Natalia Aestene: Una viajera del mundo en tiempos presentes

Redacción
Natalia Aestene
Natalia Aestene

On Ibiza Clouds, en las Nubes de Ibiza, fue el comienzo de mi viaje, un viaje que en principio no sabía a dónde me llevaría pero que sentía que sería el comienzo de algo nuevo en mi vida donde empezaron a cruzarse la moda, la historia, las calles, el arte: es precisamente su fusión, el significado de su fusión, lo que me estimula y me hace encontrar conexiones e interdependencias.

Así que aquí estoy, en esta pequeña isla en el centro del Mediterráneo occidental, una isla cosmopolita, rica de intercambios, de ideas, creatividad, arte y culturas que se encontraron allí desde tiempos más antiguos, para crear lo que ahora es una un lugar único en el mundo: un prisma multifacético formado por tradiciones y leyendas antiguas que se combinan con la realidad en un marco a veces surrealista.

Ibizasiempre ha sido un poderoso imán para los viajeros, los fenicios, los griegos, los romanos, los árabes, hasta los hippies en el siglo XX, y el turismo, que la convirtió en uno de los lugares más importantes y reconocidos en el mundo.

Fue fundada por los antiguos fenicios, esos pueblos que viajaban por las aguas del Mediterráneo llegando de su lejano Oriente en busca de nuevos negocios, nuevos lugares, nuevos descubrimientos, nuevas riquezas, pero sobre todo en busca de esos signos celestiales que se indican donde fundar nuevas colonias.

A Bes, la antigua deidad egipcia fue dedicada Ibosim, la isla de dios Bes. Era un dios de África ecuatorial, un pigmeo con barba, plumas en la cabeza y cola, un dios que representaba simbólicamente la música, la fertilidad, el baile, pero principalmente era el dios de las iniciaciones más secretas a las que pocos podían acceder.

Ya en los tiempos de los fenicios de Ibosim, la moda textil representada por la producción de púrpura tuvo un papel central en lo que fue su economía, contribuyendo a su reputación comercial debido a que este color extraído de la glándula de los Murex, pequeños moluscos, valía más del oro. La púrpura era un símbolo de poder y riqueza y se exportaba por la producción textil.

En diferentes sitios de la isla, como la Xanga o Pou d’es LLeò, aún se pueden encontrar los restos de estos moluscos y a menudo me gusta ir a la busqueda de estos lugares donde siento el pasado que me toca como el aliento del viento que viene del mar y me imagino a los habitantes en sus gestos diarios, repetidos y antiguos. Lo más extraordinario para mí es esta conexión con el presente y cómo la historia no es más que una rueda que vuelve a girar.

Hoy ya no es el color de la púrpura, sino el color blanco de la moda Adlib, y la originalidad de sus diseñadores, que hace que la moda de Ibiza viaje y esté conocida por el mundo confirmándome que los orígenes de un lugar siempre están inscritos en su desarrollo y evolución.

Como los fenicios, también vine a Ibiza por primera vez por el mar como una joven estudiante de arqueología, apasionada por la historia, la música y su eclecticismo y sentí una atracción por esta isla de la que todos hablaban. Después de años de estudios y viajes descubrí aquí la sensación de haber encontrado mi casa y fue como enhebrar las perlas de las experiencias en el hilo de la vida y, finalmente, tener en mis manos una imagen clara de lo que tenía delante de mí.

Entonces nació en mí el deseo de devolver el regalo que la tierra de Bes y Tanit me ofreció, compartiendo en mi blog y en mis redes sociales sus bellezas y su energía.
Yo me siento como una viajera de los tiempos presentes donde Eivissa es la principal inspiradora, un camino que me podría llevar hasta el Himalaya para trabajar con las ONG ibicenca Vía Oberta en Nepal.

Para mí, no es importante el objetivo, sino el viaje en sí mismo, lo que significa crecimiento, enriquecimiento y vida. On Ibiza Clouds fue el comienzo de este viaje, y lo dedico a mi querida isla, que me hace sentir esta sensación de ligereza, como si yo misma fuera una nube.

- Publicidad -