El poder del optimismo

Emilio Duró: «La búsqueda del placer no basta para ser felices»

Emilio Duró dio una charla magistral en Ibiza planteando los problemas vitales del ser humano y su relación con las tecnologías y los nuevos tiempos.

Juan Suárez

Emilio Duró (Terraferma. Lérida, 1960) es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona, profesor, empresario y conferenciante que trabaja desde hace 30 años como consultor, asesor y formador para importantes empresas multinacionales. Es miembro de varios consejos de administración y exdirectivo de diferentes organizaciones. Colabora como invitado externo y profesor asociado en universidades y escuelas de negocio internacionales.

Es reconocido por su labor pedagógica para directivos y empresarios con conferencias basadas en el poder del optimismo, la importancia de la innovación, la ilusión y cómo estar abierto a aprender y reconvertirse en todo momento.

Se hizo famoso por la publicación en Internet de un vídeo grabado durante una conferencia sin su consentimiento que le dio a conocer en programas radiofónicos y televisivos de máxima audiencia6 como ‘El Hormiguero ‘(Antena 3TV), ‘Late motiv Buenafuente’ (Movistar),​ ‘Cintora a pie de calle’ (Cuatro) o ‘Para todos’ en La 2. Su carácter extrovertido, su particular forma de plantear las charlas e interactuar con los asistentes le convierten en un comunicador nato de la motivación.

