Ibiza y el turismo gastronómico

Jimena L. Ansótegui

Comer es un auténtico placer. Una de las actividades que más disfrutamos y que más compartimos con otros seres humanos. Muchos momentos especiales de nuestra vida los pasamos alrededor de una mesa. No existen una historia de vacaciones sin hablar de la experiencia que se ha tenido con la comida; Era buena, era mala, era cara, barata, elaborada, tradicional, exótica… Los sabores transportan, evocan y provocan sensaciones en nuestros cerebros que nos pueden hacer viajar a otro siglo, a otro país, a otro planeta e incluso cambiar el estado de ánimo. Si tuviéramos que elegir, la gula sería el menor de los pecados capitales y hasta nos lo podríamos permitir de vez en cuando. Si no es por el autocontrol implantado pecaríamos cada día. De hecho, muchos lo hacen y viven felices. Antiguamente, para poder saborear un buen manjar había que tener sangre noble o trabajar muy duro y mucho antes había que correr y que cazar a la presa. Pero hoy lo único que nos falta para poder disfrutar de este genuino placer es más tiempo para cocinar o para salir a descubrir nuevos rincones.

«vemos la posibilidad de soñar despiertos no solo con un turismo de sol y playa sino también de paladar»

Por suerte para nosotros, las islas están cada vez más llenas de ellos. La gastronomía de la Pitiüses está evolucionando a pasos agigantados. Distribuidores de todo el país llegan a Ibiza a hacer la temporada. Crece el número de restaurantes y el tipo de comidas que ofrecen, así como el número de turistas que llegan a Ibiza y a Formentera esperando poder contar a su regreso su experiencia gastronómica en algún rincón de las Pitiüses.

Los eventos de presentación de producto organizados por distribuidores de alimentación y de bebida están despuntando este año y reúnen a cientos de profesionales del mundo de la hostelería así como a expertos sumillers, enólogos, catadores de carnes y embutidos, distribuidores llegados de diferentes partes de España para abrir mercado aquí. Signo del crecimiento de la industria. Señal de profesionalización del sector y, si hay suerte, de la posibilidad de ir alargando cada vez más la temporada de trabajo. Vemos las posibilidad de soñar despiertos con un turismo no solo de sol y playa sino también de paladar.

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