Alba Payàs, directora del IPIR.
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El Paladar
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Cuando llega la Navidad, el dolor por la pérdida de un ser querido parece intensificarse. ¿Cómo gestionar el duelo en unas fechas en las que la alegría parece ser el estado de ánimo por obligación? Alba Payàs y Vera Santos, directora y docente del Instituto de Psicoterapia Integrativa Relacional (IPIR) responden al cuestionario de Diario de Ibiza antes de la charla ‘Es Navidad y hay una silla vacía’, organizada por Aurens, que Santos ofrecerá en el Club Diario de Ibiza el jueves a las 19 horas.

Llega la Navidad y hay una silla vacía, ¿cuál es la primera reacción de las familias a la hora de afrontar esta situación?
Alba: Especialmente en las familias con un duelo muy reciente, la primera reacción natural es desear suprimir la Navidad. Algunas familias deciden hacer un viaje lejos, otras hacer como si fuera un día normal. Estas reacciones son humanas, los recuerdos son demasiado dolorosos y la Navidad, un tiempo de encuentro y de celebración que nos confronta con la realidad de los que ya no están presentes. Este impulso de evadirse de todo lo que pueda suscitar un sufrimiento intenso forma parte de la respuesta natural de duelo.

Son unas fechas en las que parece que tiene que reinar la felicidad, ¿cómo pueden las personas en duelo evadirse de esa actitud general?¿Deben hacerlo?
Alba: Las familias deben afrontar su duelo con los recursos que tienen. Las navidades son fechas muy difíciles porque todo invita a la celebración, a la alegría y al reencuentro. El problema de la evasión, de querer huir de los recuerdos dolorosos, es que esto no resuelve nuestro duelo. El año próximo debernos afrontar de nuevo las primeras navidades sin nuestro ser querido, por tanto lo único que hacemos es posponer ese encuentro. Nosotros recomendamos no evitar la Navidad, no huir de los recuerdos, afrontar nuestro sufrimiento con valor y con amor, sobretodo pensando en los que quedan.

Cuando un ser querido muere queda como una especie de obligación de dejar de celebrar, al menos sí en los primeros años, ¿cómo va cambiando esa situación con el paso del tiempo?
Alba: Lamentablemente hay familias que deciden suprimir las navidades de forma indefinida. Y es una decisión humana pero que tiene consecuencias devastadoras en el resto de la familia, porque les priva de ese encuentro tan importante en sus vidas. Especialmente si hay niños y adolescentes en las familias. Las navidades son una fuente de recuerdos agradables para todos nosotros, recuerdos que nos sostienen en momentos difíciles. Uno de los momentos bonitos del año donde enseñamos la unión en la familia, la creatividad, el amor y la dedicación de unos a otros. Es verdad que estamos sumidos en el dolor del duelo, pero ese dolor debe llevarnos a pensar en los que quedan, y no paralizarnos y hacernos retornar de la vida y de las relaciones. Este es el reto en la vivencia de duelo.

Hablar de las personas que ya no están en las reuniones familiares puede convertirse en una espiral de dolor, ¿qué actitud recomienda en estos casos?
Vera: Esto es lo que llamamos un ‘mito de duelo’. Hablar de nuestros seres queridos no lleva a la cronificación del duelo, lo que lleva a un duelo complicado es no hablar de ellos. La negación, construir muros de silencio en las familias para proteger a los demás de sentir emociones dolorosas como la tristeza, es lo que puede llevar a un duelo complicado. Esto es lo que dicen los estudios recientes sobre duelo en las familias. Lo que es importante en las reuniones familiares es dedicar un tiempo a hablar de nuestro ser querido y un tiempo a estar en la vida, en el presente, y disfrutando de lo que nos queda. Esto es lo que vamos a explicar en la conferencia ‘Es Navidad y en casa hay una silla vacía’ el próximo jueves 14 de diciembre. Vamos a dar pautas concretas sobre cómo construir una Navidad donde hablar y compartir emociones sea posible y a la vez podamos tener espacios de alegría donde compartir el amor de los que nos quedan.

