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Restaurante El Pulpo. Estilo mediterráneo de día, carnes al grill por la noche

La gastronomía mediterránea tiene un nombre en la playa de Talamanca: Restaurante El Pulpo.

Con unas vistas de impacto, los comensales pueden degustar una variedad de recetas tradicionales a mediodía, y carnes y verduras a la brasa por la noche.

El bullit de peix es uno de los reyes de la carta para comer, pero también se sirven ricas paellas y, como plato estrella, una suculenta salmorra.

Por la tarde, el concepto cambia, y los comensales pueden darse caprichos gastronómicos en forma de chuletón de buey o de angus, además de parrilladas de verduras para adaptarse a todos los gustos. Todo, siempre, con una selecta bodega que permite maridar cada plato.

El Pulpo es ideal para familias, ya que está en plena playa de Talamanca. Mientras los mayores alargan la sobremesa, los niños pueden jugar en la arena.

El Pulpo. Rica gastronomía en Talamanca

Disfrutar de la buena gastronomía mediterránea a orillas del mar no solo es posible en calas recónditas a varios kilómetros de Ibiza, sino también en la próxima playa de Talamanca. El restaurante El Pulpo, situado en este magnífico entorno, presenta una cuidada cocina que varía del mediodía a la noche para adecuarse a la perfección a las preferencias de sus clientes.

El expositor de las exquisitas carnes y verduras. RUBÉN E. IBÁÑEZ
El expositor de las exquisitas carnes y verduras. RUBÉN E. IBÁÑEZ

Las recetas tradicionales a base de pescados frescos de la isla, el archiconocido bullit de peix, exquisitas paellas y la salmorra como plato estrella protagonizan la carta de El Pulpo a la hora de comer. Para las cenas, las carnes al grill son una opción perfecta, y en este restaurante llegan con caprichos como el chuletón de buey o el entrecot de Angus, entre muchas otras opciones. Además, se elaboran ricas parrilladas de todo tipo de verduras, con lo que El Pulpo es una opción muy recomendable también para vegetarianos. Propuestas para todos los gustos con una buena selección de vinos.

La agradable y tranquila playa de Talamanca es ideal para relajarse, especialmente para familias con niños. Mientras los adultos pueden alargar la sobremesa en El Pulpo tras una excelente comida, los pequeños pueden jugar en la arena convirtiendo en todo un placer salir a comer fuera de casa.

Un país, cuatro continentes

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Igual que España no se limita a la paella y la tortilla de patata, Perú va mucho más allá de ceviche y los tiraditos. La gastronomía peruana está conquistando al mundo a base de recetas muy tradicionales que dan pie a elaboraciones más creativas.

Se trata de una de las cocinas más ricas del mundo: en un solo país, hay influencias claras de cuatro continentes dada la llegada de los españoles en el siglo XVI con esclavos procedentes de África, la influencia francesa y las grandes corrientes migratorias de japoneses, chinos-cantoneses e italianos en el siglo XIX.

Ceviche con camote glaseado y ají. ANITA DE AUSTRIA
Ceviche con camote glaseado y ají. ANITA DE AUSTRIA

Óscar Molina, chef de Ibiza Gran Hotel, está completamente embelesado con la gastronomía peruana. «Nos hemos quedado en los ceviches, pero hay mucho más. Cuando empiezas a mostrar a la gente las posibilidades que presenta esta cocina,  se sorprende gratamente». El chef destaca que es una cocina «muy rica tanto en sabores como en diversidad», unas características que refleja a diario en su restaurante La Gaia fusionándolas con los sabores típicos de Japón.

Ceviche elaborado en La Gaia. R.E.I.
Ceviche elaborado en La Gaia. R.E.I.

Acercar toda la gastronomía de un país como Perú, con más de un millón de kilómetros cuadrados y unas peculiaridades geográficas que influyen directamente en los estilos culinarios, sería imposible. Pero sí se está apostando por dar a conocer algunos de sus platos más emblemáticos, en algunas ocasiones intentando respetar al máximo la tradición; en otras fusionándolos con otros sabores del mundo.

