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El Paladar
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En una sociedad en la que la sostenibilidad y la eficiencia energética parecen estar en boca de todos, promover una arquitectura que respete el entorno debería ser una prioridad. El uso de energías renovables en los edificios y la proyección de construcciones que necesiten menos consumo energético marcan el futuro del sector, pero todavía existen muchos vacíos que complican que se convierta en una realidad próxima.

El Real Decreto 235 de 2013 dice que, el 31 de diciembre de 2020, todos los edificios de nueva construcción han de ser Edificios de Consumo Casi Nulo (ECCN), una normativa que, para edificios públicos, comienza el 31 de diciembre de 2018. Pero, ¿qué es un Edificio de Consumo Casi Nulo? «Es lo que en su momento diga el código de edificación, pero todavía está sin definir», afirma el arquitecto técnico Álvaro Martínez, de Terravita, que añade: «Debemos correr mucho para definir estos términos si queremos llegar a cumplir el plazo establecido por Europa».

Reciclaje durante la ejecución de las obras. TERRAVITA

En otros países europeos sí que han definido ya qué son los Edificios de Consumo Casi Nulo, estableciendo los máximos de energía que debe consumir un edificio de nueva construcción por metro cuadrado.

Aspectos a tener en cuenta

Aún sin disponer de una normativa específica para conocer los detalles de los Edificios de Consumo Casi Nulo, existen diferentes parámetros que ayudan a construir de forma eficiente. Escoger la orientación más adecuada para la vivienda es uno de los aspectos a tener en cuenta para construir edificios sostenibles, con el fin de utilizar mejor la luz y así necesitar menos energía. También es muy importante evitar las pérdidas de energía por transmisión (resistencia del muro a dejar pasar el calor o el frío), por lo que es esencial disponer de un buen aislamiento térmico en el envolvente del edificio, instalar ventanas de alta calidad y eliminar los puentes térmicos.

Una buena orientación y evitar pérdidas de energía son puntos esenciales para construir una casa eficiente

Para evitar la pérdida de energía por ventilación se pueden instalar sistemas de ventilación mecánica que permiten que el aire esté constantemente en circulación. «Además, mediante un recuperador del calor, la temperatura que entra se equilibra con la que sale, aportando un gran confort térmico y enorme ahorro de energía», apunta el arquitecto técnico de Terravita.

Con todos estos sistemas, es posible reducir el consumo energético entre un 80 y un 90%, como ha demostrado Terravita con su vivienda Can Tanca. «El coste mensual de la energía de esta casa de 210 metros cuadrados ronda los 30 euros, cuando en viviendas de 60 ó 70 metros los usuarios están pagando facturas de 100 euros», afirma Álvaro Martínez.

Las certificaciones energéticas sirven para conocer dónde mejorar la eficiencia de la vivienda o local

Hoy en día existe una gran falta de concienciación respecto a los valores de consumo en los hogares. «Si te compras un coche de, por ejemplo, 20.000 euros, ¿qué te preocupa? Lo bonito que sea y lo que consuma a los 100 kilómetros. En cambio, te compras una casa, en la que inviertes como mínimo 10 veces más, y nadie se pregunta cuánto gasta esa casa -lamenta Martínez-. Y son facturas grandes, seguramente gastas más en facturas de agua y electricidad para tu vivienda que lo que inviertes en el coche».

En este sentido, los promotores deben concienciarse de que poner a la venta un edificio eficiente es sinónimo de potenciar su valor ya que, además de tener menos gastos en el consumo directo de energía, los propietarios tienen más ventajas como pagar menos impuestos.

Un trabajador en el desarrollo de una obra. TERRAVITA

Se estima que el sobrecoste de construir un edificio de este tipo puede situarse entre el 0 y el 10% y el retorno del dinero en las facturas está entre cero y siete años. «Por la vida útil del edificio, siempre es más rentable económicamente construir bien, ya que un edificio se calcula para, al menos, 50 años».

Certificaciones energéticas

Una excelente herramienta para conocer el consumo aproximado de la vivienda son las certificaciones energéticas. A nivel usuario, a día de hoy, solo son obligatorios estos certificados cuando vas a vender o alquilar una vivienda. «Pero es una herramienta muy buena para conocer qué puedes hacer para que tu vivienda consuma menos», afirma Vicent Cardona, delegado del Colegio de Ingenieros Industriales de Balears en Ibiza.

Las cifras del sector

90% ahorro

Medidas a favor de la eficiencia

Un edificio proyectado y ejecutado atendiendo a los parámetros de códigos de edificación sostenible permite ahorrar entre un 80 y un 90% de energía respecto a construcciones convencionales.


0-10% sobrecoste

Construcciones sostenibles

Los profesionales estiman que construir edificios energéticamente sostenibles cuesta entre un cero y un 10% más que ejecutar edificios sin atender a estos parámetros.


40% viviendas

Las viviendas consumen una gran parte de la energía total

En Europa, las viviendas consumen entre el 35 y el 40% de la energía total. Por ello, los profesionales ven imprescindible tomar medidas

Desde el punto de vista profesional, existen diversas certificaciones energéticas nacionales e internacionales para quienes quieran aportar ese valor añadido a sus construcciones. Una de ellas es Passivhaus, un estándar de construcción de eficiencia energética que se fundó hace más de 25 años en Alemania con el fin de dar solución al elevado consumo energético que tienen los edificios. Mediante esta certificación, los constructores pueden saber en qué nivel se encuentra su edificio energéticamente hablando, y demostrarlo gracias a los auditores externos que verifican que, efectivamente, estás ofreciendo datos reales.

Además de los certificados relacionados directamente con el consumo energético, existen otros más globales, que se centran en aspectos medioambientales. Es el caso de BREEAM (Building Research Establishment Enviromental Assessme Methodology), un método de evaluación y certificación de la sostenibilidad de la edificación técnica más avanzado. Este documento evalúa impactos en categorías como la gestión, salud y bienestar, transporte, agua, materiales, residuos, uso ecológico del suelo, contaminación e innovación, y otorga una puntuación final por la que se decide si el edificio está en alguna de las categorías BREEAM: Aprobado, Bueno, Muy Bueno, Excelente y Excepcional.

Estos no son los únicos certificados destinados a promover una edificación más sostenible, pero sí dos de los más relevantes a nivel internacional.

«En Europa, entre el 35 y el 40% de la energía total que se consume, la consumen los edificios -informa Martínez-. Hay que romperse la cabeza y conseguir reducir la demanda al construir un edificio, pensar en local para actuar en global. El objetivo es llegar al problema energético que hay para todos, no quedarse solo en cómo me duele a mí en el bolsillo».

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