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Ensalada templada de espaguetis con pollo ‘pagès’

Estamos de acuerdo. Aunque salga el sol por Antequera y las temperaturas vayan en aumento día tras día, a muchos nos gusta seguir disfrutando de platos ‘calentitos’ antes de que el verano se eche encima.

Pero, mientras en casa se pueden seguir cenando lentejas, Can Cires se adelanta a la temporada veraniega para mostrar las mil maneras que existen de disfrutar de una sabrosa, original y suculenta ensalada sirviéndose de los productos locales de la isla.

Esta semana, la ensalada de espaguetis con pollo pagès caramelizado hará las delicias de los aspirantes a chef.

Ensalada templada de espaguetis con pollo ‘pagès’

Ingredientes: 100g de espaguetis , 1/2 pechuga de pollo pagès cortada en tiras, un puñadito de ensalada mixta cortada en julianas, 2 pepinillos, 1 tomate mediano, 1/2 manzana, alcaparras, aceite de oliva ibicenco, vinagre balsámico, una cucharadita de mostaza y otra de miel de la isla, una cucharada de sésamo y sal.

Preparación: El primer paso será cocer los espaguetis y, por separado, freír las tiras de pechuga añadiendo la cucharadita de miel y el sésamo. Retirar y guardar ambos ingredientes.

En un bol a parte se preparará la vinagreta con el sobrante que ha quedado en la sartén de la miel y el sésamo y un chorretín de vinagre. Poner los espaguetis en una ensaladera. A continuación, añadir las hojas de ensalada, los pepinillos, el tomate y la media manzana, previamente troceados. Añadir las alcaparras también, la cantidad dependerá de las preferencias de los comensales. El pollo condimentado con miel y mostaza será lo último que se añadirá al bol, seguido de la vinagreta y la sal al gusto.

Con estos sencillos pasos ya estará lista para comer esta deliciosa y completa ensalada, que puede servir perfectamente de plato único ya que aporta proteínas, vitaminas, fibra e hidratos de carbono. Si la ensalada no va a comerse en el momento, lo aconsejable es no verter la vinagreta en el bol y guardarla por separado para impedir que las hojas de ensalada se empapen y pierdan su frescor.

Grill & Market Cas Costas. Manjares del mar y la tierra a la parrilla

Grill & Market Cas Costas es  ideal para disfrutar de una buena parrillada y comprar productos ecológicos para casa. En el restaurante, los clientes pueden degustar una variedad de cortes de carne elaborados al horno Josper al carbón vegetal, que potencia el sabor de cada pieza. Además de piezas de carne como el lomo alto o el pollo payés, se sirven lubina a la sal a la brasa, pulpo a la parrilla, ensaladas y otros caprichos culinarios. Cas Costas  cuenta con un supermercado donde encontrar artículos delicatessen de alimentación y frutas y verduras ecológicas.

Forn Can Bufí. Panadería, repostería y cocina casera

Forn Can Bufí es una garantía de calidad. Tanto en su faceta de panadería y pastelería como en la elaboración de comidas para llevar, la empresa utiliza los mejores productos para lograr unos resultados óptimos. Y esto el cliente lo nota.

Forn Can Bufí cuenta con un horno central en Santa Gertrudis, además de establecimientos comerciales en distintos puntos de la isla: cuatro en Vila, uno en Santa Gertrudis, dos en Sant Antoni, uno en Santa Eulària y ahora estrena local en Sant Jordi. De este modo, lleva todo tipo de panes y pasteles a todos los puntos de la isla.

La comida para llevar se cocina de forma tradicional. Se trata de platos caseros en los que priman variedad y calidad. Ensalada payesa, frita de polp, sofrit pagès, bacalao en salsa, albóndigas, berenjenas rellenas o pollo al horno son algunos ejemplos de las recetas que pueden encontrarse en Forn Can Bufí.
Otro producto a destacar es la comida envasada herméticamente, que se puede congelar para consumir cuando apetezca.

Sergi Arola, chef: «El ADN de la gastronomía española está en la comunicación, en compartir»

Sigue fiel a su estilo contestatario como figura mediática y diferenciador como chef de referencia con dos estrellas Michelin. No le duelen prendas a la hora de criticar el exceso de sofisticación de la gastronomía o la forma de comer de los españoles. Sueña con una vida normal aunque acaba de abrir un restaurante en Luxemburgo y un nuevo proyecto de asesoramiento gastronómico en Colombia. Entre viajes por el mundo atiende sus cuatro locales en Madrid (El Tenedor, Pollo Gamberro, Vi Cool y Sergi Arola Restaurante) y asesora a siete restaurantes en diferente capitales del mundo como Raffles en Estambul, Shangri-La en Bombay,  La Boquería en Luxemburgo y otros en Abu Dhabi, Sao Paolo, Barcelona y Portugal.

Comparte dos pasiones atípicas en un chef de su estilo: gastronomía y música. Casi antes que cocinero, Sergi Arola  (Roses. Barcelona 1968) es rockero practicante. Anda a la grupa de una Harley Davidson y tiene amores como las estrellas del rock. Ha sido uno de los pioneros en promocionar la cocina española fuera de nuestras fronteras y por eso asesora hoy en día a siete restaurantes en diferentes lugares del mundo. Los viajes constantes le han hecho cambiar, madurar, experimentar y aprender a fusionar cocinas de otros continentes con la española. Así, en sus locales de Madrid se pueden saborear curris y sus famosas ‘tapas revisadas’.

—¿Le enriquece viajar?
—Ahora tengo una visión de la cocina, de mi persona y de la vida muchísimo más compleja que antes, sobre todo desde mis viajes por distintas culturas.

