El 5 de abril de 1904 se constituyó la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Balears por el abogado catalán Francesc Moragas Barret y con el apoyo de diversas entidades de la sociedad civil catalana. Su finalidad fue, desde su origen, estimular el ahorro y la previsión, objetivo que en aquella época cumplían con la necesidad de aportar independencia económica y seguridad a las clases más desfavorecidas.

Once días más tarde, el 16 de abril de ese mismo año, el rey Alfonso XIII inauguró oficialmente la Caja de Pensiones para la Vejez en uno de los salones del Palacio de Bellas Artes de Barcelona. Durante ese acto, el monarca fue nombrado presidente honorario y protector de la entidad.

Josep Moragas y Josep M. Boix, los fundadores de La Caixa en 1927. fotos: Caixabank
Josep Moragas y Josep M. Boix, los fundadores de La Caixa en 1927. fotos: Caixabank

Su fundador, Francisco Moragas, fue nombrado primer director general de la entidad que popularmente se conocía como La Caixa. Su primera propuesta fue crear una institución privada que, en esa época de inestabilidad social ofreciese, a trabajadores y empresarios, un mecanismo que les asegurase ante la vejez o la invalidez. Así, La Caixa se convertía en una entidad con un nuevo concepto económico y social del ahorro, además de ser la primera en ofrecer seguros sociales del momento.

Su historia con la isla empieza en 1913 cuando el Consejo Directivo de La Caixa acuerda iniciar la implantación de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros en Balears y concretamente en noviembre de 1930 cuando se inauguró la sede de Eivissa tras la fusión de La Caixa con la Caja Rural para la Federación Católico-Agraria de Eivissa. Esta fusión, además de marcar el inicio de la entidad con la isla, es la primera fusión de La Caixa con una entidad fuera de Cataluña y, en total, la 15ª que integra desde su fundación.

Además de un nuevo local para las oficinas de la entidad, se abrió una biblioteca, una casa agrícola, un pequeño museo etnológico y un dispensario médico.

En 1932, durante la II República, la obra de La Caixa tuvo importantes repercusiones para la sociedad balear. En muchas ciudades del archipiélago, incluida Eivissa, había delegaciones del Institut de la Dona que Treballa. Es importante recordar que uno de los logros de la II República española fue extender la participación de la mujer en la vida pública.

El Museo étnico de Eivissa, en 1930, cedido al Museo Público.
El Museo étnico de Eivissa, en 1930, cedido al Museo Público.

La cultura

Para «la Caixa» la cultura era un valor muy importante y, por esa razón, en la década de los años treinta, la entidad había conseguido crear una gran red cultural con bibliotecas en Balears que habían llegado a prestar servicio a 32.366 lectores.

A medida que pasaban los años, la entidad evolucionaba de la mano de la isla. Mientras La Caixa seguía abriendo oficinas para favorecer el ahorro, en cada inauguración también se abrían las puertas de una biblioteca a la vez que se organizaban homenajes a la gente mayor y conferencias o cursillos para mejorar el rendimiento de sus tierras. Todo ello constituía La Obra Balear.

en los años 30, la caixa creó una red de bibliotecas públicas para más de treinta mil lectores

Sin duda, el gran crecimiento de La Caixa durante los años treinta, había dejado la entidad bien situada en la geografía y la sociedad del archipiélago: tenía 22 sucursales, 13 bibliotecas públicas gratuitas, distintas casas agrícolas, 11 dispensarios médicos, el Institut de la Dona que Treballa y dos clínicas; con una plantilla total de 146 empleados. Al comienzo de la Guerra Civil, las cuentas de ahorro de las sucursales mallorquinas e ibicencas sumaban 14,9 millones de pesetas. Más de 51.000 clientes isleños eran clientes de La Caixa.

Tras acabar la guerra y superar un periodo complejo y difícil de la historia de La Caixa en Balears, en otoño de 1942 se creó una nueva Comisión Ejecutiva, con el fin de asesorar y apoyar al Consejo Asesor de la entidad. César Puget Riquer, farmacéutico y alcalde de Eivissa fue elegido vicepresidente de esta comisión y el canonge e historiador Isidor Macabich Llobet también formó parte de este órgano.

