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El Paladar
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El profesor José María Álvarez Monzoncillo pasa todo el día rodeado de gente joven, utiliza permanentemente la tecnología y viaja a menudo por todo el mundo. Todo esto le permite tener una mente abierta que le ayuda a comprender el proceso de cambio en el que se encuentra la sociedad actual. Álvarez Monzoncillo es el autor del libro ‘Millennials. La generación emprendedora’, editado por Fundación Telefónica, en el que realiza un viaje por los diferentes aspectos que caracterizan a estos «jóvenes adultos».

¿Cómo define a la generación millennial?
Técnicamente es la gente que nació entre 1980 y 1999. Es una generación que se formó con la tecnología,con un continuo acceso a ella. Se llaman millennials porque cambiaron de milenio y entramos en otra generación. Son chavales que desde los nueve, doce o quince años tuvieron acceso a las tecnologías y a los ordenadores. Tienen habilidades distintas a las de la generación anterior, que son los baby boomers, y de la posterior, que nacieron entre el año 2000 y la actualidad, que son la generación Z.

¿Cómo ha cambiado la forma de vivir, de entender las cosas, de estos nativos digitales respecto a la generación previa?
Se comunican de forma distinta, trabajan de forma distinta, comparten de forma distinta y, a partir de ahí, tienen percepciones distintas de las cosas. Por ejemplo, donde más se puede notar es en la percepción de la propiedad intelectual: libros, música o películas.

¿Parece que todo es de todos?
Sí, ese concepto de que no hay propiedad en la red. Es como que tus padres y tu sociedad tienen unas jerarquías, pero cuando entras en internet eres libres, navegas por donde quieres, lo compartes todo con tus amigos, estás siempre conectado… Es un mundo de utopía libertaria dentro de la red en el que se ha educado toda esta generación.

El reto debería ser intentar eliminar esa utopía de libertad.
Sí, tanto con ellos como con generaciones posteriores o incluso anteriores. Hay que educar en el uso de internet, saber los recursos que tienes. La red está creando también las brechas digitales: hay gente que la utiliza para bien; otra la utiliza para mal.

«existe un mundo de utopía libertaria dentro de internet»

¿Cuáles son los usos más habituales?
Algunos la emplean para ser más competitivos, para estar más formados, tener mejor acceso de información… Y otros la usan para cosas que les perjudican: ver películas que no debe ver, estar jugando todos los días, acceder a información que no debe leer, dedicarse a insultar y a compartir cosas que no debe… Así que unos dedican su tiempo a realizar cursos, a estar más formados, a aprender idiomas o a acceder a libros mientras otros lo desperdician.

¿Dónde quedaron los ‘ni-ni’, ese concepto negativo del que tanto se hablaba hace unos años?
Dentro de los millennials hay ‘ni-ni’, y gente muy bien formada. Un millennial puede no haber estudiado ni trabajado, quedándose muy al margen de la sociedad, mientras otro puede estar muy formado, hablar varios idiomas y haber acabado varias carreras, teniendo ahora un trabajo estupendo en cualquier lugar del mundo. Es un grupo muy heterogéneo. Y todavía la etiqueta que más determina no es si eres millennial o no, sino si eres hombre o mujer, rico o pobre, culto o inculto… Como ha sido hasta ahora. El millennial va dirigido a las diferencias que existen entre generaciones. Todo hay que ponerlo en un contexto internacional: no es lo mismo ser millennial en San Francisco que en Minnessotta.

Un grupo heterogéneo en relación a otras generaciones que también eran heterogéneas, claro.
Claro, pero salvando las diferencias. Porque un millennial de Shangai se puede parecer algo a un millennial de Londres o de España, pero hay diferencias culturales que marcan más. El debate yo lo planteo más bien al revés:si estamos a las puertas de la tercera o cuarta revolución industrial, donde hay mucho debate… Si estamos en este proceso de cambio, son los millennials los que tienen que afrontar ese reto. Lo que hay que plantear es si ellos están preparados para pilotar este cambio. Es lo mismo que preguntar si España va a perder el tren del desarrollo o lo seguirá… Estamos en esas.

«En España existe una élite que sabe inglés y tiene experiencia internacional»

¿Y por dónde van los tiros?
Vemos que hay componentes que hacen que esta generación sea emprendedora. Por mucho que se diga que son pasivos, que están muy desanimados, que echan la culpa a otras generaciones de la situación económica que han heredado, yo creo que al final se van a mover, y se están moviendo. Van a tener que innovar a la fuerza, y tienen herramientas y capacidades. Todos no, claro, pero eso también pasaba en otras generaciones. Habrá gente que monte empresas y otra que no. El problema es que a veces hablamos de los millennial como si fuera un grupo homogéneo.

El autor del libro ‘Millennial. La generación emprendedora’ ayer en el Club Diario de Ibiza.

¿Y qué dice del potencial del grupo, en general?
El potencial de grupo es importante en España: hay muchas segmentaciones sociales, pero también un grupo de élite que habla inglés, que tiene experiencia internacional, que está bien formado y es capaz de asumir esos retos en el concepto mundial.

