Estilos de vida sostenibles para un futuro mejor

Ingerir alimentos ecológicos, utilizar ropa confeccionada de forma respetuosa con el entorno y decantarse por la cosmética natural son acciones que benefician nuestra salud y velan por el cuidado del planeta, evitando el agotamiento de los recursos

Educar a los niños desde el respeto al entorno es un deber de padres y educadores. Fotos: iStock

Desde fabricar un juguete hasta viajar a otros países, pasando por la elaboración de una crema hidratante, la confección de ropa interior o la construcción de un edificio. Hoy en día son muchas las personas que sostienen una filosofía de vida basada en el respeto al entorno, y cada vez más las empresas que se proponen ofrecer productos y servicios de calidad basados en el punto de vista ecológico.

Si bien los productos 100% naturales continúan siendo minoritarios, es cierto que cada vez hay más oferta en grandes superficies y supermercados, que buscan llegar a ese perfil de cliente cada vez más informado y consciente que quiere dar un giro a su vida a través de un consumo responsable.

La alimentación ‘bio’, cada vez más demandada y presente en la sociedad.

El ámbito de la alimentación ‘bio’ es, quizá, el que más se está extendiendo en la sociedad. En Ibiza y Formentera algunas pequeñas empresas están desarrollando la agricultura ecológica, velando por la calidad de sus productos al tiempo que respetan la tierra y el entorno. Pero no solo se trata de cultivar sin utilizar productos químicos de síntesis ni organismos modificados genéticamente, que también, sino de evitar los costes medioambientales del transporte de los alimentos que llegan, a veces, desde el otro lado del mundo.

De la tierra también viene el vino, otro de los productos más importantes para Eivissa y Formentera. En este sentido, Can Rich ha unido tradición y modernidad: «Fuimos pioneros en la aplicación de la agricultura ecológica en nuestros viñedos e intentamos que nuestra particular forma de entender la cultura del vino y el respeto por la naturaleza queden reflejados en la calidad de nuestros productos».

Las tiendas que venden producto ecológico evitan los costes medioambientales del transporte de las mercancías.

Esta versión ecológica se extiende a otros productos como los aceites y otros alimentos elaborados de forma natural de principio a fin. Aunque muchos afirman que las dificultades al impulsar este tipo de producciones es mucho más costosa, la satisfacción que les proporciona hace que merezca la pena todo el esfuerzo.

La cosmética natural está en auge: al menos el 90% de sus ingredientes debe provenir de la agricultura ecológica certificada. Fotos: iStock

La cosmética, también natural
La cosmética natural también está en auge. En sus productos, al menos un 90% de los ingredientes provienen de la agricultura ecológica certificada, es decir, son naturales. Y jamás se incluyen materias primas que puedan afectar el medio ambiente o la salud de las personas.

¿Por qué utilizar cosmética natural? Precisamente por el hecho de no estar poniendo en la piel ningún producto que pueda generar dudas en cuanto a sus efectos, no contribuyes a apoyar una industria que habitualmente resulta muy contaminante y no deja residuos negativos para el medio ambiente.

Un ejemplo es la firma Såper, que lanza varias líneas de producto respetando el entorno. La empresa surgió por la preocupación «por la contaminación y los productos industriales que nos intoxican y dañan el medio ambiente, como la cosmética convencional que pretende ser ‘natural’ pero esconde conservantes y aditivos sintéticos perjudiciales para la salud». Este tipo de productos son cada vez más demandados (aunque el público todavía es minoritario), con el fin de cuidarse siempre respetando el medio ambiente para acercarse así a un desarrollo más sostenible.

La moda puede ser sostenible
La elección de las prendas de ropa a la hora de vestir es otra de las fórmulas para virar hacia un estilo de vida más cuidadoso con el entorno. La moda sostenible, también llamada slow fashion, es aquella que utiliza recursos naturales para su confección: materiales orgánicos respetuosos con la salud y el medio ambiente.

Ropa interior de algodón orgánico en la feria BioCultura. Foto: Biocultura Madrid

Un ejemplo vivo en Ibiza de esta forma de entender la moda es la que impulsa Nanou Couture, una firma que elabora sus prendas artesanalmente: desde la elección de tejidos hasta el tinte de sus prendas. El algodón orgánico que utiliza para la confección de sus diseños está libre de colorantes, productos químicos y productos sintéticos. Esta marca realiza sus estampados «con tintes naturales a base de plantas y flores», que provienen también de tiendas orgánicas y jardines cercanos como desechos de la vendimia, algarrobas, hojas de rosa, laurel o piel de cebolla, entre muchos otros.

Utilizar ropa fabricada de forma sostenible, a base de elementos naturales, puede ayudar tanto en adultos como en niños a evitar o mejorar el desarrollo de enfermedades de la piel. Además, es un modo muy oportuno de velar por el ‘bienestar’ del planeta, evitando las sustancias químicas y los desechos innecesarios.

BioCultura, una feria ‘bio’
En este contexto en el que lo ecológico tiene cada vez más importancia celebró el pasado fin de semana en Madrid la feria BioCultura, donde se ha mostrado que «lo ecológico es el camino, pero no del futuro sino del presente». El auge del sector ‘bio’ ha quedado más que patente, ya que se han presentado más productos que nunca y más de 75.000 personas han participado en sus eventos.

La directora de la feria, Ángeles Parra, ha declarado: «El sector ecológico vive un momento muy dulce. Hemos sembrado mucho durante mucho tiempo y ahora empieza a ser la hora de recoger. La gran distribución, los fondos de inversión y muchos emprendedores están viendo en el universo ecológico un interesante nicho de mercado para invertir». Ha costado mucho esfuerzo, ya que la vía fácil es no cuidar la procedencia de cada uno de los elementos que intervienen en un proceso de producción, sea de un alimento o de un material de construcción, pero la conciencia y el interés por preservar el planeta (y también la salud personal) están calando hondo en la sociedad.

«Nosotros hemos luchado durante mucho tiempo para que los alimentos ecológicos pudieran llegar al mayor número posible de hogares. Y en ello estamos —expresa Ángeles Parra—. Pero vamos a ejercer toda la presión que seamos capaces para que nuestro sector no pierda su esencia, para que no se olvide todo aquello que nos ha hecho llegar hasta donde estamos».

Todos los agentes involucrados en la filosofía ecológica coinciden en la importancia de enseñar, desde la infancia, la necesidad del cuidar del planeta para no agotar los recursos. Desde el sencillo gesto de no malgastar agua hasta interesarse por la procedencia de lo que van a consumir: toda pequeña acción contribuye a garantizar un futuro mejor para todos.

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