Suscriptores. María Ruiz, responsable de distribución, atiende a un suscriptor. Vicent Marí
María Ruiz, responsable de distribución, atiende a un suscriptor. Vicent Marí

En España, todavía es necesario hacer pedagogía sobre la necesidad de pagar por los contenidos, porque no existe esta cultura que sin embargo sí es común entre los lectores anglosajones. Sin embargo, la experiencia de las televisiones de pago es un buen ejemplo de que a la audiencia se la puede educar y puede cambiar de hábitos. ¿Quién pensaba que pagaríamos por ver la televisión? Internet se alzaba amenazante frente a las televisiones generalistas y el vídeo, igual que antes el vídeo se presentó como el asesino de la radio, o del cine. La adaptación a los nuevos tiempos, demandas y gustos de la audiencia ha sido clave para la supervivencia de cada uno de estos formatos.

La apuesta por conseguir suscriptores para mantener una vía de ingresos y una audiencia fidelizada se ha impuesto en los periódicos fuertes e influyentes de todo el mundo. Trump y la eclosión de noticias falsas ha facilitado enormemente a la ciudadanía de EEUU, especialmente a ciertos sectores más formados y con mayor conciencia democrática, que entendieran la importancia vital de unos medios de comunicación independientes del poder de todo tipo y de los que nos podamos fiar. En EEUU se han incrementado notablemente los suscriptores de los periódicos más importantes y críticos con el poder. Es una tendencia esperanzadora y de la que tenemos que extraer conclusiones para aplicarlas, salvando las distancias, en nuestro país.

Así, Diario de Ibiza ofrece varias posibilidades de suscripción, que se adaptan a las distintas necesidades de los lectores. La Premium consiste en recibir en el domicilio o en un establecimiento la edición en papel cada día del año a primera hora de la mañana, junto con los suplementos o revistas correspondientes, y también permite descargarse la versión digital de la copia impresa en cualquier dispositivo (muy útil en caso de viajes). Asimismo, estos suscriptores pueden acceder a todos los contenidos que están cerrados en la web. Esta opción cuesta al mes 39,45 euros, únicamente 3,45 euros más que la suscripción tradicional solo a la edición impresa (36,50).

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