Cuando el bebé no llega

La fecundación in vitro es un tratamiento adecuado tanto para quienes no logran el embarazo de forma natural, como también para mujeres solteras o parejas homosexuales que quieren ser madres.

La doctora Victoria Bonet considera esencial ofrecer toda la información a sus pacientes antes de someterse a un tratamiento. fotos: sergio g. cañizares Reproducción asistida
La doctora Victoria Bonet considera esencial ofrecer toda la información a sus pacientes antes de someterse a un tratamiento. fotos: sergio g. cañizares

Cuando una pareja decide tener un hijo, la ilusión y la incertidumbre son dos sensaciones que suelen estar muy presentes. Si el embarazo se produce de forma más o menos temprana, todo es perfecto pero, ¿qué pasa cuando el bebé no llega? Lo mejor es mantener la calma y, pasado un tiempo considerable, consultar al especialista.

El embriólogo clínico Nacho Landaburu en el laboratorio.
El embriólogo clínico Nacho Landaburu en el laboratorio.

«Si no hay ninguna patología de base, una pareja llega aquí y, hasta que no lleva un año intentándolo, no hablamos de infertilidad —explica Nacho Landaburu, embriólogo clínico de IbiLab Pitiusas—. Les decimos que se vayan a casa, se tranquilicen y sigan intentándolo, focalizándose especialmente en los días en los que las probabilidades de embarazo son mayores».

El año ha pasado, y el embarazo sigue sin llegar. ¿Qué pruebas se hacen a hombres y mujeres para detectar posibles problemas? «En el caso del varón se realiza un seminograma, para determinar la calidad del semen, y se estudian también otras posibles causas», indica Landaburu. El estudio básico en mujeres empieza por una historia completa y se realiza un estudio homonal, ya que el sistema reproductor está muy ligado al sistema endocrino y esto puede derivar en una baja reserva ovárica.
La fecundación in vitro es uno de los tratamientos más habituales para lograr la gestación. No solo es una opción adecuada para parejas que no logran el embarazo de forma natural, sino también para mujeres sin pareja o parejas de mujeres que desean ser madres.

Ecografías para realizar el seguimiento tras la transferencia embrionaria.
Ecografías para realizar el seguimiento tras la transferencia embrionaria.

Para determinar las posibilidades de éxito del tratamiento (que nunca puede garantizarse al 100%) es importante conocer el porcentaje de fertilidad máxima de la mujer, que es común en tratamientos de reproducción y en embarazos espontáneos. «La calidad de los óvulos es la calidad que tienes, si te quedas embarazada o si haces un tratamiento —expresa la ginecóloga de IbiLab Pitiusas, Victoria Bonet—. Cuando tienes entre 20 y 30 años estás en la etapa de máxima fertilidad. A partir de los 35, empieza a caer, y cuando llegas a 45 años, las tasas de embarazo son muy escasas».

Ser madre a partir de los 40

«En los tratamientos de reproducción asistida hoy en día casi siempre trabajamos a contrarreloj», apunta la doctora Victoria Bonet. La edad de la maternidad se ha retrasado, y hay mujeres que quieren someterse a un tratamiento cuando sus reservas ováricas son reducidas. «Los proyectos vitales de las mujeres han cambiado mucho —recuerda Bonet—. Hay muchas mujeres que con cuarenta y bastantes años deciden que quieren ser madres».

Los tratamientos de reproducción asistida pueden realizarse en Ibiza.
Los tratamientos de reproducción asistida pueden realizarse en Ibiza.

Una situación que cada vez se da más en la sociedad es: «quiero tener un hijo pero no tengo pareja, y va pasando el tiempo y cuando me lo planteo, es bastante tarde», indica la ginecóloga. Hace unos años, las mujeres sin pareja no se planteaban tener un hijo, pero hoy en día «si tu objetivo es tener un hijo no necesitas tener la pareja ideal, porque a veces llega, y a veces no».

En estos casos, existe un recurso muy interesante: la congelación de óvulos. «Es decir: tengo 33 años, no quiero tener hijos ahora, pero sé que voy a querer en un futuro. No tengo pareja, pero quiero decidir si espero o no», ejemplifica la doctora Bonet, quien recuerda que los óvulos de una mujer de 33 años «no tienen nada que ver con los de una de 41 años». La congelación de óvulos permite tener esa reserva para poder tomar decisiones con tranquilidad en otro momento, sin tener el reloj biológico pegado a la espalda.

