Somos lo que vivimos

La pasta de la que estamos hechos la conforman todas nuestras vivencias y por eso es importante que, mientras podamos, elijamos de qué queremos estar compuestos.

Jimena L. Ansótegui

La pasta de la que estamos hechos la conforman todas nuestras vivencias y por eso es importante que, mientras podamos, elijamos de qué queremos estar compuestos. Hay tiempo para todo en esta vida, o al menos eso es lo que nos venden nuestros mayores.

Por experiencia propia, cuando eres joven no crees que eso sea así. No miras a largo plazo y prefieres asegurarte el máximo de experiencias en el menor tiempo posible. A medida que crecemos y acumulamos vivencias, inevitablemente nos vamos asegurando más de lo que queremos y lo que no queremos experimentar. Hay momentos en la vida en los que queremos vivir al límite, bailar como si nadie nos viera, agotar cada minuto, bebernos cada segundo… Pero eso no es para siempre.

Lo más normal es que después de una etapa frenética busquemos la paz, la armonía, que nos satisfagan y demos más importancia a otras cosas como comer bien, encontrar un lugar donde compartir un día en familia o dormir en una cómoda cama (a poder ser con vistas al mar).

Partiendo de esta base, podemos imaginarnos que un mismo modelo turístico no puede servir para atraer a distintos grupos de personas. Diferentes edades, creencias, costumbres y metas significan diferentes experiencias buscadas para pasar los días de vacaciones.

«Elegir de qué pasta queremos
estar hechos
es cada día
más fácil»

Todo esto lo saben bien las empresas dedicadas a cumplir los sueños de nuestros turistas. Cada vez son más las personas y los recursos dedicados a conocer el tipo de cliente para poder ofrecer un traje a medida. La tecnología aplicada al turismo es toda una revolución que ha cambiado la forma de hacer las cosas.

Para estas empresas, poder conocer al visitante, sus gustos, su edad, sus experiencias anteriores y todo lo que se pueda es fundamental para lograr cumplir sus expectativas. Aunque a la mayoría de las personas que conozco les asusta el hecho de que cada vez se sepa más de nosotros y se tenga menos intimidad, lo cierto es que poder disfrutar de las vacaciones perfectas, del viaje ideal o de una simple escapada de fin de semana inolvidable es más fácil gracias a estos avances. Poder elegir de qué pasta queremos estar hechos es cada día más fácil para quien se deja hacer y confía en las nuevas tecnologías. Las opiniones online, los portales de viajes, las web de turismo… es tanta la información disponible que lo difícil es equivocarse

La parte más complicada se la llevan aquellos que han de crear el producto, los distintos modelos, experiencias y actividades para complacer a un usuario cada vez más exigente.

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