas, la impresa y la web, y aprenden también a redactar para cada una de ellas, porque cada una tiene unas claves distintas. No valen los mismos tiempos verbales si nuestro lector nos lee hoy que si nos lee mañana. Y empiezan a trabajar con el calendario delante para no equivocarse con el ayer, hoy y mañana del lector, que no es el nuestro. También aprenden a abrir bien los ojos para observar lo que les rodea en cualquier momento, aunque ese día tengan libre y, por fin, puedan ir a la playa: en cualquier momento tienen que estar prestos a sacar una foto o un vídeo de un accidente que se encuentran por casualidad, a buscar los datos básicos y a enviarlo todo corriendo por Whatsapp a la redacción: lugar, si hay heridos, qué servicios de emergencia han acudido, los modelos de coches implicados, el testimonio de algún testigo, bombero, policía, sanitario, guardia… Muchos encuentran su vocación en esos momentos en los que se dispara la adrenalina.

Algunos becarios vuelven después a diario de ibiza ya como redactores

Llama la atención que la mayoría de los estudiantes que hacen prácticas en Diario de Ibiza son mujeres: algunos veranos no hay ni un solo chico. Son mayoría en las facultades, y también son las que más currículums envían para solicitar un puesto de becaria. Los estudiantes proceden de universidades de toda España, pero suelen tener un vínculo con Ibiza: o bien son ibicencos o tienen familiares en la isla, puesto que el elevadísimo precio del alquiler, especialmente en verano, impide poder contratar a personas que no tengan la vivienda asegurada. Lo mismo que ocurre en muchos otros ámbitos en Ibiza.

Laura Riera y Cristina Marí en la redacción actual en 2007. D. I.
Laura Riera y Cristina Marí en la redacción actual en 2007. D. I.

Los jefes y compañeros acompañan con cariño pero con firmeza a estos estudiantes en su primer contacto con el oficio. Porque no vale cualquier cosa y de eso se trata, de ser exigentes y de aprender, de mejorar continuamente, todos, hasta los redactores más experimentados.

Más de un centenar de estudiantes han hecho prácticas en Diario de Ibiza desde que Prensa Ibérica se hizo cargo de la cabecera en 1991. Estos jóvenes son ahora profesionales de prensa, radio, televisión, plataformas de internet, redes sociales, agencias de comunicación… o la vida les ha llevado a ámbitos que nada tienen que ver con el periodismo. Algunos volvieron después a Diario de Ibiza ya con un contrato de redactor. El paso por Es Diari les sirvió para reforzar su vocación o para ayudarles a decidirse a explorar otros caminos, lejos del periodismo local. Pero nunca olvidarán las lecciones que aprendieron aquellos días de verano, en los que se mezcló el agobio, la sensación de no ser capaz de hacer lo que te han mandado, la complicidad tranquilizadora de los compañeros que ya han pasado por todo eso, las risas con los colegas, la alegría que da haber conseguido la tarea encomendada, y ver después el artículo publicado. Y lo mejor de todo: ver a la gente leerlo con interés.