La cruda realidad

«Hay gente que te sorprende para bien y otra que lo hace para mal»; y es curioso porque da igual con quien hables, porque todos los que se han visto en situaciones extremas cuentan lo mismo.

Jimena L. Ansótegui

Todos hemos oído contar historias sobre la cruda realidad. La que se halla cuando las cosas se ponen feas y uno necesita ayuda. La que nadie ve hasta que llega el momento en el que su vida, su familia, su profesión, su reputación y en sí, su esencia real, pende de un hilo. «Hay gente que te sorprende para bien y otra que lo hace para mal»; y es curioso porque da igual con quien hables, porque todos los que se han visto en situaciones extremas cuentan lo mismo. Vivimos rodeados de una una realidad que nos creemos pero que no existe. La percepción de las cosas es la que cada uno quiere tener. El sentido de la vida es el que cada uno quiere darle. Tenemos la vida que queremos. De hecho con frecuencia ocurre que escuchamos contar una misma historia a un matrimonio y cada uno cuenta una versión diferente. Es más, si esa misma historia la vuelven a contar años después aun difiere más de la primera y una de la otra. Resulta gracioso. A veces.

«vivimos
en una realidad
que no existe.
la percepción
y el sentido
de la vida es
el que cada uno
le quiera dar»

Pero no hay peor sensación que la bofetada de la cruda realidad. Nada es lo que parece y todo es lo que uno quiere que parezca que sea. Hay personas que sin saberlo viven solas toda su vida y no se dan cuenta de lo solos que están hasta unos meses antes de su muerte, cuando su fuerza decae, su herencia brilla o su fortuna peligra. Por eso se dice que la amistad es el mayor de los tesoros. Ofrecerla es tan satisfactorio como recibirla. Perderla es tan doloroso como no tenerla. Si pisamos sobre suelo firme y sabemos a lo que nos atenemos nos evitamos muchas sorpresas aunque a veces nos gustaría ser sorprendidos y otras no ver la realidad. En mi época de estudiante tuve un mentor que me solía aconsejar «quiere la vida que tienes y tendrás la vida que quieres». Tener lo que queremos en la vida no es suficiente para sentirnos satisfechos y felices. Lo que necesitamos para disfrutar más de nuestras vidas es amar lo que tenemos, a las personas de nuestro alrededor y sentirnos correspondidos, sin eso, no hay nada. El ser humano ha de querer y apreciar lo que ha conseguido para ser feliz. Aunque no siempre es fácil y hemos de estar preparados porque la vida en cualquier momento se desnuda ante nosotros y nos muestra la cruda realidad que un día preferimos no ver.

- Publicidad -