Este perfil millennial tiene una madurez más tardía.
Sí, de eso también tenemos mucha culpa las familias. Como la educación se alarga y abandonar el nido familiar también, la juventud se va prolongando. Pero eso es algo muy típico de la sociedad latina. En los países nórdicos la educación se enfoca a que a los 18 años te vayas de casa y te busques la vida, mientras que aquí es un proceso de aprendizaje bastante lento.

Se dice que el millennial lo quiere todo y lo quiere ya. ¿Esta idea es necesariamente negativa, o puede ser fuente de motivación?
‘Lo quiero ya, en este momento y gratis’ genera mucha frustación. Pero, por otro lado, está el ‘ya, en este momento’ y me marco este objetivo.

Los jóvenes viven de otro modo, se comunican de forma diferente, ¿cuáles son sus fórmulas para entrar en el mercado laboral?
Hablando de la comunidad universitaria, que es casi el 65%, saben que las expectativas de trabajo que se crearon son muy complejas de cumplir. Los que estudiaron saben que no van a dedicarse a eso para lo que se prepararon, por lo que tienen una actitud bastante flexible a la hora de acceder a un puesto de trabajo. También saben que el trabajo para toda la vida se ha acabado, que estarán picoteando por varias empresas a lo largo de su vida laboral.

«los jóvenes tienen una actitud más flexible para acceder a un trabajo»

¿Cómo se está produciendo la introducción de los millennials en las empresas?
Hay muchas empresas dirigidas por generaciones más conservadoras, que están teniendo problemas para digitalizar sus negocios. Pero no solo a los jefes, también les pasa a los trabajadores. Nos resistimos a que digitalicen nuestra vida. El proceso de digitalización está presente, de uno u otro modo, en todas las empresas. Empezando por la Universidad. Hay gente que habla incluso de su desaparición, la Universidad está cada vez más cuestionada. El debate de las empresas es, o bien cambiar y adaptarse a este nuevo entorno metiendo a los trabajadores millennials, más jóvenes y con otro tipo de capacidades, en los puestos directivos para afrontar los retos de la digitalización, en positivo o, al revés, la visión de que estos millennials que viven en este mundo feliz tienen que adaptarse a la empresa jerárquica en la que hay jefes, horarios y un control. Ellos dicen: yo trabajo en casa, lo hago cuando me da la gana, estoy siempre en contacto y soluciono los problemas; otros dicen que vengas a la oficina, trabajes ocho horas y hagas lo que te dicen. Ahí está ese debate.

En España, en general, ¿qué está pasando?
En general nos está costando adaptarnos a este mundo de digitalización. Tenemos sectores como el turístico, el primario y el agroalimentario o del automóvil que van muy bien, pero en otros muchos estamos estancados. En España digamos que no somos un país puntero en la globalización y en la adaptación de los procesos productivos, pero tampoco estamos en la cola.

Tan peligroso puede resultar apostarlo todo a la mentalidad millennial, donde te lanzas a la piscina sin pensar en las consecuencias, como a la más conservadora, que también te puede llevar al fracaso.
Sí, la innovación debe ser intergeneracional. El empuje de alguien nuevo, que ve las cosas de otra forma, que cuando piensa en un negocio tiene un punto de vista más internacional porque ha conocido gente extranjera y contactos en otros países… Esto ayuda, pero también está la experiencia, fundamental para crear tejido empresarial.

«En España nos está costando adaptarnos a la digitalización»

¿Cómo se espera que sea la edad adulta de esta generación millennial?
Yo soy optimista. Muchos de estos jóvenes van a aprovechar la tecnología digital para innovar y pilotar ese cambio que casi todos los países necesitan y que la nueva economía exige. Está previsto que desaparezca más del 40% de las profesiones que existen en la actualidad por el avance tecnológico, y aparecerán nuevas profesiones. Esas son las que tienen que acoger las personas de esta generación. Instituciones como la universidad deben ir más rápido, tenemos que ponernos las pilas en este sentido. Incluso las familias, que quieren que sus hijos estudien Derecho, Farmacia, Economía… y todo esto es muy distinto.

¿Cuáles son los sectores que más interesan?
Electrónica, tecnologías de la información, sistemas de información, ingeniería… Y un componente muy fuerte de empatía social: don de gentes, hablar en público, saber relacionarse… Necesitamos gente que tenga capacidad de mando, empatía social, liderazgo… No es tan fácil.

¿Cómo se están adaptando los estudios universitarios a la nueva realidad?
Pues, por ejemplo, en la Universidad Rey Juan Carlos hemos creado un grado de gestión de empresas digitales. Queremos enseñar habilidades para estas nuevas empresas, que no son negocios que piensan en el entorno más próximo sino en competir a nivel global. Yo soy optimista, en clase les digo que, o son ellos quienes pagan las pensiones y afrontan el reto de sacar a España de esta crisis, o no hay nada que hacer. Nosotros podemos ayudar pero somos una generación de salida. Ellos tienen herramientas que otras generaciones no tuvimos; si saben aprovecharlas, harán un país mejor y ellos serán más competitivos. Muchos de los millennials serán capaces de hacerlo. Estoy convencido.