Fancisco Vilás, hijo del doctor Vilás, heredó la pasión de su padre por la medicina.
Fancisco Vilás, hijo del doctor Vilás, heredó la pasión de su padre por la medicina.

Todo comenzó en julio de 1969, cuando la Policlínica Nuestra Señora del Rosario de la Vía Romana decidió abrir sus puertas con antelación a la fecha prevista. El motivo: un accidente de autobús de la compañía HF Vilás y la urgencia de trasladar a sus heridos, provocó la necesidad de adelantar la apertura prevista para septiembre de ese mismo año. Los empleados que ya trabajaban con el doctor Julián Vilás Ferrer en la clínica que tenía en la avenida de España, fueron los encargados de auxiliar a los accidentados y pasaron a formar parte de la plantilla de la nueva clínica, a la que poco a poco se fueron incorporando servicios y profesionales.

Rosario San Julián posa ante la fachada de la primera clínica Vilás.
Rosario San Julián posa ante la fachada de la primera clínica Vilás.

Los comienzos

El doctor Julián Vilás Ferrer nació en Eivissa en el año 1930 y se licenció en Medicina en la Universidad de San Carlos de Madrid, especializándose en Cirugía General y Traumatología y Ortopedia. Continuó su formación en Barcelona y, tras varios años de experiencia, decidió volver a su Eivissa natal durante los años 50, para fundar su primera clínica, ubicada en la avenida de España. «En los años 50 la medicina en Eivissa estaba muy flojita, había pocos medios. Había, además, muy pocos médicos y dos únicas clínicas que hacían cirugía: la de Alcántara y la de Villangómez», recordaba Julián Vilás en una entrevista realizada por Diario de Ibiza.

Clínica Vilás supuso un antes y un después en la historia de la sanidad ibicenca

Cuando el doctor Vilás regresó a Eivissa, en 1958, consiguió trabajo de inmediato en el Hospital. Sin embargo, a la gente de la isla balear no le gustaba acudir al hospital ibicenco para operarse, así que apenas tenía trabajo. Fue entonces cuando la idea de una clínica propia comenzó a rondarle la mente. Poco tiempo después de su vuelta, Julián Vilás contrajo matrimonio con Rosario San Julián, con la que tuvo un hijo y una hija. El matrimonio consideró que era el momento perfecto de arriesgar y, con los dos pisos que poseían en la avenida de España, decidieron montar una pequeña clínica. Así nació la primera Clínica Vilás.

Julián Vilás en las instalaciones de la clínica a la que dedicó su vida.
Julián Vilás en las instalaciones de la clínica a la que dedicó su vida.

En un espacio reducido, las instalaciones comprendían un quirófano, una sala de esterilización, otra para rayos X, un despacho y cinco habitaciones. Rosario, la mujer del doctor Vilás, en cuyo honor se puso el nombre a la actual Policlínica, ejercía a veces de enfermera en la pequeña empresa familiar. En la clínica comenzó a trabajar el médico José Coll, quien ayudaba a operar y pasaba consulta pediátrica. Junto a él y a un equipo reducido de especialistas, el doctor Vilás realizó la primera intervención en Eivissa con anestesia general y con el paciente entubado.

«Siempre he dicho que un hospital no lo hacen las paredes sino la ilusión de quienes trabajan en él. Que el personal que trabaja esté contento y disponga de los instrumentos que necesita para su trabajo normal es muy importante». El trabajo en esta primera clínica continuó hasta 1969, fecha en la que inauguraron la clínica actual.

El camino fue arduo, las escasas infraestructuras y la falta de medios en la sanidad ibicenca lo difucultaron aún más; sin embargo, el doctor continuó con su carrera y poco a poco fue ganándose un nombre y reconocimiento entre la sociedad de la isla.

El amor por su profesión le impulsó a conseguir sus metas.
El amor por su profesión le impulsó a conseguir sus metas.

El proyecto crece

En el año 92, Francisco Vilás, hijo del fundador, se encontraba trabajando en Francia en una unidad de trasplantes. En ese momento, el joven no tenía intención de volver a la isla; sin embargo, compartía un deseo con su padre: lograr que Eivissa tuviera la misma asistencia sanitaria que cualquier capital de provincia española.

la expansión de la clínica comienza con el regreso de francisco vilás, su hijo, a la isla

Y así, finalmente, Francisco Vilás decide regresar a su tierra y trabajar con su padre. Fue enconces cuando comienza la verdadera expansión de la clínica, de las empresas adyacentes, y de los centros sanitarios, hasta llegar a los aproximadamente 500 empleados sanitarios con los que cuentan en la actualidad.

Puntos claves

En 1995, padre e hijo deciden montar la primera resonancia magnética de la clínica. Poco después llegó la primera unidad de cirugía laparoscópica y la primera unidad de hemodinámica cardiaca. Metas que fueron alcanzando gracias al trabajo constante, dedicación y una formación continua en la nuevas técnicas sanitarias. La unidad de Neurocirugía, la residencia para mayores y Eiviestetic, la gran apuesta de la empresa por la medicina estética y la cirugía plástica, fueron llegando con los años.

Buscando la excelencia

A partir de 2014 comienza la carrera en las acreditaciones de calidad, supervisadas por organismos nacionales e internacionales, para poder garantizar de manera objetiva la calidad del servicio asistencial.

Julián Vilás: «estar a la vanguardia en medicina supone invertir y arriesgar»

Así lucía el solar de la Policlínica Nuestra señora del Rosario al comienzo de las obras.
Así lucía el solar de la Policlínica Nuestra señora del Rosario al comienzo de las obras.

En enero de 2017, Policlínica Nuestra Señora del Rosario se convierte en el primer hospital de España en obtener una norma específica de centros sanitarios donde, entre las mejoras para los pacientes, se incluye la seguridad durante el tratamiento o cirugía. Además, la clínica regularizó todos los certificados que garantizan que el centro cumple con la legalidad vigente en tema de infraestructuras, revisiones periódicas de equipamiento, etc.

Un equipo implicado

En el año 1993 tuvo lugar un gran incendio cuando una de las habitaciones de la Policlínica comenzó a arder. La respuesta fue rápida y eficaz y, gracias a la voz de alarma de una de las trabajadoras, los bomberos y los trabajadores de la clínica, que salieron de sus casas y no dudaron en acudir a ayudar a extinguir el fuego, consiguieron evacuar a todo el mundo de la clínica en menos de cinco minutos.

El recuerdo de aquel suceso continúa emocionando a la familia por la gran implicación de los empleados y conocidos en su extinción.