La fiesta de inauguración del verano 2017

    Jimena L. Ansótegui
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    El Paladar
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    Todo se concentra en estos días. La isla florece, se abren negocios de todo tipo, tiendas de ropa, de helados, pizzerías, restaurantes… Cada uno de ellos celebra a su manera la fiesta de apertura. Será el calor o no sé qué pasa pero de repente a todo el mundo le da por hacer una fiesta, por cumplir años, por tener hijos: todo es perfecto para celebrar.

    Ibiza es para muchos sinónimo de fiesta pero cuando acaba el mes de mayo, con más razón aún. Después del Medieval llegó la Moda Adlib que llenó las pasarelas de flores y vestidos de algodón, lino y otros materiales veraniegos. Este fin de semana estamos de openings hasta arriba. Comienza la temporada 2017 y ya estamos preparados para no parar. Cada día hay un sarao de esos que hacen que te vistas con tus mejores galas y coincidas con toda esa gente a la que hace meses que no ves. Porque la vida en Ibiza es así, están los amigos de verano y los amigos de invierno. De estos últimos ya nos empezamos a despedir, pues no es tiempo de torradas sino de noches eternas a la luz de la luna. Para otros es época de trabajar sin descanso y de hacer nuevas amistades por el camino. En Eivissa cada año, hacemos amigos de esos que se acaban perdiendo de vista una noche o si aguantan como tarde en noviembre. Gentes que llegan como las hormigas a trabajar con el calorcito del verano. Y otras que nos visitan para disfrutar de las calas y los lujosos restaurantes y locales de ocio que tenemos. Gente de todos los tipos, edades, nacionalidades y colores y diría yo que hasta de todos los bolsillos.

    «Tengo la sensación de viajar constantemente, de conocer nuevas culturas y personas a diario»

    Tenemos aquí el privilegio de sin quererlo ni beberlo cruzarnos en la cola del baño con algún millonario que con suerte pueda llegar a invitarnos a una de sus lujosas fiestas en su yate privado. Tenemos aquí el privilegio de poder vivir como ricos si a ellos nos acercamos aunque solo sea por un día, por una noche, por un instante. Pero podemos hacerlo.

    Vivir los ciclos de las Pitiüses es cuanto menos emocionante, jamás aburrido. Tengo la sensación de viajar constantemente, de conocer nuevas culturas y personas cada día.

    Jimena L. Ansótegui
    DIRECTORA COMERCIAL

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