¿Cómo se define: conferenciante, analista, motivador, psicólogo de masas o ‘canalla’ como usted mismo apunta?
  • Muy interesante y directa la pregunta. Digo que soy «un poco canalla» en sentido positivo. En las conferencias intento hacer reflexionar a los asistentes sobre el grado de coherencia entre lo que piensan, dicen y hacen ya que todos somos contradictorios. Pero intento hacerlo con cariño y respeto a los asistentes, ya que no soy nadie para dar consejos y quizás el más incoherente. Y no es falsa modestia.
¿Cuál es su objetivo básico?
  • Transmitir a los demás las enseñanzas que me han servido en la vida, dando la conferencia que me hubiese gustado que me impartiesen a mi con un único objetivo: buscar la felicidad en las personas sin negar que hay momentos muy duros en la vida que tenemos que aceptar y «llevar la cruz a cuestas».
¿Cómo fue su experiencia en Ibiza con empresarios locales?
  • Ibiza es un paraíso. Es muy difícil no dar gracias a la vida cuando se está en el Mediterráneo, con un clima excepcional y en una isla donde casi todo el mundo se conoce… Es curioso que la mayoría de las personas ahorran todo el año para vivir unos días en vacaciones ahí. ¿No es más fácil y sabio vivir en Ibiza todo el año? La experiencia fue muy enriquecedora, aprendí mucho de los asistentes y creo que dejé amigos. Además, encontré un empresario como Toni Ferrer que no ha perdido su parte humana y el dinero no era su objetivo principal.
¿Qué es la vida para usted y sus teorías?
  • No sé que responderle. No tengo grandes certezas y, como creo que somos lo que pensamos y cambiamos nuestra forma de pensar cada día ante los nuevos conocimientos, lo que hoy le comento quizás mañana sería diferente. En un reciente estudio en el que se preguntaba a personas centenarias sobre qué cambiarían de su vida, me contestaron en primer lugar: «Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mi mismo, no la vida que otros esperaban de mi. Ojalá hubiese seguido más el corazón y menos la razón».
¿La longevidad está cambiando nuestro concepto de vida?
  • La esperanza de vida en España casi se ha duplicado en los últimos años y continúa creciendo. Con ello se han dado dos nuevos retos. Como especie hay un aumento espectacular de la población y como individuos hay más de 40 años adicionales de vida y donde la búsqueda del placer no basta para ser felices. El reto es vivir y no sobrevivir. Por eso, el tema más estudiado en la actualidad es la búsqueda de la felicidad de los individuos, que permita reducir el número de depresiones, ansiedades, alexitimias y demás causantes de enfermedades y que suponen un enorme coste laboral y personal. Fruto de ello es la aseveración de que cerca del 80% de todos nuestros logros dependen de nuestras actitudes.
¿Tenemos miedo a estos cambios y a su evolución?
  • Nuestro pasado cavernícola nos hace sentir miedo –sin duda el mayor causante de la infelicidad–, lo que hace que no variemos nuestras costumbres (miedo al cambio); no intentemos luchar por alcanzar alguno de nuestros sueños (miedo al fracaso); comamos más de lo necesario y tengamos la necesidad de acumular para el futuro (miedo a la supervivencia); hagamos lo que les gusta a los demás, aunque a nosotros nos desagrade, para no defraudarlos, (miedo al rechazo)… Y con estos miedos no se puede lograr todo aquello de lo que seríamos capaces. Millones de años de evolución nos han conformado una estructura craneal en tres cerebros diferenciados: el reptiliano, cuya misión es mantener la vida; el límbico, que rige nuestras emociones y el racional, donde residen los conocimientos.
¿Según esta teoría, cómo será nuestra existencia futura?
  • En el futuro tenemos el reto de llenar de contenido nuestra vida y de buscar el equilibrio entre los tres cuadrantes: el físico, el emocional, el intelectual. Pero necesitaremos también darle un sentido a nuestra existencia y este sentido de vida tiene que ver con el amor y la ayuda a los demás. La física tradicional no puede dar respuesta a todo. Hay algo ‘metafísico’ que está por encima de nosotros. Tenemos que buscar respuestas en un plano superior.
¿Cuál es la razón del porqué de las cosas materiales?
  • Nada es permanente. La física cuántica sabe que todo está cambiando constantemente y, además, todo degenera. Todo material es por definición transitorio, cambiante, corruptible y temporal. Lo duradero, lo que no perece, lo infinito, tenemos que buscarlo en el plano superior. Hay que vivir en el plano material pero no perder la conexión con el superior, porque así tendrás una vida material mucho más feliz. La fórmula de Albert Einstein e=mc2, es para mí una equivalencia entre materia y energía. Estamos hechos de energía al 100%, no a un 99%. Vamos a morir, pero tenemos que conseguir que nuestra vida haya valido la pena.
Defíname la empatía. ¿Se puede aprender o es innata?
  • La definición de empatía es ‘ponernos en la piel del otro’. Sabemos que todas las actitudes tienen un componente genético que se transmite en ‘memes’ y un componente aprendido. Pero solo podemos trabajar la parte aprendida que es la que podemos cambiar. No vale la pena preocuparse por lo que no podemos cambiar.
¿La motivación es intrínseca al ser humano o hay que buscarla y trabajarla?
  • Tenemos una parte de motivación interna que hace que prestemos atención a las cosas que nos gustan. Pero se puede aprender. Todos somos básicamente iguales y por ello el secreto está en copiar a las personas correctas para intentar parecernos a ellos.