Jalea de cangrejo de concha blanda. R.E.I.
Jalea de cangrejo de concha blanda. R.E.I.

El agroturismo Atzaró también ha apostado por este estilo gastronómico caracterizado por el «ritmo, color y sabor», según Omar, el cocinero peruano que desde hace unos meses forma parte del equipo. La chef ejecutiva, Lucía Ferrer, afirma que la idea de la nueva barra peruana de Atzaró no era fusionar, sino «traer el puro estilo 100% peruano, una comida basada en el producto fresco, sabores ácidos y divertidos». Para conseguirlo, el equipo de Atzaró hizo las maletas y viajó a Lima a empaparse de su cultura gastronómica, y así poder «observar y escuchar a sus cocineros y probar sus platos más tradicionales», afirma Lucía Ferrer.

Lucía Ferrer, chef ejecutiva de Atzaró, con Omar, el cocinero peruano. ATZARÓ
Lucía Ferrer, chef ejecutiva de Atzaró, con Omar, el cocinero peruano. ATZARÓ

En el caso de La Gaia, los sabores de Perú están «fusionados con la cocina japonesa y adaptados a los gustos de aquí», según Óscar Molina. De este concepto Japeruvian, como denominan a esta fusión en La Gaia, surgen platos como la adaptación de la pachamanca, que nace en los Andes peruanos con una cocción muy peculiar. «Se hace un agujero en la tierra, se llena con piedras calientes que se cubren con hoja de plátano y diferentes hierbas propias de la zona. Sobre ellas se colocan las carnes y tubérculos. Todo se cubre con hierbas y se tapa con la propia tierra. Tras una cocción de dos horas y media, la carne queda perfecta», explica José Lem, peruano afincado en España desde hace diez años que llegó a Ibiza unos meses atrás para aportar su granito de arena en La Gaia.

Óscar Molina, en primer plano, prepara su versión de la pachamanca. R.E.I.
Óscar Molina, en primer plano, prepara su versión de la pachamanca. R.E.I.

Puesto que sería imposible cavar un agujero en mitad del salón o la cocina del restaurante, Óscar Molina ha realizado una adaptación que «se cocina en la mesa, delante del cliente». En un recipiente cerámico con tapa, se insertan piedras calientes y la hoja de plátano, sobre la que se coloca, en este caso, el pescado y las setas shitake. Se vierte una salsa con esencia de miso, se tapa y se deja cocinar durante dos minutos. ¿El resultado? Sencillamente espectacular.

Anticucho de pulpo. R.E.I.
Anticucho de pulpo. R.E.I.

En Atzaró, la pachamanca sí se  cocina sobre la tierra, aunque reconocen la complicación de este plato tradicional. «Es un plato con tres tipos de carne (cordero, pollo y cerdo) que requiere de una gran variedad de tubérculos».

Otro de los iconos culinarios de Perú es el anticucho. «El anticucho es un marinado muy típico en Perú. En mi país se hace con corazón de ternera; aquí lo elaboramos con pulpo», explica José Lem en la cocina de La Gaia.

Conchas a la parmesana. ANITA DE AUSTRIA
Conchas a la parmesana. ANITA DE AUSTRIA

La chef de Atzaró afirma que encontrar en la isla los ingredientes típicos de Perú (ajíes, hierbas y tubérculos son común denominador en la mayoría de los platos) no es complicado, pero sí es más dificultoso hacerse con determinadas variedades. Y es que hay que tener en cuenta que en Perú «hay más de 3.000 variedades de tubérculos».

«Perú tiene sierra, costa y selva, con lo que la variedad de frutas y vegetales difícilmente la iguala otra cocina en el mundo», recalca Lucía Ferrer.

Causa amarilla de cangrejo y mango con salsa cóctel. ANITA DE AUSTRIA
Causa amarilla de cangrejo y mango con salsa cóctel. ANITA DE AUSTRIA

«Volvemos al origen, a la autenticidad, a la cocina de nuestras familias, a los sabores de la tierrra y el mar —expresa Lucía Ferrer—. Una cocina sana que basa sus elaboraciones en la conservación, con sabores que no dejan indiferente al paladar, con colores que nos abren los ojos. Además de todo esto, la cocina peruana posee un ingrediente clave: la sencillez».

