Seres con luz propia

Hay personas cuya elegancia natural es capaz de convertir el rincón más lúgubre y apartado en luminoso y deseado, capaces de que una prenda simple y económica parezca de diseño.

Jimena L. Ansótegui

Hay personas cuya elegancia natural es capaz de convertir el rincón más lúgubre y apartado en luminoso y deseado, capaces de que una prenda simple y económica parezca de diseño. Son personas que con su sola presencia convierten un asiento low cost en uno de primera clase, un paseo en pedalo en un gran crucero. Cuando estas personas entran en un comercio lo convierten en boutique y el vino de la casa, en su copa parece un reserva. Unos nacen y otros se hacen, aunque estos últimos, a menudo, también se deshacen. Hay otro tipo de personas que con tan solo mirar transmiten alegría y buen rollo. Gente simpática y amable por dentro y por fuera que sin decir una palabra ya se sabe lo que piensan. Da gusto encontrarte con ellas cuando trabajan cara al público pues sus cafés son los más ricos, sus pescados los más frescos, sus vestidos los más originales y sus coches tienen la mejor relación calidad precio del mercado.

personas
que con
su sola presencia convierten
un asiento ‘low cost’ en uno
de primera clase

Puede que rasquen el bolsillo de quien necesite de su asertividad y buena disposición para escuchar pero su esperanzadora mirada y su amplia sonrisa, no tienen precio. Luego está la gente sexy y la atractiva. No necesariamente guapos. Estas personas no pueden evitarlo y cada vez que dan un paso la gente se gira a mirarlas, hablan y es difícil prestarles atención sin que interrumpan pensamientos atrevidos y fuera de hora. Da igual que tengan un mal día, que vengan sin dormir, que salgan del gimnasio o que les acaben de dejar. Tienen luz los mires como los mires. Soy fan de la gente vivida, de los experimentados que siempre tienen una palabra o historia para hacer entender la vida. Personas especiales, con carisma y seguridad en sí mismas. Gente capaz de transmitir sin hablar, capaz de traer paz y tranquilidad a una noche de tormenta. La dulzura, la bondad, la inocencia, la simpatía, la sinceridad, la humildad, la empatía, el arrojo, la sabiduría y hasta la ignorancia y sobre todo la naturalidad hacen a estas personas deseables. Seres auténticos con luz propia que a todo el mundo le agrada tener cerca. A todo el mundo, excepto a aquellos que no aceptan la autenticidad por no haber encontrado la suya aún y prefieren poner distancia. Por suerte para ellos, las puertas de la felicidad y la aceptación de uno mismo siempre estarán abiertas.

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