La diseñadora Maya Hansen prepara una colección especial de lencería y otra para Chupa-Chups. Pasarela Adlib
La diseñadora Maya Hansen prepara una colección especial de lencería y otra para Chupa-Chups. Pasarela Adlib

Maya Hansen habla de su papel y experiencia como presidenta del jurado de Futur Adlib, el momento que vive la moda ibicenca y nacional, sus proyectos inmediatos para firmas internacionales y su propia colección. Le inspira Ibiza solo con ver su luz.

¿Fue difícil elegir el mejor diseñador de Futur Adlib?
Fue bastante fácil porque hubo unanimidad entre el jurado a la hora de elegir el ganador. Hubo trabajos muy buenos pero la ganadora destacó ante los demás.

¿Ha mejorado el nivel de los creadores con respecto a la primera edición?
Creo que más o menos se mantiene el nivel pero he echado en falta un poco más de creatividad, investigación, técnica y chispa en el diseño.

¿Qué le ha sorprendido?
Sobre todo los que han ido un poco más allá de la inspiración propiamente dicha. Me llama especialmente la atención cuando combinan la artesanía con el arte moderno. En este sentido recuerdo trabajos que se han hecho con joyas de cerámica cocida con un punto moderno. O la ganadora de esta edición que, como no podía hacer corte a láser, lo ha hecho a mano y es un trabajo increíble.

¿Qué le supone la responsabilidad de presidenta del jurado de Futur Adlib?
Me lo tomo muy en serio porque yo he sido aspirante y concursante, he ganado muchos premios y me han ayudado a crecer y formar mi carrera, no se trata solo de ganar premios también tienes que formarte, estudiar, trabajar duro, etcétera. El premio es una buena manera de financiarte una buena máquina de coser, de compartir un buen equipo y para eso están también los premios.

«Hay muchas maneras de reinterpretar las raíces de una región. es el quid de la cuestión»

¿Cómo ha visto los desfiles de los diseñadores consagrados de esta edición?
Había mucha disparidad, diseñadores de corte muy modernos y otros más clásicos y sobrios. Había trabajos que destacaron muchísimo. Particularmente me gusta mucho The World Family y los diseños que mezclan lo étnico con un poco de modernidad pero sin perder la esencia y las raíces del estilo de moda, como es en este caso Adlib. Hay muchas maneras de reinterpretar las raíces de una región, este es el quid de la cuestión, es difícil hacerlo bien.

¿Cómo va su carrera de diseñarora?
Vamos creciendo. Fui mamá hace cuatro años lo que me complica todo un poco. Ahora estoy trabajando como directora creativa para una marca de lencería que vende a más de 30 países. También estoy produciendo una colección para Chupa-Chups que se presentará en la Mercedes Fashion Week en julio. Estoy planteando proyectos de cosas que van a suceder de inmediato, pero mi vida es un constante ajetreo. Llegará un momento que pararé un mes seguido porque no podré continuar con este ritmo.

¿En su calidad de diseñadora emergente cómo ve el futuro de la moda española?
Muy complicado porque las cosas no van bien a nivel económico y social. España no es un país que tenga cultura de moda. Vendemos más del 50% de nuestra producción fuera de España. Este es un dato que a mucha gente debería de llamar la atención, hay mucho trabajo por hacer sobre todo por parte de las instituciones. En el front row además de invitados tiene que haber compradores. Se trata que diseñadores, industria y compradores estén unidos. Los diseñadores y las marcas que ya tienen una seña de identidad, la industria y las fábricas deberían de ser mucho más cercanos y colaborar de una manera más regular. Luego está el hecho de que lo talleres fuera de España lo hacen realmente bien, como en China.

¿Ha cambiado su fuente de inspiración ultimamente?
No, quizá soy un poco más consciente de lo que hago, pero sigo estando igual de loca. En el fondo quiero divertirme y disfrutar con lo que hago. La inspiración tiene que motivarte y divertirte.

«Adlib es un referente y algo que se conoce en toda Europa. Hay que seguir así»

¿Todavía le inspira Ibiza?
Muchísimo, con solo salir del taller y ver la luz que hay en la isla ya está el piloto de la inspiración, encendido. Me basta con dar una vuelta.

¿Pero se queda con algo en particular?
A lo mejor es la luz o a lo mejor estás en un avión y se te enciende el chip. O estás viajando y te interesa una cultura en concreto, son tantas las cosas que te pueden inspirar y conducir a hacer una colección completa.

¿Cómo ve el futuro de Adlib ahora que se está internacionalizando?
Van por buen camino y si siguen así sobre todo las marcas reconocidas irá mejor, las veo muy centradas, cada una en su nicho de mercado y lo tienen muy claro. Adlib es un referente y es algo que se conoce en toda Europa y que sigan así, lo veo bastante bien.

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