Más oficinas en Pitiüses

En agosto de 1946, tras haber superado la posguerra y con voluntad de presencia y descentralización, el Consell Balear se reunió en Eivissa y se consideró favorable el ambiente que tenían las acciones de la entidad en las áreas socioculturales y rural. Los consellers ibicencos Rafael Feliu y Miquel Mir, junto con el alcalde César Puget y el canonge Isidor Macabich se reunieron con todos los alcaldes de las Pitiüses. Durante la reunión, el alcalde de Formentera solicitó y prometió el apoyo para la instalación de una oficina en la isla. En 1947 se decidió la apertura de dos nuevas oficinas en Eivissa, en Santa Eulària y en Sant Antoni, y una en Formentera, que funcionaría como adscrita a la sucursal de Eivissa.

Fotografía de la primera libreta de Balears.
Fotografía de la primera libreta de Balears.

La Caixa siempre ha estado ligada al crecimiento de la isla y entre 1950 y 1975 participó de manera muy activa en los importantes cambios que supuso el turismo en la sociedad balear de los años cincuenta y sesenta, lo que también permitió una gran expansión económica, ideológica y social. A través de créditos, ayudó a construir grandes hoteles y atendieron muchas demandas de ayudas para edificar infraestructuras públicas y educativas.

En 1958 se inauguró la nueva sede de la oficina de Eivissa, situada en el paseo Vara de Rey. Su céntrica ubicación se consideró muy importante para dar la presencia que la requería, ya que, después de la sede de Palma, se consideraba la que mayor saldo de ahorro presentaba.

En la década de los años 60 y 75, la promoción inmobiliaria de la entidad fue muy importante en este tiempo de enorme desarrollo urbano, por la llegada de nuevos habitantes inmigrantes y el constante flujo de las migraciones de los pueblos a la ciudad y a las zonas de costa.

En 1969 se conmemoró el cincuenta aniversario de la implantación de La Caixa en Eivissa, hecho que había sido posible gracias a las gestiones realizadas por Isidor Macabich, César Puget y Vicent Costa.

entre 1980 y 2001 caixabank abrió 17 de las 25 oficinas actuales

Con el espectacular desarrollo turístico de principios de los años setenta, La Caixa duplicó el número de oficinas y los depósitos se multiplicaron por cinco. En 1977 se abrió la oficina del Mercat Nou. En la década de los ochenta, la Obra Social perfiló unos planes de dinamización cultural con especial incidencia en los ámbitos escolares y de personas mayores. Cerca de 55.000 alumnos de Balears disfrutaron anualmente de los programas de divulgación científica ‘La Caixa a les escoles’.

Dos años después de abrir la oficina de ses Figueretes, en 1990, para reforzar su personalidad y liderazgo en el nuevo mapa financiero, la Caja de Pensiones para la Vejez y Ahorros en Cataluña y Balears se fusionó con la Caixa de Barcelona. Esta fusión estableció el uso clásico de La Caixa.

Durante los años noventa, La Caixa se hizo presente en las grandes arterias céntricas o en primera fila del litoral. En Eivissa y Formentera, entre los años 1980 y 2001 se abrieron 17 de las 25 oficinas que hay actualmente.

La sede de Formentera.
La sede de Formentera.

Siempre con la cultura como valor, la Fundación La Caixa destinó casi un millón y medio de euros al espacio cultural de Can Ventosa para la transformación de naves, lo que permitió su adecuación funcional para uso público y el acogimiento de servicios socioculturales de acuerdo con la vocación de sus orígenes de arraigarse en todos los lugares de Balears.

Durante la última década, en las Pitiüses, CaixaBank, tal y como se conoce actualmente la entidad, ha inaugurado un centro de empresas, dos centros de banca privada y dos nuevas oficinas Store, el nuevo concepto de tienda de CaixaBank. Estas oficinas se encuentran en el paseo Vara de Rey y en Sant Antoni y tratan de dar respuesta a los comportamientos y necesidades de los clientes actuales y de aproximarse al mundo del comercio retail, a la vez que buscar mejorar la experiencia de compra del cliente y aunar dos claves fundamentales del negocio de CaixaBank: la innovación tecnológica y financiera, por un lado, y la calidad y la excelencia en el servicio del cliente.

CaixaBank, a través de Obra Social La Caixa, además de tratar de cubrir las exigencias del entorno más inmediato de Eivissa y Formentera, tiene como compromiso las necesidades de la sociedad en la que desarrolla su actividad financiera y con el bienestar de las personas, uno de los rasgos que mejor definen a CaixaBank desde su nacimiento en 1904. La entidad trabaja para contribuir a la construcción de una sociedad mejor y más justa a la vez que da oportunidades a quienes más lo necesitan.