Aspecto que ofrece el interior del teatro Serra, donde actuó Carmen Vargas
Aspecto que ofrece el interior del teatro Serra, donde actuó Carmen Vargas

“Cumpliendo y satisfaciendo el deseo de tener un rato de charla con la monísima Carmen Vargas, la tonadillera elegante que actúa en el Serra, acudimos anoche a su camerino, donde ya ella nos esperaba en compañía de su simpática hermana Mercedes.
Pasamos tarjeta al avisador y entramos poco después en su cuarto coquetón donde la interviuamos.
– ¿Cuándo y dónde debutó V. Carmencita?
– Ha muy poco tiempo que trabajo –nos contesta– Debuté en el Apolo de Valencia época en que había allí varietés. Tenía afición y un poco de voz, no mal timbrada, para el canto flamenco, y esto, y el deseo de aplausos, me llevaron a las tablas hace de ello solo dos años y cuando tenía veinte y cinco.
– Se le conoce por la simpatía que es V. Valenciana –le dijimos.
– Sí; soy de Valencia, pero le advierto a V. que donde más sufro cuando actuo, es precisamente en Valencia. Aquel público es muy severo con lo de casa.
– Y el público ibicenco ¿qué concepto ha formado de él?
– A V. no quiero decírselo, pero cuando vaya a Valencia proclamaré por todas partes la cultura y la benévola simpatía con que, inmerecidamente, me ha tratado.
– Tendrá V. sus relaciones por allá y debe ya añorarse.
– Sí; la verdad; tengo novio, pero yo ante el público me olvido de todo, incluso del novio –nos dice riendo maliciosamente la artista.
– A mi me han dicho que aquí había quien está perdidamente loco por V. –le decimos atrevidamente.
Aquí suelta ella la gran carcajada y excusa toda contestación”.

(Texto original)
Diario de Ibiza.
22 de febrero de 1923