Las personas alérgicas al polen en Ibiza y Formentera está viviendo una primavera más placentera que otros años, fundamentalmente por la falta de lluvias. De momento, como destaca el especialista en Otorrinolaringología Luis Conill, los pacientes con alergia al polen (que son junto a los alérgicos a los ácaros, la mayoría de los afectados por alergias en Ibiza) están «más tranquilos» por esa escasez de lluvias. «Ha llovido menos que otros años y eso se nota porque hay menos gramíneas; eso sí, en esta época está aumentado el polen de ciprés y el de los plataneros, árboles que son muy comunes en la ciudades, como los que hay en la avenida Ignasi Wallis de Ibiza».

Por su parte, la doctora alergóloga Silvia Martínez, de la Unidad de Alergología e Inmunología de la Policlínica Nuestra Señora del Rosario, única especialista en la isla,apunta que «probablemente la primavera no será tan mala para los alérgicos a pólenes, a pesar de haber tenido en los primeros meses del año una polinización importante y muy sintomática para aquellos pacientes que tenían ya alergia previa al polen de invierno».

Conill señala que los afectados de Ibiza tienen menos información que en otros lugares de España «porque en la isla ya no hay marcadores de alergia». Hasta hace unos años, los niveles de polen en el ambiente los medían desde la UIB, pero ahora solo se tienen estimaciones de zonas cercanas.

De hecho, la página web www.polenes.com, auténtico vademécum de los alérgicos, y que elabora la Sociedad Española de Alergologia e Inmunología Clínica (Seaic), no contiene referencias a Balears por esa falta de medidores a la que aluden los especialistas.

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Uno de cada tres pitiusos

El 30 por ciento de los ibicencos padece algún tipo de alergia. Además, se estima que en 2025 más del 50 por ciento de la población europea padecerá algún tipo de alergia.

Tanto los doctores Conill como Martínez coinciden en señalar que la alergia más común continúa siendo a los ácaros del polvo, «afectando sobre todo a los pacientes en los meses de otoño-invierno, que además este año ha provocado muchos problemas respiratorios en los pacientes, como bloqueo nasal y obstrucción bronquial, debido a las lluvias y aumento de humedad ambiental durante éstos meses», destaca Martínez.

Según datos de la Seaic las enfermedades alérgicas por pólenes afectan en nuestro país a más de ocho millones de personas, siete de los cuales son alérgicos a gramíneas seguidos en orden decreciente por alergia al olivo, arizónica, plátano de sombra, salsola y parietaria.

Las concentraciones de pólenes en la atmósfera están directamente relacionadas con la lluvia, la temperatura, la humedad y el viento. Aunque el invierno ha sido bastante seco, las lluvias del otoño pasado, un 20% por encima de la media, han favorecido el crecimiento de todas las especies vegetales. De la misma forma, las oscilaciones térmicas y las temperaturas máximas muy superiores a lo normal en esta época contribuyen y adelantan la floración.

Mejorar la calidad de vida

¿Y qué medidas se pueden tomar para aplacar los efectos de la alergia? Tal y como afirma el doctor Antonio Valero, presidente de la Seaic, en un comunicado, «las enfermedades alérgicas precisan de un manejo integral, no sólo desde el punto de vista terapéutico, sino también orientando al paciente, sobre cómo convivir mejor con su enfermedad».

La inmunoterapia o vacunación antialérgica debe considerarse siempre como prioritaria, según esta sociedad. Los datos más relevantes son los referidos a estos costes directos: la inmunoterapia disminuye un 40% los gastos en servicios médicos y un 30% el referido a uso de fármacos de alivio sintomático.

En este sentido, existen otras medidas que mejoran la calidad de vida de los pacientes alérgicos, cuyos síntomas no se circunscriben únicamente a los meses de primavera. «Frecuentemente recomendamos el uso de mascarillas homologadas, aplicaciones móviles que se nutren de la web del comité de aerobiología de la SEAIC, filtros antipolen en el coche o los purificadores de aire para interiores», apunta el alergólogo.

Los purificadores de aire logran filtrar la mayoría de las partículas ambientales de pequeño tamaño. Las mascarillas autofiltrantes con ajuste hermético moldeable que cubren la nariz y la boca son una buena solución para los alérgicos que viven en zonas de elevada intensidad de polen. Las horas de ventilación del hogar, el uso de gafas de sol, evitar salidas al exterior y hacer deporte en las horas centrales del día y no automedicarse son otras medidas.

El cambio climático

Otro de los factores que está afectando a las personas alérgicas es el cambio climático y que también lo notan los pacientes de las Pitiüses, como destaca la doctora Martínez. «Se podría decir que la tendencia en Ibiza es el aumento de los pacientes polínicos, también consecuencia del cambio climático que conlleva a un aumento de las temperaturas globales, acumulación de contaminantes ambientales producto del uso de las calefacciones y partículas diesel y a una inversión térmica que impide que la atmósfera se limpie de contaminantes y alérgenos suspendidos más tiempo en el aire, produciendo una mayor exposición a éstos en los pacientes alérgicos».

Más niños, adultos y mascotas

Los profesionales también han detectado un incremento de casos en Ibiza entre niños y adultos. «Hay una mayor incidencia de nuevos pacientes alérgicos pediátricos a partir de los 3 años, así como un mayor número de casos en pacientes a partir de los 50 años este año, tanto en otoño como en los meses de invierno», señala Martínez. Los doctores resaltan además la mayor incidencia de alergias a perros y gatos, por una causa obvia: «La gente cada vez tiene mascotas y muchos prefieren vacunarse a desprenderse de ellas; y también destacan un aumento de alergias alimentarias.

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