Vera Santos, psicóloga especialista en duelo, pérdidas y trauma.

Dentro de cada familia, cada miembro vive esta situación de duelo de un modo diferente, ¿cómo se deben gestionar esas distintas formas de concebir la falta del ser querido en los encuentros navideños?
Respetando las necesidades afectivas de cada uno y no juzgándolas. No se puede forzar a nadie. Cada persona en duelo hace lo que puede dados sus recursos y necesidades. Unos necesitarán aislarse y evitar quizás algunos momentos o partes de la Navidad. Para otros será bueno tener momentos de recuerdos, de rituales compartidos. Hay que dar permiso a cada miembro de la familia de hacer en cada momento lo que percibe que es bueno.

¿Recomienda incorporar nuevas formas de celebrar, tras la pérdida del ser querido?
Vera: Esto es lo que vamos a comentar en la conferencia del próximo 14 de diciembre. La importancia de preparar la Navidad de una forma distinta. Nada volverá a ser lo mismo, pero podemos construir una nueva Navidad dónde el amor que hemos sentido por nuestro ser querido tenga espacio para expresarse, y el dolor por haberlo perdido también. Y a la vez estas emociones no nos paralizan, al contrario, son una invitación a seguir más implicados en la familia, en el compromiso de cuidar a los demás que nos necesitan.

En la charla, vera santos ofrecerá pautas para construir una navidad tras la pérdida

En estas situaciones, los niños pueden encontrarse confusos. ¿Cómo hay que actuar con ellos en estos casos?
Alba: Para los niños el duelo suele ser doble: por una parte han perdido a un ser querido, pero además deben vivir el duelo de ver como sus cuidadores más importantes pierden la disponibilidad afectiva que ellos tanto necesitan. Los niños desean vivir la Navidad y recibir el afecto y la atención que les ayuda a construirse. El mayor regalo que se le puede hacer a un niño en estas fechas es darle tiempo de tu disponibilidad. Tiempo de presencia, de estar con ellos sin agenda, solo disfrutando del placer de estar juntos haciendo algo creativo, afectivo. Esto es gratis, son regalos que no valen dinero. Lo que recordamos de mayores sobre nuestra infancia son momentos vividos con nuestros cuidadores, momentos dónde experimentamos sentimientos de ser especiales, valiosos. Únicos. Y donde nos trasmitieron amor por la vida, por la creatividad. Los regalos materiales los olvidamos generalmente. Por eso es tan importante rescatar el sentido profundo de la Navidad. La gente suele hablar ahora de que la Navidad es muy comercial, que ha perdido su sentido. La Navidad es lo que nosotros queremos que sea, podemos dejarnos llevar por la parte de consumo, o podemos construir algo nuevo más auténtico, más vivencial. Sólo depende de nosotros.

¿Es recomendable hablar a los pequeños de cómo nos sentimos, o mejor dejarlos al margen de esa tristeza?
Vera: El peor mito en lo que concierne al duelo en los niños es el pensar que ‘si un niño está distraído es que está bien’. Los niños deben tener tiempos de distracción del duelo, pero también deben tener tiempos de conexión con su dolor. No podemos protegerlos de experimentar tristeza. Los adultos debemos hacer de modelos donde nos damos un tiempo para sentir nuestras emociones difíciles y compartirlas con ellos, y luego somos capaces de seguir implicados en la vida y en el quehacer de lo cotidiano. Nuestros niños en duelo necesitan mucha estructura donde la vida diaria siga su curso con las obligaciones de escuela, tareas domésticas, tiempos de juego, y a la vez un tiempo de dedicación a conectar con la realidad, sentir el dolor por lo sucedido, compartir las emociones naturales con los adultos que les cuidan… Deben vernos llorar, vernos afectados por lo sucedido sin que esto nos impida después disfrutar de lo que nos queda en la vida, que es muchísimo.

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