Lo que no te enseñan las aulas

Nos ha tocado. Empleos más exigentes y salarios más bajos frente a personal más cualificado y un nivel de vida mucho más caro. Esto no lo pienso yo sola.

Jimena L. Ansótegui

Nos ha tocado. Empleos más exigentes y salarios más bajos frente a personal más cualificado y un nivel de vida mucho más caro. Esto no lo pienso yo sola. Lo pensamos la mayoría de los que hemos pagado el pato de la reciente crisis económica. Una situación que nos ha tenido al borde del precipicio casi diez años. Esta crisis ha permitido a unos ocupar su tiempo en sobrecualificarse mientras las empresas bajaban sueldos y plantillas para reajustar sus gastos. Ahora todo se reactiva pero encontrar trabajo es más complicado que tener una doble titulación. Muchos han pasado años estudiando distintas profesiones para que al final de todo el esfuerzo y tiempo invertido les entreguen un título que acaba cogiendo polvo en algún rincón de la casa de sus padres.

«cuando alguien
ve un anuncio
de empleo que
le interesa debería hacer funcionar
su lado empático para conseguirlo»

En ese pedazo de papel viene escrito su nombre junto a una bonita e hipotética profesión. Los que han llegado aquí saben a lo que me refiero. Han aprendido muchas cosas interesantes durante su carrera y ahora les toca buscar empleo. ¿Les han preparado para este momento? Es crucial y sin embargo nunca les enseñaron lo más básico, lo esencial, lo que no le debe faltar a ningún buen profesional; una buena actitud ante el trabajo. Da igual todo lo que hayan aprendido si al final del camino son tercos, creídos o no confían en sí mismos. El desarrollo de la inteligencia emocional es la asignatura pendiente. Ya pueden haber acumulado matrículas de honor durante sus años de estudiante que como en el momento de sumergirse en el mundo laboral no sepan ser compañeros, su futuro es incierto. Puede que consigan un puesto de trabajo, pero las posibilidades de crecer serán mínimas o casi nulas si no aprenden a tratar con sus semejantes. El despotismo jerárquico ya pasó a la historia. Desde el momento en que uno ve un anuncio de empleo que le interesa, ya debería empezar a funcionar su lado empático. Entender quién pone el anuncio y por qué. Qué esperan del candidato, qué puede despertar el interés del anunciante por él sobre otros, qué aporta. Estudiar es importante, pero aprender a quererse y a entenderse a uno mismo y a los demás es fundamental para vivir.

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