Con la entrada de las tropas alemanas en Polonia comienza la Guerra Mundial

El Ejército alemán invadía Polonia el primero de septiembre, sin que mediara antes ninguna declaración de guerra. Un acorazado alemán bombardeó el arsenal de la marina polaca en Dantzig y, al mismo tiempo, unas 53 divisiones alemanas cruzaban la frontera, incluidas cuatro divisiones motorizadas y cuatro de carros asalto.

Tan impresionante despligue se completa con ataques aéreos, puesto que la aviación de Hitler destruye los aviones polacos sin darles tiempo siquiera a despegar.

Nada más conocerse todas estas noticias, Gran Bretaña y Francia se movilizan y declaran la guerra a Alemania.

Mientras España se declara neutral, Hitler anunciaba en octubre la instauración de un nuevo orden en el Este y Sureste europeo y postuló una reorganización territorial de Polonia que preveía el traslado forzoso de gran número de personas para que las fronteras coincidieran con las de las distintas etnias que coexisten en Polonia. Además, Hitler anunciaba que la Polonia oriental y sus diez millones de habitantes pasaba a pertenecer a la Unión Soviética.

La prioridad más importantes de los ocupantes alemanes es lograr la total “germanización” del país.
También en octubre comenzaban las deportaciones de judíos desde Praga y Viena a los campos de concentración. Los arrestos masivos comienzan en Praga tan pronto como comenzó la guerra, el uno de septiembre.

El 30 de noviembre, la Unión Soviética invadía Finlandia. La aviación de la URSS bombardeaba las principales ciudades finlandesas, incluyendo su capital.

El ataque estuvo precidido de un largo proceso de chantaje a este país, que tiene una abrumadora inferioridad militar respecto a la URSS. Moscú criticó a las autoridades finlandesas, por negarse a ceder bases militares a los soviéticos. Un incidentes fronterizo sirvió de excusa a los soviéticos para iniciar la guerra.

A finales de diciembre, el acorazado alemán Graf von Spee era hundido por sus propios tripulantes en Uruguay, al objeto de evitar que la embarcación cayese en manos de los aliados, que lo habían obligado a refugiarse en este puerto neutral.

Durante meses, este barco alemán se había convertido en el terror de los barcos aliados en el océano Atlántico.

Fuentes: Diarios locales, Crónica del Siglo XX y otras publicaciones de la época 1939