Rotativa Diario de Ibiza
Rotativa Diario de Ibiza

El 1 de agosto de 1893, un grupo de ibicencos decide fundar un periódico que defienda el «interés general de Ibiza» y sirva de vehículo para conocer noticias procedentes de las principales capitales de España, con el fin de acabar de una vez con el secular aislamiento de los habitantes de las Pitiüses. Desde el principio, Es Diari expresa el sentimiento de indefensión e indignación de los ciudadanos de unas islas relegadas y olvidadas, sin recursos, condenadas a un atraso y a una economía de subsistencia que empujaba a muchos jóvenes a emigrar a América. Han pasado 125 años que han transformado por completo a la isla y al periódico que ha vertebrado a lo largo de este largo periodo a la sociedad, pero Diario de Ibiza continúa fiel a esos principios fundacionales: sigue siendo el altavoz de las necesidades de las Pitiüses y el medio por el que sus ciudadanos expresan sus inquietudes, reivindicaciones y problemas.

En 1899 Es Diari clamaba por la creación de una línea marítima directa con Barcelona y denunciaba que una epidemia de paludismo estaba diezmando a la población de Formentera, ante el desinterés de «la primera autoridad de la provincia»: «Creemos demostrado que, en cuanto a salud, lo mismo es vivir en Formentera que en el desierto del Sahara», sentencia el rotativo, indignado por el abandono de la isla, que no contaba con ningún médico. A finales del siglo XX, Diario de Ibiza reivindicó un hospital para Formentera, y años después la exigencia de un servicio de radioterapia en Eivissa se convirtió en una prioridad editorial. Es Diari denunció reiteradamente la terrible situación de los enfermos de cáncer pitiusos, obligados a viajar a Palma y permanecer durante semanas allí para someterse a este tratamiento. Eso, los que podían viajar. Ahora, es importante dar a conocer el gravísimo problema de la falta de vivienda de alquiler en las Pitiüses, debido a la codicia y a la especulación con los pisos destinados al arrendamiento turístico. Han pasado muchos años, pero el fondo sigue siendo el mismo: la defensa de los intereses generales de la isla y sus habitantes.

Aquella primera imprenta Imperial Press que imprimía cien ejemplares de forma manual es ahora una pieza de museo, pero nos recuerda que la esencia no cambia. Nos debemos a nuestros lectores, y ese compromiso es lo que nos mueve. La pluralidad y la independencia han marcado la etapa que se abrió en 1991, cuando Prensa Ibérica compra Diario de Ibiza a la familia Verdera e inicia una senda imparable de modernización, tanto en tecnología como en el propio concepto periodístico, de la sabia mano de Joan Serra, maestro y referencia de los periodistas pitiusos. Es Diari está abierto desde entonces al debate y la reflexión, es el foro donde se encuentran las opiniones más diversas. Porque la pluralidad es enriquecedora y fundamental para una sociedad democrática. Sin información libre, rigurosa y que nos dé garantías no es posible ejercer la ciudadanía. Por esta razón tenemos una enorme responsabilidad para seguir siendo el medio de cabecera de más de 70.000 lectores cada día.

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La historia de Diario de Ibiza es la de la isla: día a día, año a año, las páginas de Es Diari recogen la pequeña y la gran historia, hasta componer una fotografía precisa y valiosísima de la sociedad pitiusa en cada momento. Los grandes acontecimientos y los que aparentemente son menores pero que proporcionan impagable información sobre la época, como los anuncios en los que se ofrecen nodrizas «con leche fresca» o se vende un burro o las informaciones sobre cómo se debe comportar una mujer «respetable».

«Diario de Ibiza sigue siendo el altavoz de las necesidades de las Pitiüses y sus habitantes»

Porque la hemeroteca de Diario de Ibiza también revela cómo la mujer ha permanecido relegada a lo largo de la historia, hasta hace muy poco tiempo, y muestra el cambio profundo que se ha producido en la sociedad a partir de finales de los 70, cuando las mujeres empiezan a salir de las jaulas domésticas para ganar terreno en la esfera pública, no sin enormes dificultades y con una lentitud exasperante. De hecho, las mujeres no tienen voz en el periódico hasta entonces: son los hombres los que escriben lo que deben hacer o no, los que dan credenciales de buenas mujeres, y los que aparecen como fuentes de declaraciones, con nombre y apellidos, puesto que son los que monopolizan los puestos de poder en todos los sectores. De hecho, llama la atención la clamorosa ausencia de mujeres en las páginas del diario hasta entrada la democracia, lo que no es más que un reflejo del papel secundario al que fueron relegadas durante siglos en la sociedad.

No podemos concebir Ibiza y Formentera sin Diario de Ibiza, el periódico que ha marcado a las generaciones de pitiusos de los últimos 125 años y que continuará trabajando sin descanso para que los ciudadanos del futuro sigan buscando respuesta a sus preguntas en cualquiera de nuestras plataformas, y sigan repitiendo la frase que resume la confianza de tantos y tantos lectores a lo largo de todos estos años: «Ho ha dit es Diari». Hasta que algo no aparece en Diario de Ibiza, ya sea en su web o en la edición impresa, está en cuarentena. Cuando «ho diu es Diari», ya nos lo podemos creer. Este apoyo y esta confianza de nuestros lectores es lo que nos ha hecho tan grandes, y nuestro deber fundamental es no defraudarles.

Es momento también de recordar y agradecer la labor y los desvelos de todas las personas que en estos 125 años han trabajado para que Diario de Ibiza haya llegado hasta aquí, tras superar todo tipo de vicisitudes y adversidades.

Diario de Ibiza es el dinosaurio del archiconocido microrrelato de Monterroso: cuando despertamos, Diario de Ibiza estaba allí. Para contarlo.