«Si te planteas congelar óvulos y lo quieres hacer en un momento ideal, hazlo entre los 33 y los 35. Antes quizá puede ser muy temprano. Igual luego no los utilizas nunca, porque a los 37 encuentras pareja y te quedas embarazada de forma natural, pero es un buen recurso», comenta Victoria Bonet.

hace unos años,
las mujeres sin pareja no se planteaban tener hijos; hoy en día es posible

Donación de óvulos

Tener un hijo por donación de óvulos es una solución muy interesante para mujeres mayores de 40-45 años que no han congelado previamente sus óvulos. Consiste en utilizar óvulos procedentes de una donante que se fecundan con espermatozoides procedentes de la pareja de la receptora o del donante de semen. «La edad afecta al óvulo, no al edometrio», recalca la doctora Bonet, quien afirma que, con la edad, disminuyen las tasas de embarazo y aumentan los riesgos de aborto o de alteraciones cromosómicas en el niño.

Cuando una mujer de 45 años recibe un óvulo de una de 25, las probabilidades de éxito en el tratamiento son tan altas como las de una joven. «A una mujer de 50 años le puedes preparar el endometrio para que reciba el óvulo de una mujer de 30. Lo que no puedes es variar la calidad del óvulo», insiste la doctora.

A pesar de sus beneficios, tener un hijo por donación de óvulos es una opción que a veces cuesta aceptar. Los tratamientos de reproducción son una cadena de acontecimientos que van unidos, y normalmente las mujeres que barajan esta opción vienen de haber sufrido fracasos en otras técnicas.

«a nosotros no nos vale una prueba de embarazo positiva, contamos con un hijo sano en casa»

Inicialmente, a veces se acepta más la adopción, que es más difícil de conseguir y que la reproducción por donación de óvulos. «Pero hay que tener en cuenta que, si tienes pareja y haces donación de óvulos, la carga genética de tu pareja está ahí», subraya Victoria Bonet. Por otro lado está la epigenética, que es «cómo se moldea la expresión de los genes por el ambiente. Esos niños al final acaban pareciéndose a sus madres también, aunque no procedan de sus óvulos».

Ofrecer a las mujeres una información completa y exhaustiva de todo el proceso es esencial, como recalca Nacho Landaburu. «Hay que ser realistas», comenta. En este sentido, la doctora añade: «Cuando viene una mujer de 44 años le ofreces directamente una donación de óvulos. Pero es cierto que hay pacientes que necesitan convencerse de que su ciclo no va, y le realizamos el tratamiento con sus propios óvulos, incluso habiéndole informado de que no va a tener éxito».

«La gente a veces tiene miedo y piensa: ‘no tendrá nada mío, no se va a parecer a mí’. Y yo contesto: ‘¿Cómo que no? Lo vas a parir tú».

Esos óvulos, además, vienen de una donante que ha pasado un test psicológico, una historia clínica, pruebas genéticas, pruebas de enfermedades infecciosas, etc. Es una paciente joven y sana, por lo que la tasa de éxito se multiplica.

La panacea no existe

«La gente piensa que con un tratamiento de fertilidad se va a solucionar todo, y esto es un problema, ya que no siempre funciona», destaca el embriólogo. «Hay problemas que tienen soluciones, pero no es la panacea —añade Victoria Bonet—. El 100% no lo garantiza nadie, ni las clínicas con mayores tasas de éxito. Cuando una mujer no se queda embarazada es porque hay un problema, y a veces se puede solucionar, y otras no».

«A nosotros no nos vale una prueba de embarazo positiva, contamos un hijo sano en casa. Ese es el objetivo».

La especialista informa de que hay alternativas al embarazo natural y existen diferentes tratamientos que permiten tener un hijo a la mayor parte de las mujeres. «Con insistencia, la mayoría de mujeres suelen conseguirlo».

El proceso de FIV

Días previos

Comienza un tratamiento hormonal para la mujer para reclutar óvulos. El objetivo es que llegue más de uno. Se van realizando revisiones con ecografías para ver cómo responde el tratamiento, con el fin de continuar con él o variarlo.

Día 0

Se realiza la punción para obtener los óvulos en quirófano bajo sedación. Es un proceso muy simple, pero puede causar molestias. Por otro lado, se recogen los espermatozoides de la pareja o donante.
Se hace la Fecundación in Vitro convencional, poniendo los óvulos y espermatozoides en una placa para que se fecunden solos, o bien la Microinyección Espermática (ICSI), forzando la entrada del espermatozoide en el óvulo.

Día 1

Si todo va bien, deberían haberse formado dos núcleos: uno materno y otro paterno.

Día 2

El embrión debería tener 4 células, si es de buena calidad.

Día 3

Es un día clave, hay que tomar decisiones importantes. Hay que evaluar la calidad embrionaria (A, B, C, D) y determinar si es momento de realizar la transferencia a la mujer. También es posible congelar embriones en esta fase.

Días 4 y 6

Cuando se decide no proceder a la transferencia embrionaria en el día 3, si el embrión tiene calidad, las tasas de embarazo serán más altas si se produce la transferencia en torno al día 5 ó 6. Es un excelente momento para la congelación del embrión.

La transferencia embrionaria es un procedimiento que no provoca molestias. Se realiza sin anestesia. Es el momento de depositar el embrión en el útero materno.

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