TIC, TAC

Tic, Tac suena el reloj. «¿Qué hora es?» La hora de decidir si deseas o no formar una familia.

Jimena L. Ansótegui
Vivir en Ibiza y formentera.

Toc, toc, llaman a la puerta. – ¿Quién es? -Soy tu menstruación. -¡Pero si acabo de cumplir once años! ¡Sorpresa! Tu niña ya es mujer y por adelantado… No solo a los padres les descoloca esta situación sino también a las niñas. Ser la primera de la clase en dar el paso no es fácil. No te sientes orgullosa por haber crecido ni por desarrollarte con atributos de mujer. Eres diferente y tu cuerpo está desproporcionado. Camisetas anchas, camisas de cuadros por fuera del pantalón y chaquetas que tapen las pequeñas protuberancias que revelan tu situación hormonal. Recuerdo aquella época como la más pudorosa de mi vida. La regla era para mí un secreto que ni tan siquiera mi mejor amiga podía conocer. El día que me llegó por primera vez lloré desconsoladamente. «No creceré más…», le repetía a mi pobre madre, que no encontraba palabras para poder ayudarme.

«sea cuando sea, no habrá quien pare ese deseo»

En realidad no hay nada de positivo en que la regla te baje a temprana edad. De la misma manera que, cuando pasan los años, también tememos que desaparezca antes de lo esperado. No es fácil ser mujer.

La edad para formar una familia la hemos ido retrasando para avanzar en nuestras carreras profesionales, estudios, trabajos o para encontrar al príncipe soñado.Sea como sea, mientras nosotras, las que queremos, somos por lo general madres a edades más tardías, nuestros cuerpos y hormonas siguen el camino de siempre. Tic, Tac suena el reloj. «¿Qué hora es?» La hora de decidir si deseas o no formar una familia. Han pasado muchos años desde tu primera menstruación, pero aún no has encontrado el momento en el que detener tu ajetreada vida. Cada vez tengo más amigas que firmemente deciden no detenerla y continuar acumulando experiencias, aventuras, viajes e incluso parejas por el resto de sus días. Por lo general son mujeres altamente exitosas en sus trabajos y en todo lo que se proponen. Suelen tener agendas imposibles con una rica y nutriente vida social. Son como digo, cada vez más y a lo mejor algún día tendremos que agradecerles su sensatez y cordura. Pero mientras tanto, cuando suena la alarma en el interior de una mujer, hay una fuerza imparable que la lleva inevitablemente a detener su vida y plantearse la situación. Cuando este momento llega todo cambia. Pareja, trabajo, amistades y hasta el sitio en el que habitan corren peligro de desaparecer de su vida si no se adecuan a lo que se empieza a gestar en ellas, antes de haber engendrado. El deseo de traer una nueva vida al mundo es tan profundamente animal que como llegue, a la edad que llegue, no hay quien lo pare.

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