La Gaia – Ibiza Gran Hotel. Una fusión muy especial

Un espacio que conjuga gastronomía y arte.
Un espacio que conjuga gastronomía y arte.

Inspirado en la cocina Nikkei, que fusiona los sabores japoneses y peruanos, ha nacido un nuevo concepto gastronómico  en el restaurante La Gaia bajo el nombre de Japeruvian Cuisine. ‘Sorpresa’ es la palabra más adecuada a la reacción de los comensales que se sumergen en una vivencia única para los sentidos en la mágica atmósfera del establecimiento.

 

Platos que despiertan los sentidos.
Platos que despiertan los sentidos.

«De la cocina peruana la gente se ha quedado prácticamente en el ceviche. Cuando empiezas a mostrar más platos, el cliente realmente queda muy satisfecho», comenta el jefe de cocina de La Gaia, Óscar Molina. «Algo parecido ocurre con la gastronomía japonesa. Nosotros tenemos un sushi realmente bueno, pero sabemos que hay muchas más cosas y las ponemos a disposición de nuestros clientes», añade el chef.

Algunas de las gratas consecuencias de esta nueva propuesta culinaria son la ostra del sol Tarbuiech tempurizada con tsume y mayonesa japonesa, el anticucho de langosta con mojo, cilantro y lima, el anticucho de pulpo con cremoso de batata o la terrina de cochinillo a baja temperatura con salsa de coco y yuzu.

Cócteles que siguen el concepto Japeruvian.
Cócteles que siguen el concepto Japeruvian.

Por supuesto, no faltan los ceviches en la selección gastronómica de La Gaia, pero van mucho más allá del básico elaborado con pescado, lima, cilantro y aceite de oliva. En su carta se puede degustar ceviche de atún con roca de aguacate, de corvina tradicional y aceite de ají o de langostinos y fruta de la pasión con miso. Una increíble fusión de sabores.

Para maridar este original estilo gastronómico, Óscar Molina sugiere una selección de cócteles como el Yuki Fuji, el Lychee House Tea, el Nikkei, Chilcano, Wasabi Martini o Sake Mate. «Sería complicado escoger un vino blanco o tinto por la variedad de sabores que hay en los platos que presentamos, así que creo que lo mejor son los cócteles», opina el chef.
Para poner la guinda a la velada gastronómica (La Gaia abre por las noches), se sirven postres que también continúan el concepto Japeruvian con delicias como el helado de haba tonka con palomitas de quinoa, el cremoso de cúrcuma con merengue y polvo de remolacha o el tiradito de mango con helado de cilantro fresco, entre otras opciones.

La barra con las medusas artísticas de Katrin Kirk.
La barra con las medusas artísticas de Katrin Kirk.

El secreto del éxito de La Gaia es que su cocina no para de evolucionar. «Vamos cambiando constantemente. Es una excelente manera de mantener a todo el equipo motivado, con ganas de continuar mejorando día a día».

Grill & Market Cas Costas. Manjares del mar y la tierra a la parrilla

Grill & Market Cas Costas es  ideal para disfrutar de una buena parrillada y comprar productos ecológicos para casa. En el restaurante, los clientes pueden degustar una variedad de cortes de carne elaborados al horno Josper al carbón vegetal, que potencia el sabor de cada pieza. Además de piezas de carne como el lomo alto o el pollo payés, se sirven lubina a la sal a la brasa, pulpo a la parrilla, ensaladas y otros caprichos culinarios. Cas Costas  cuenta con un supermercado donde encontrar artículos delicatessen de alimentación y frutas y verduras ecológicas.

