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El Paladar
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Jardines cercanos, con plantas autóctonas adaptadas a las condiciones climáticas, que requieran poca agua y que resistan bien las muchas horas de insolación de las que disfrutan las islas, eso es a grandes rasgos lo que recomiendan los expertos a la hora de plantearse la creación de un jardín o el rediseño de uno ya existente y menos adaptado al entorno. Es lo que se llama ‘xerojardinería’, es decir, la utilización en jardines de plantas xerófitas, que es la vegetación específicamente equipada para la vida en un medio seco. Y es que la sequía afecta cada vez en mayor medida a Ibiza y Formentera y el agua es un bien cada vez más preciado.

La ‘xerojardinería’ es la utilización en jardines de plantas adaptadas para vivir en un medio seco

«El jardín se tiene que adaptar al clima –sentencia Susana Guerau de Arellano, técnica especialista en jardinería de Mespisa–. En las islas, y en el Mediterráneo en general, tenemos poca agua y mucho sol, y las plantas tienen que estar adaptadas a esas condiciones». «La tendencia en jardinería es ir plantando plantas autóctonas, las que tenemos en nuestros campos y nuestros bosques, aunque haciéndolo de forma más homogénea –señala Oscar Cleries, responsable de Eivissgarden–. Cuando un cliente nos pide opinión recomendamos hacer manchas cromáticas con las diferentes plantas, por ejemplo parterres de lavandas o romeros, con marcos de plantaciones o a listas. También depende, claro, del gusto del cliente, si quiere un jardín más mediterráneo o más tropical, que también se dan bien en las islas, pero nuestra recomendación es siempre adaptarlo al ambiente, integrarlo en el entorno».

Entre los árboles, los expertos recomiendan mantener los ya existentes en el jardín, como pinos o sabinas, y optar por especies habituales en las islas, como los olivos, algarrobos, granados o almendros, que han demostrado desde hace siglos adaptarse perfectamente a las condiciones insulares.

Los expertos no recomiendan la plantación de céspedes porque requieren un gran consumo de agua

Entre ellos, la estrella es sin duda el olivo, aunque el algarrobo se planta cada vez más en jardines. «Los olivos son maravillosos, y también los algarrobos, son árboles que necesitan muy poco y son muy ornamentales. Además son muy nuestros y se integran perfectamente en el entorno. El almendro también es muy nuestro pero no tiene tanto valor estético para un jardín. En la época de floración y en grandes extensiones crea un paisaje impresionante, pero un jardín es otra cosa», afirma Cleries.

El Olivo

El olivo sigue siendo el árbol estrella en jardinería. J.A. RIERA
El olivo sigue siendo el árbol estrella en jardinería. J.A. RIERA

Por su parte, Guerau de Arellano reconoce que el olivo es el árbol más solicitado en jardinería, sobre todo en zonas de campo, también el algarrobo, aunque, como todos, también tienen sus inconvenientes: «Gustan los olivos pero no las aceitunas, y con los algarrobos pasa lo mismo con los frutos. Tenemos que entender que son seres vivos y tienen un ciclo vital. Hay quien no quiere olivos porque ensucian mucho el entorno, sobre todo para una zona de terraza, por ejemplo. Todos los árboles necesitan cuidado y mantenimiento». Entre los arbustos, los más recomendados son las adelfas o las buganvillas, muy extendidas en la isla y de gran valor estético por sus flores de colores encendidos. Además son muy resistentes. También las plantas aromáticas, entre las que destacan el romero y la lavanda y otras como la salvia, el tomillo, la hierbaluisa o la menta. La técnica en jardinería de Mespisa recomienda hacer un parterre en una zona cercana a la casa con buena insolación y orientada al sur y plantar aromáticas para después poder aprovecharlas en la cocina: «Así, siempre las tienes a mano, y además de una forma totalmente ecológica», dice.

Zonas de hierba

 Las praderas de céspec consumen mucha agua. D.I.
Las praderas de céspec consumen mucha agua. D.I.

Lo que rechazan siempre los expertos es el cultivo de céspedes en los jardines de las islas, ya que no resisten bien el clima y requieren abundante riego. «El caso es que nos los siguen pidiendo –señala Guerau de Arellano–, sobre todo clientes alemanes o británicos que quieren tener en la isla jardines como los de sus lugares de origen, con una hierba muy fina y muy cuidada. Pero eso aquí es muy complicado, requieren muchísima agua, que es algo que no nos sobra precisamente, y con la calidad del agua que tenemos y la cantidad de sol nunca están bonitos. Nunca los recomendamos, pero si insisten se puede optar por otras hierbas, como la grama, el problema es que es más gruesa, más fea y menos agradable al tacto».