¿Qué papel juega la tecnología en nuestras vidas actuales? ¿Nos ha reinventado como sujetos?
  • Poca gente fracasa en la vida sólo por causas técnicas y sí por causas emocionales. Se nos ha entrenado para resolver problemas técnicos, pero no sabemos cómo convivir con situaciones emocionales que nos desconciertan. El papa Francisco tiene una frase demoledora: «Nunca se ha visto un féretro seguido de un camión de mudanzas». Nadie sabe con certeza cómo serán los próximos años. Los conocimientos se duplican cada dos años. Sí podemos prever que tendremos todo tipo de aparatos que nos permitirán controlar la salud, ir monitorizados, reparar casi cualquier parte de nuestro cuerpo, comunicarnos de forma diferente ( por ejemplo, los niños wasapean y hablan menos).
¿Seremos máquinas o dependeremos de la inteligencia artificial?
  • Lo dudo. A los niños no hay que enseñarles cosas que pueden hacer las máquinas, ya que estas serán mejores que nosotros. Les tenemos que enseñar cosas donde pueden ganar a las máquinas como valores, deporte, música, arte, optimismo, pasión, etcétera. Parece claro que vivimos en el mejor de los mundos, con más medios y riqueza que nunca, ¿Pero somos más felices? Quizás no. Y el motivo es que el éxito no depende de factores externos, está en nuestro interior. Un gran médico definía la felicidad como una mala memoria y una buena salud. Quizá el problema sea «desaprender y no aprender».
¿A dónde nos llevará la dependencia del móvil y otras tecnologías de uso diario?
  • Lo desconozco y creo que le pasa igual a casi todo el mundo, ya que todo evoluciona muy rápido. Es evidente que tenemos dependencia absoluta del móvil y este ocupa gran parte de nuestra vida.
¿Sin alegría no hay vida?
  • La emoción que predomina en las personas de éxito es la alegría. Tenemos que buscar la alegría en los demás. Pero ello implica saber convivir con la tristeza y los golpes que nos da la vida.
¿Se puede copiar el éxito?
  • Rotundamente y sin lugar a dudas, sí. El problema es definir qué es éxito para cada uno de nosotros. Para mi es la paz interior.
¿Puede explicar o analizar el fenómeno de la fake news?
  • La consecuencia directa de la ‘sobre comunicación’ que nos aborda son los fake news, las críticas feroces de forma anónima, una vida de emociones sin sentimientos (podemos estar llorando al ver un niño que se ahoga en una patera y a los 10 minutos celebrar un gol de nuestro equipo favorito), un cambio constante en las noticias que dejan de interesarnos a los pocos minutos o la pérdida del espíritu crítico constructivo. Sin embargo, estoy seguro que la humanidad encontrará la forma de filtrar las noticias y los contenidos.
¿Qué es la actitud y qué papel juega en la vida de las personas?
  • Todos conocemos personas que tienen grandes conocimientos pero que no son muy queridas. Por el contrario hay personas con pocos conocimientos que son extraordinarias. Desde el inicio de la humanidad hasta 1900 la supervivencia dependía de la fuerza que teníamos; desde 1950 hasta hace pocos años nuestros resultados dependían de los conocimientos. Hoy, en un mundo donde todo cambia rápidamente y los conocimientos se incrementan exponencialmente, nuestros logros dependerán en gran medida de nuestra forma de enfocar la vida y de nuestras actitudes.
¿La búsqueda de la felicidad y el éxito es también una actitud?
  • Sin lugar a dudas. El problema es definir qué es éxito para cada uno de nosotros. Para mi es la paz interior. Dos personas pueden estar haciendo el mismo trabajo y mientras una disfruta otra se queja pese a que el trabajo es el mismo. Todos queremos vivir junto a una persona que se cuide físicamente, que sea positiva, alegre, interesante, culta, con ilusión… Casi todos los atributos que pedimos son «actitudinales»
¿Cuál es su mensaje a la humanidad y en particular a los empresarios y emprendedores?
  • Que busquen ser felices. Y entiendo la felicidad como la diferencia entre lo que creemos que nos debe la vida y la forma en que percibimos lo que la vida nos da. Es decir, ante cualquier situación, por dura que sea, tenemos que ser optimistas y preguntarnos ‘qué puedo hacer’ enfocando el presente y no buscar culpables enfocando un pasado que no se puede cambiar. Por otra parte, he descubierto, aunque parezca muy cursi, que la vida es amor. Las personas maravillosas aman e intentan hacer la vida maravillosa a los demás.
Deles un consejo
  • Mi consejo a los empresarios es que hagan un trabajo que les apasione, que intenten aportar algo positivo a los demás, que no pierdan la ilusión, que no se rindan, que sean optimistas, que pongan pasión en todo lo que hacen, que sean humildes y copien a otros empresarios de éxito, que sigan ‘a veces’ la intuición…

¿Con qué sueña Emilio Duró a nivel personal y profesional?

  • Conquistar una vida apasionante, seguir soñando imposibles, seguir siendo niño, intentar dejar un mundo un poco mejor, con hijos sanos, un pedazo de jardín o mejorando la condición social. Sueño disfrutar muchos años de mi familia, no ofender a nadie, intentar que a las personas les brillen los ojos cuando me vean y hacer la vida mejor a los demás.
¿Muchos sueños, no?
  • También seguir amando, reconocerme en el espejo cada día, saber perdonarme. Ser un buen esposo y padre de familia , no volverme insensible ante las desgracias y el sufrimiento de los demás y no perder de vista mi sentido de la vida.
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