Distribución. Paco, Ismael, Alfonsi y José María durante la recogida de algunos paquetes con diarios. Toni Escobar
Paco, Ismael, Alfonsi y José María durante la recogida de algunos paquetes con diarios. Toni Escobar

Entre las tres y las cuatro de madrugada desembarcan cada día en la rotativa de Diario de Ibiza, en el polígono de Montecristo, las furgonetas de la empresa Distribuidora Ibicenca de Ediciones (Diesa) para culminar el trabajo de producción de la edición en papel del rotativo. La entrega de los paquetes de diarios en los puntos de venta de toda la isla y a los suscriptores, puerta a puerta, supone el último eslabón en la cadena de elaboración de la edición impresa de Diario de Ibiza. A las siete de la mañana como máximo, antes incluso de la apertura de los puntos de venta, culmina la distribución de los periódicos para que los lectores puedan desayunar con las informaciones y reportajes que cada día Diario de Ibiza ofrece a sus lectores de forma ininterrumpida desde hace ya 125 años.

La distribución del diario no es ajena a la estacionalidad de la actividad en la isla. Para que Diario de Ibiza llegue puntualmente a sus lectores y suscriptores los repartidores distribuyen el trabajo en invierno en seis rutas, mientras que en verano, con el incremento de los puntos de venta y la demanda, se efectúan nueve trayectos por todos los rincones de la isla. Seis personas en invierno (nueve en verano), una por vehículo, se encargan de la distribución de los paquetes de diarios a los establecimientos. El reparto a los suscriptores, que también lleva a cabo Diesa, se realiza con otra estructura. Su distribución se divide también en seis zonas distintas (todo el año, en este caso) y también se destina una furgoneta para cubrir el reparto en cada una de ellas.

a partir de las tres se recogen los diarios para que a las siete estén ya en los puntos de venta

En invierno, por ejemplo, la ruta norte no ha cubierto las mismas zonas. En este periodo del año, la furgoneta que reparte los ejemplares en esta área llega a Sant Miquel, pero no baja al Port de Sant Miquel ni tampoco llega a sa Cala de Sant Vicent, el punto más alejado de la isla. En verano, en cambio, los diarios se pueden comprar en estos núcleos. Cala Llonga también queda fuera del reparto en invierno.

En el caso de la bahía de Sant Antoni, en los meses fuera de temporada sólo hay tres puntos de venta, mientras que en verano se puede adquirir el periódico hasta en 25 establecimientos distintos. Esto provoca que en invierno los repartidores distribuyan el suministro de los ejemplares del diario en la zona de Sant Antoni en una sola ruta, que incluye tanto el núcleo urbano como la bahía y, en cambio, en verano se divide en dos distintas, explica Antonio Sepúlveda, gerente de Diesa.

Cuatro de los distribuidores frente a sus furgonetas de reparto y algunos paquetes de diarios en el exterior de la rotativa de Diario de Ibiza, en el polígono de Montecristo. T. E.
Cuatro de los distribuidores frente a sus furgonetas de reparto y algunos paquetes de diarios en el exterior de la rotativa de Diario de Ibiza, en el polígono de Montecristo. T. E.

De 95 a 180 puntos de venta

Las cifras demuestran la estacionalidad de la actividad de muchos establecimientos en los que se puede adquirir el diario de referencia de la información local en las Pitiüses: en los meses de invierno Diario de Ibiza se puede adquirir en 95 puntos de venta distintos en toda la isla, mientras que durante la temporada turística la logística se amplía hasta 180, aproximadamente.

La mayoría de los locales de comercialización ya no son papelerías ni librerías, sino toda clase de establecimientos y comercios.

El gerente de Diesa explica que siempre se buscan nuevos espacios para comercializar la prensa. Por ejemplo, sólo alguna de las grandes superficies comerciales dedica un mínimo espacio a la venta de diarios y revista. La explicación es clara: «Otros tipos de productos dejan un mayor margen de beneficio y, por ello, prefieren no sacrificar ese espacio», explica Sepúlveda.

el gerente de Diesa no cree que la edición en papel de los diarios vaya a desaparecer

La eclosión de las nuevas tecnologías e Internet y los efectos de la crisis económica han reducido las ventas de los periódicos en todo el mundo. Diario de Ibiza no es ajeno a la crisis del papel, aunque desde que se produjo la caída económica internacional, en 2008, en Ibiza sólo se han perdido, en cómputos generales, unos 12 puntos de venta, según Sepúlveda. Ha habido muchos más clientes que han bajado la persiana de sus negocios, el último y más emblemático, la librería Vara de Rey, pero a medida de que se han ido perdiendo puntos de venta, se han buscado y hallado «otras alternativas cercanas» para que Diario de Ibiza se mantenga al alcance de sus lectores en cualquier rincón de la isla.

Respecto al debate sobre el futuro del papel, Sepúlveda, profesional de la distribución editorial, es optimista: «No creo que se acabe el papel. Sí es verdad que cada vez vendemos menos, pero yo creo que no desaparecerá, por lo menos a corto plazo».

Las estanterías de las papelerías, librerías y puntos de venta de la isla ya han perdido algunas cabeceras de ámbito nacional, como ABC (no sólo en las Pitiüses, también en el resto de Balears), «pese a que tenía unas ventas interesantes». «No les compensaba», indica Sepúlveda. La prensa catalana «sigue aguantando», pero, según explica Sepúlveda, el número de ejemplares es «muy ajustado». Los «costes del transporte» suponen un hándicap para estos rotativos, según el gerente de Diesa.

De hecho, basta dar un vistazo a la enorme nave industrial de la empresa de distribución editorial ibicenca, situada en el polígono junto al aeropuerto, para constatar que el negocio se está diversificando. Una parte de la superficie del gran almacén está ocupada por palés con cajas de productos de snacks. Alimentación de impulso, se denomina, para compensar la pérdida de lectores de diarios y revistas, tras la migración de muchos de ellos a la versión digital de los rotativos. «El negocio tradicional nuestro eran la prensa y las revistas, los libros y el material de papelería. Este era nuestro mundo natural. Pero se aprovecha la logística necesaria que nos obliga a ir a todos los sitios todos los días por el tema de la prensa para dar este salto en nuestro negocio», explica.