2018

Hacer la vista gorda, cuando los medios muestran la sociedad en la que vivimos, es difícil.

Jimena L. Ansótegui

Holly Golightly era una chica hermosa, elegante y joven. Llegó a Nueva York huyendo de una vida de campo donde vivía junto a su marido, su hermano y tres hijos adoptados. Holly, que se consideraba a sí misma un ser salvaje y libre, decidió cambiar los trapos de su casa por sofisticados vestidos y joyas. Ella decidió y nadie se atrevió a juzgarla por ello. Era tan fuerte su deseo de llevar una vida distinta a la que parecía que le había tocado, que a pesar de no contar con apoyo alguno, consiguió sumergirse en la vida de la alta sociedad, las grandes fiestas y el dinero fácil. En aquella época de mediados del siglo pasado, cuando Truman Capote publicó ‘Desayuno con diamantes’ (1.958), ya era posible imaginarse a una mujer independiente.

HACER LA VISTA GORDA, CUANDO LOS MEDIOS MUESTRAN LA SOCIEDAD EN LA QUE VIVIMOS, ES DIFÍCIL.

Sesenta años después, comenzamos el 2018 cargados de noticias aberrantes y vejatorias para las mujeres del mundo. Hombres que matan a sus esposas, exparejas violadas, niños secuestrados por sus propios padres, niñas, liberadas de la esclavitud sexual de la secta yihadista, violadas por los propios policías que las rescatan, suicidios por bullying, abandono de los maridos argelinos a sus mujeres, enfermas de cáncer de pecho, por considerarles «mutiladas» o «media mujer», abusos sexuales a menores…
Hacer la vista gorda, cuando los medios ponen continuamente de manifiesto la realidad de la sociedad en la que nos encontramos, es difícil. Hoy en día, estar pendientes de hacer caso a todo esto, nos hace sentir bombardeados. Pero esta realidad siempre ha existido.
Nos olvidamos de otras cosas que también suceden en pleno siglo XXI, como «la limpieza étnica» de los rohiyás en Myanmar, la amenaza nuclear del diálogo que promueven Corea del Norte y Corea del Sur y de la que Trump se desmarca, el final del alto al fuego por Navidad de la guerrilla maoísta filipina, los enfrentamientos con víctimas civiles en Etiopía o la dureza de Netanyahu con los inmigrantes… También es noticia, aunque el balance de víctimas de la violencia de género en 2017 haya hecho sombra sobre todas ellas.
Yo le deseo a todo el mundo un feliz 2018, pero lo que realmente le pido a este Año Nuevo es un mundo mejor, con mejores personas, con igualdad y sin violencia de ningún tipo.

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