Al finalizar la temporada es necesario revisar, reparar y conservar el barco en buenas condiciones

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    El Paladar
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    Para disfrutar de una embarcación en verano es fundamental cuidarla con mimo durante el invierno. Así que estos meses de septiembre y octubre que marcan el fin de la temporada son ideales para revisar concienzudamente el barco, realizar las reparaciones oportunas y, sobre todo, preservarlo de los rigores del invierno.

    Sacar el barco del mar no es tarea fácil por lo que la mayoría de las embarcaciones que optan por pasar el invierno en tierra suelen tener menos de 18 metros.
    Tampoco es sencillo contar con la infraestructura para almacenar un gran número de barcos. Por lo que Motonáutica Ibiza ha realizado durante los últimos años un importante esfuerzo para contar con el espacio necesario y seguro para la custodia.

    Marc Torres, director comercial de Motonáutica Ibiza, explica que el proceso comienza por el traslado de la embarcación. «Si se trata de un lancha de menos de 3 metros de eslora con un remolque adaptado se hace sin ningún tipo de complicación». El trayecto por carretera se complica en los barcos de esloras superiores. «Es necesario solicitar permiso a Tráfico e incluso llevar escolta de la Guardia Civil o de la Policía Local», añade. Así que esta compañía náutica se encarga de los trámites para que el cliente no tenga que preocuparse de estas gestiones.

    Una vez que la embarcación está ya en tierra, el primer paso es la limpieza a fondo tanto del interior como del exterior. El casco es una de las partes que más sufre por lo que se suele utilizar agua a presión para eliminar algas, suciedad así como los crustáceos y moluscos adheridos. Posteriormente se aplica un tratamiento antifouling para evitar que estos organismos vuelvan a dañar el casco. Los desagües, las sentinas, la cabina, los camarotes, la cocina, los toldos también deben estar impolutos para que no se deterioren.

     

    La limpieza del casco con agua a presión elimina las adherencias.

    El motor es la corazón del barco así que requiere un concienzuda revisión. Durante estos trabajos se sustituyen piezas de desgaste como filtros, ánodos, bujías o turbinas por otras nuevas, además se cambian los aceites, lubricantes y anticongelantes. En estos meses también se rueda el motor con agua dulce y se trata con grasa y spray de invernaje. Las tareas de mantenimiento anual son claves e indispensables para garantizar el buen funcionamiento del motor durante muchos años.

    Una vez que el barco está impoluto y se han realizado las revisiones y, en su caso, las reparaciones de los componentes mecánicos y electrónicos, llega el momento del almacenaje definitivo.

    Entre las modalidades más demandadas destaca el recubrimiento con plásticos termosellados que impide la entrada de humedad, polvo o cualquier elemento no deseado.

    Un buen mantenimiento del barco en invierno garantiza un verano sin sobresaltos.

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