Cuando salimos de nuestra isla

A la pregunta «¿De dónde vienes?» le suele seguir una sonrisa y una especial captación de atención cuando la respuesta es «vengo de Ibiza». ¿Qué sentirán cuando nos escuchan hablar de nuestra isla?

Jimena L. Ansótegui
Vivir en Ibiza y formentera.

A la pregunta «¿De dónde vienes?» le suele seguir una sonrisa y una especial captación de atención cuando la respuesta es «vengo de Ibiza». Si vas vestida con una capa bordada, un pañuelo a lo Singh y una botas camperas bajo tu falda larga de flecos a nadie se le ocurrirá mirarte por encima del hombro cuando sepa la respuesta. No evocarán las fiestas nocturnas hasta haber mencionado la luz, el paisaje, las aguas cristalinas y el mágico ambiente de tu lugar de origen.

Admirarán tu forma de hablar, de vestir, de mirar, tu olor a libertad y la aparente despreocupación de las prendas que te arropan. Querrán saber más sobre el cómo, el dónde y el por qué vives aquí. Antes de que puedas tan siquiera explicar tu historia darán por hecho tu felicidad, tu suerte, tu gran espiritualidad y respeto por lo natural y por la naturaleza.

«NO EVOCARÁN LAS FIESTAS NOCTURNAS HASTA HABER MENCIONADO LA LUZ, EL PAISAJE Y LAS CRISTALINAS AGUAS DE IBIZA»

Entenderán sin haber sido necesario articular una sola palabra que vives aquí porque tú lo has elegido porque te gusta, porque disfrutas de ello y porque sabes que no hay mejor lugar en el mundo para echar raíces. Para cuando quieras explicarte y contar tu versión real será demasiado tarde y dejarás que el sueño de tu interlocutor continúe por el camino que ha elegido pues, aunque con algunas variaciones, muchas de las cosas que está dando por hecho no están tan lejos de la realidad.

A veces, subestimamos lo que tenemos, lo que proyectamos solo porque para nosotros forma parte de nuestro día a día, que aunque esté rodeado de aguas turquesas y de un mar verde de naturaleza no deja de ser la vida real. En la vida real pasan cosas buenas y malas. Sin embargo, cuando esas cosas se visten de seda, de bordados, se arropan en algodones y aire fresco parecen más buenas que malas.

Quizás sea ese el secreto. Puede que sea la fórmula mágica que haga que las prendas Adlib lleven impresas su esencia, su energía, su mensaje sin juicios ni prejuicios y hagan que triunfen allá dónde vayan. Es verdad que la moda ibicenca queda mejor en Eivissa que en cualquier otro escenario pero eso no quita para que cuando alguien de un lugar lejano elija nuestras prendas para una fiesta en su ciudad tenga el éxito asegurado.

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