Cleries insiste en que si se quiere tener una zona de hierba, que sea muy pequeña y en una zona concreta, por ejemplo junto a la piscina, «si queremos tener un punto más fresco en el jardín». También recomienda el Paspalum vaginatum, la grama de agua, que es más resistente y necesita mucha menos agua. Los dos aconsejan que se sustituyan los céspedes por espacios con áridos, ya sean piedras, grava o arenas.

Sobre el problema que puede suponer la entrada de olivos en la isla porque pueden llevar culebras en su interior, que están provocando estragos entre la fauna autóctona, ambos aseguran que nunca han encontrado una culebra en uno de sus olivos: «En general en los viveros el tema está muy controlado, los olivos que compramos pasan un control fitosanitario en la península antes de embarcar y otro al llegar a la isla. el problema es los que llegan sin ningún control por particulares o en contenedores dedicados a otros materiales», dice Cleries.

El jardín necesita cuidados y mantenimiento durante todo el año. D.I.
El jardín necesita cuidados y mantenimiento durante todo el año. D.I.

Otros consejos generales para crear un jardín sostenible en las islas es apostar por un sistema de riego economizador de agua, entre los que destacan los riegos por goteo o la microaspersión, que garantizan que no se malgasta este recurso tan necesario y mantienen el jardín siempre en buen estado.

También instalar sistemas de iluminación poco agresivos, solo en los lugares en los que sea necesaria luz, sobre todo en los caminos, por seguridad, o en las terrazas, y procurar utilizar siempre bombillas o balizas de bajo consumo. Hay una gran cantidad en el mercado. También hay que tener en cuenta cultivar las plantas con el suficiente espacio para que puedan desarrollarse sin problemas y para que las raíces de los árboles no levanten pavimentos, derriben muros o revienten piscinas o albercas.

Como recuerda la técnica de Mespisa: «Un jardín no se puede dejar abandonado todo el invierno y después intentar tenerlo listo para el verano. Necesita un cuidado y un mantenimiento constante».

Las palmeras, en el olvido

La plaga del picudo rojo ha hecho descender drásticamente la plantación de palmáceas

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Palmeras en un jardín de Ibiza. CONRAD WHITE
Palmeras en un jardín de Ibiza. CONRAD WHITE

No es que las palmeras hayan pasado de moda, es que la plaga del picudo rojo, un coleóptero de gran tamaño que se alimenta de ellas, ha afectado de forma drástica a su venta y plantación. Los viveros apenas las venden y los expertos no recomiendan que se planten en jardines de nueva creación por los problemas que causa este insecto, que se ha instalado en buena parte del área mediterránea procedente del Asia tropical. «Nos ha influido mucho –señala Óscar Cleries, de Eivissgarden–. Los clientes ya no las quieren y nosotros no las recomendamos. De momento afecta básicamente a la Phoenix canariensis, la palmera canaria, aunque se siguen plantando washingtonias y palmeras datileras. Pero es normal que ya no las quieran». En la misma línea se pronuncia Susana Guerau de Arellano, de Mespisa, que va más allá: «Nos afecta y nos da mucho trabajo. La plaga está en toda la isla. Han muerto muchísimas palmeras canarias, y a medida que van teniendo menos alimento los picudos van pasando a otras, ya hemos detectado la plaga en otras palmáceas y va muy rápido. Tenemos que tener en cuenta que vamos a tener que convivir con ella, porque no hay depredadores aquí para el picudo rojo».

Tratamientos muy caros

Aunque hay tratamientos para combatir la plaga, su precio hace que sea muy complicado mantener una palmera en un jardín privado e incluso en los públicos. Es necesaria una lucha integral contra el insecto. Existen tratamientos con otros bichos, hongos e insecticidas pero salen a unos 500 euros al año por ejemplar y no garantizan que en un futuro no haya que cortarlas. Eliminar las afectadas tampoco es barato: entre 300 y 800 euros dependiendo del tamaño de la palmera y su ubicación y la maquinaria que haya que usar para su corte y transporte. Podarlas o moverlas tampoco es sencillo y precisa de una autorización del Consell de Ibiza, que también pide que se le notifique el descubrimiento de cualquier ejemplar afectado para proceder a su destrucción y evitar la dispersión de la plaga. Para cualquier información lo más recomendable es dirigirse directamente a la institución insular en los teléfonos: 971195493 y 971195485 , o el correo electrónico: sanitatvegetal@conselldibiza.es.

De todas formas, para los que tengan palmeras sanas, los expertos recomiendan hacer un mantenimiento especializado para intentar que no se infecten. «Hay personas que tienen palmeras sanas y nos ofrecen que nos las llevemos gratis, pero eso supone llevarnos el problema a casa. Nosotros no las queremos y en este momento nadie las quiere», señala Cleries.

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