—¿Cómo está la cocina española del siglo XXI?
—La cocina española está en forma, es divertida, como nuestra forma de entender la vida en torno a la mesa, de manera sencilla y cálida. Y sobre todo es comunicativa. Solo nos falta proyectarla y promocionarla en el exterior. Yo lo intento.

—¿El concepto de gastronomía mediterránea está sufriendo una evolución creativa?
—No sólo es posible sino que es necesario. Si lo analizas de manera antropológica, la cocina mediterránea es una de las más mestizas que hay, con el paso de los años se ha ido adaptando al entorno y a las civilizaciones. Viajo a menudo a Estambul, un lugar que me encanta y donde tengo un restaurante. Eso me da una perspectiva del Mediterráneo distinta como eje gastronómico y de ocio cultural de un universo antiguo y contemporáneo a la vez. Esto hace que me dé cuenta de lo pequeño que es este mar que, sin embargo, tiene una riqueza cultural y gastronómica impresionante como no tiene ningún otro eje.

—¿Esto obliga a evolucionar?
— Es otro tipo de creatividad, no creo que sea menos creativo el que inventó la boloñesa que el que puso en marcha la esferificación. Es lógico que esté en permanente evolución y creatividad. Son maneras distintas de entender la creatividad por lo menos para aquellos como yo que entienden que la creatividad es evolución.

—¿Volvemos a lo tradicional?
—No creo que se trate de eso, puede haber cocina moderna, pero se trata de valorar más.

—Usted siempre habla de compartir a la hora de comer.
—Hay que recuperar la experiencia culinaria de comunicarnos y compartir. El ADN de la gastronomía española está en la comunicación, antes que en la sofisticación. Hay que probar y descubrir la experiencia de compartir comida, sabores y cosas sencillas.

«La cocina mediterránea es una de las más mestizas, se ha ido adaptando con los años a las civilizaciones»

—Cómo ve desde la objetividad de la lejanía la Ibiza de hoy?
—Creo que no puede ser. Cada uno sabe el modelo de isla que quiere. Todo el mundo tiene derecho a vivir y derecho a vivir bien pero hay veces que nos pasamos. Empiezo a escuchar algunas cosas que me preocupan de un sitio al que le tengo enorme cariño. He sido bastante reacio y alérgico a ciertas cosas. Me ha pasado en los restaurantes pero a mí me gusta la Ibiza de las personas, no la de los famosos y personajes.

—¿El nuevo modelo de turismo de lujo y gastronomía de vanguardia es el adecuado para la isla?
—Cada uno tiene un modelo. Los números demuestran que eso funciona. Respeto que la gente vaya a un sitio y pague miles de euros para que le vean tomarse una botella de champán que vale una burrada de dinero. Lo respeto, pero yo no lo haría en mi vida aunque tuviera el dinero.

—¿Con qué sueña ahora?
— Sueño con solucionar los problemas con la mujer que quiero, con los restaurantes, con la economía y las cosas cotidianas. Con tener una vida un poco más tranquila. No soy ambicioso. Hace muchos años que tengo asimilado que no voy a ser el mejor cocinero del mundo, solo quiero ser el mejor cocinero para aquellos a los que se lo parezca, respeto a los demás. De verdad, a lo único a lo que aspiro es a vivir un poco más tranquilo.

Quiero ser el mejor cocinero solo para aquellos a los que se lo parezca. Respeto a los demás»

—¿Los cocineros mediáticos están suplantando a los auténticos chefs de cocina?
—No porque los chefs mediáticos nos rodeamos de cocineros tradicionales que son igual de buenos que nosotros y sin los que nosotros no seríamos mediáticos. El 99,9% de los chefs mediáticos somos muy conscientes de ello. Al final no es menos profesional Roca o Adrià  que Versace o Armani. Nadie pone en duda el valor creativo de un profesional como Giorgio Armani y con la cocina pasa lo mismo.

—¿Nos alimentamos mejor o comemos más sano?
—En la historia de España nunca hemos comido tan sano y tan bien como ahora. Comemos como no hemos comido en la vida. Y lo que es aún mejor, con unas garantías sanitarias tan serias y tan concretas como las que tenemos actualmente. Cualquier otro análisis en otro sentido es obviar la realidad.

—¿Y el ‘fast food’?
—No es malo comer tapas, tortillas y paellas, es como comer en un Burger King. No es malo comer este tipo de comida, pero no hay que hartarse.

—¿En qué proyectos trabaja?
—Tenemos un proyecto apasionante en Colombia que vamos a ver donde nos lleva y al mismo tiempo trabajamos en el restaurante que hemos abierto en Luxemburgo. También estamos  consolidando todo el proyecto de Madrid. Nos vamos metiendo en saraos. Intento llevar una vida personal normal. Como dice un grupo de música amigos míos que se llaman ‘Los Negativos’, ‘son esas pequeñas cosas que nos dan la felicidad’.

—¿Cómo será su nuevo proyecto en la Torre Bacatá de Bogotá?
—Hay dos plantas para el restaurante gastronómico Arola, con las tapas revisadas que me han hecho famoso. En la planta 58 estará ‘58 by Sergi Arola’, con coctelería y fine dining. Diseñamos un cóctel novedoso que registraremos como ‘100 por ciento colombiano’. En el tercer piso habrá once espacios de comidas, en la parte del centro comercial (la torre destinará sus tres primeros pisos a espacios comerciales).
Aquí habrá varias marcas reconocidas y nuestro food cart, un mercado en el que desarrollamos cartas a partir de productos (pollo, guisos locales, huevo, frutas  y otros productos). El proyecto se complementa con otro espacio de inspiración asiática y en formato fast food. Se podrá comer por 3 dolares a pie de calle y 130 en el restaurante.