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El Paladar
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A los seis meses de conocerse Rafael le pidió matrimonio y después de un año y pocos meses se casaron. Un auténtico flechazo que Natalia Soria Romera y Rafael Harillo Gómez-Pastrana han llevado felizmente al altar y por medio mundo en su luna de miel.

La celebración religiosa para 60 invitados, entre familiares y amigos, tuvo lugar en la parroquia de es Cubells con una ceremonia tradicional pequeña e íntima amenizada con una selección de música actual y grandes clásicos interpretados al órgano.

Para el día de su vida la novia vistió dos trajes exclusivos de la diseñadora Rosa Clarà

Tras la ceremonia, la pareja disfrutó del ritual de lanzamiento de pétalos por parte de los invitados al salir de la iglesia. Un momento muy especial para el recuerdo de un día inolvidable. Desde allí se desplazaron en un automóvil clásico Jaguar de color blanco inmaculado de los años 50 que fue a la postre el gran protagonista del momento. La organización de la boda, que corrió a cargo de The Ibiza Wedding Planner y la decoración y arreglo floral de Artnatur, dio un aire retro y vintage mezclado con mucho romanticismo a la boda, por expreso deseo de los novios.

La ilusionada pareja y sus invitados se reunieron posteriormente en el Hotel Boutique Xereca donde se celebró el cóctel y la posterior cena de gala de inspiración vintage y de sus viajes en la decoración del cóctel y las mesas del banquete. Maletas y libros antiguos, un candy bar vintage, una bola del mundo y el libro de firmas, regalo de la fotógrafa Raquel Broza con fotos de la preboda hechas en el bosque de su casa con un vestido de Virginia Vald, formaron parte de la escenografía en el hotel.

Un pasillo de farolillos conducía a los invitados a una terraza con piscina rodeada de velas donde se celebró la recepción en un ambiente de piano bar con cuadros y sofás barrocos. Un piano negro de cola recreaba el ambiente musical neoyorkino que recordaba a los novios la pedida de mano que vivieron en The River Coffee de Brooklyn (Nueva York) en enero pasado, mientras sonaban los acordes del tema As Time Goes By de la película Casablanca interpretada por el pianista Gustavo Varel. Los novios eligieron un repertorio musical para el cóctel y la cena con canciones como Merry Christmas Mr. Lawrence, Chapel of love, New York New York, Fly me to the moon y otros temas de Ludovico Einaudi lo que le dio un toque oldie a los momentos más importantes de la celebración. Uno de lo más divertidos fue la entrada de su perro Wanda (un Golden Retriever) al cóctel, portando un collar de flores como regalo de una amiga.

La fiesta y el banquete plasmaron con detalles las aficiones de la pareja y sus memorias

El enlace de Natalia y Rafael contó con numerosos detalles de diseño como un prendido en forma de pulseras y flores en tonos champagnes para todas las damas de honor o el exclusivo diseño de los centros de mesa en diversas alturas en tonos verdes con flor blanca para la cena. Cada mesa llevaba el nombre de las ciudades que han sido especiales en la convivencia de la pareja como Ibiza, Madrid, Londres, Paris, Tahiti, Tokio, Isla de Pascua, y Nueva York, que fue la mesa presidencial.

Los mágicos momentos de la celebración se sucedieron en cascada, uno de los más entrañables fue el emotivo discurso del novio recordando todo lo que les llevó a ese gran día y el cambio de vida que supuso para ellos Ibiza. Natalia preparó un vídeo sorpresa con divertidas imágenes de los viajes de enamorados que se proyecto durante el evento.

El ramo de la novia tuvo en esta ocasión un destinatario y recayó en manos de su hermana. Otro momento especial lo protagonizó Natalia cuando cantó al novio la canción You are the sunshine of my life en versión flamenca con arreglos de la propia novia y otra canción flamenca para animar el distendido ambiente.

La cena de gala se sirvió bajo la gran carpa situada en los jardines del Hotel Boutique Xereca con un menú de delicioss entrantes y platos de autor de varios sabores.

Tras la cena llegó el momento tarta (una naked de vainilla de Es Moment) que el matrimonio cortó con un sable que sujetaron los dos para brindar a continuación con todos los invitados. Como es tradicional en las bodas de diseño la novia se cambió al traje nupcial de Rosa Clarà por otro vestido de la diseñadora catalana y los zapatos por unas bailarinas de raso azul con Swarovsky, para bailar el Fly me to the moon y sorprender y animar a bailar a los asistentes con un twist de Chubby Checker .

No faltaron tampoco los detalles para los invitados con productos locales (hierbas y perfume). Las pasiones de los contrayentes como los aviones, el esgrima, la NASA, los viajes, las aventuras, las ciudades, la música de Memorias de África y todas los detalles que les unió se plasmaron en la boda y el banquete que estuvo amenizado por música de un conocido Dj local.

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