Hostal La Torre. Puestas de sol increíbles en un entorno perfecto

Tranquilo, silencioso y en plena naturaleza, con unas preciosas vistas a sa Conillera, el restaurante La Torre, conocido por las impresionantes puestas de sol, ofrece mucho más. ¿Has probado sus desayunos? Cada día, de 8 a 12 horas, ofrece deliciosas opciones ligeras y especialidades de la casa, como pancakes caseros, huevos pochados con aguacate o yogur griego con granola. Para comer, desde un capricho con delicias del mar (ceviche de corvina, carpaccio de atún rojo, pata de pulpo a la parrilla) hasta patatas bravas o jamón de bellota o pluma ibérica.

Mucho más que fritura

El Pergamonmuseum de Berlín conserva un cuenco de cerámica islámica malagueña del siglo XIII decorado con un velero y un pez que podría ser un boquerón o una sardina. Esos humildes pescados azules siguen siendo hoy pilares de la gastronomía de una ciudad en pleno proceso de reinvención y que ha apostado por la cultura –con la apertura de los museos Carmen Thyssen, Pompidou o Ruso, que se han unido al Picasso o al Centro de Arte Contemporáneo– y por la gastronomía como sus ejes.

Una tapa de ‘calamar japo’ del chef Diego Gallegos.
Una tapa de ‘calamar japo’ del chef Diego Gallegos.

En este último hay que situar la renovación del Mercado de la Merced, en pleno corazón del caso antiguo de la ciudad, que reabrió sus puertas como mercado gastronómico a finales del año pasado con una oferta que ensambla los 17 puestos de abastos que quedaban del viejo mercado con una veintena de puntos de degustación en los que está presente el ‘pescaíto’ frito, pero también las tapas, los platos internacionales y la cocina de autor.

La nueva Málaga ha apostado por la cultura y la gastronomía como ejes vertebradores de la ciudad.

El mercado, situado a medio camino entre el Teatro Cervantes, donde cada año se celebra el Festival de Cine, y la Fundación Picasso, pretende convertirse en un nuevo punto de encuentro para la ciudad, que se ha llenado de terrazas tras la peatonalización del casco histórico. Su diseño, proyecto del arquitecto José Luis Blanco-Astigarraga es diáfano y funcional, con un aire industrial en el que dominan el metal, el cemento y el cristal.

La fritura es una apuesta segura en Málaga.
La fritura es una apuesta segura en Málaga.

Y en su oferta gastronómica hay un poco de todo. Desde la cocina con aires suramericanos y orientales del chef brasileño Diego Gallegos, cocinero revelación de Madrid Fusión 2015, a los ibéricos o los puestos especializados en tortillas, pulpo, pizzas o hamburguesas de mercado, cocina vegana o sushi, además de los indispensables pescados y mariscos y los cucuruchos de fritura de La Paradita. Allí han puesto además una pica algunos de los negocios más conocidos de Málaga, como la Antigua Casa de Guardia, una de las más veteranas vinotecas malagueñas, con 175 años a sus espaldas, las apuestas más arriesgadas en los caldos de Taninos o el bar de copas Lemon, un clásico de la noche de la ciudad de los 80 y 90, con sus cócteles.

Plato de cerámica islámica malagueña del siglo XIII en el Pergamonmuseum de Berlín.
Plato de cerámica islámica malagueña del siglo XIII en el Pergamonmuseum de Berlín.

La fórmula es sencilla: se puede pasear por el mercado con una copa de vino o una caña de cerveza servida en las vinotecas y cervecerías e ir pasando entre los puestos para elegir las tapas más apetitosas para el aperitivo o los platos para disfrutar de una buena comida en un ambiente moderno y agradable.

Pero además, el mercado quiere ser también un atractivo cultural más y para ello dispone de una sala de exposiciones y un Aula Cultural para albergar charlas, catas y encuentros gastronómicos.

Pero antes o después de pasar por el Mercado de la Merced aún queda mucha Málaga por descubrir, en el bullicio de la calle Larios, en las terrazas de sus famosas bodegas, como El Pimpi, junto a las espectaculares vistas de la Alcazaba, en las nuevas azoteas que se abren en el atardecer y la noche de la ciudad para tomar una copa entre amigos o en las decenas de chiringuitos que recorren el litoral, donde degustar los espetos de sardinas a pie de barca, en particular en el popular barrio de Pedregalejo.

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