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El Paladar
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Budapest es una ciudad fascinante. Definida como ‘el París del Este’, cuenta con una oferta cultural y de ocio infinita, que incluye, cómo no, un gran apartado para la gastronomía. Y si hay un lugar perfecto donde conocer las especialidades del país ese es el Mercado Central de Budapest, en húngaro Nagycsarnok, un edificio impresionante que merece la pena visitar tanto para comprar algo como para simplemente disfrutar de la belleza de la construcción.

Vista frontal de la fachada del Mercado Central de Budapest.
Vista frontal de la fachada del Mercado Central de Budapest.

El edificio es un diseño del arquitecto Samu Pecz y fue levantado originalmente  en 1897. Durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la estructura del mercado quedó gravemente dañada como ocurrió con buena parte de la ciudad. Desde entonces y hasta los años 90, la actividad del mercado fue en declive hasta que se declaró en ruinas y se cerró al público. Afortunadamente fue restaurado y hoy es uno de los edificios más significativos de Budapest. Sus 10.000 metros cuadrados de superficie y su estructura de hierro son realmente impresionantes.

En la planta baja podemos encontrar puestos de comida y algunas paradas de souvenirs, pero es en las galerías superiores donde es más probable escuchar a alguien hablando inglés, español o chino antes de húngaro a lo largo de los pasillos llenos de recuerdos de la ciudad, artesanía y ropa. También hay puestos de comida donde degustar platos típicos a buen precio y ahí sí que se ve tanto a residentes como turistas compartiendo mesas alargadas en un ambiente agradable y nada pijo.

Como la mayoría de los mercados, el Central abre todos los días excepto el domingo y los días de mayor ambiente son los sábados por la mañana.
Tanto en el Mercado Central como en los puestos callejeros  de comida que se sitúan en el centro de Budapest es posible probar los platos tradicionales.  No es una gastronomía muy ligera pero sí muy sabrosa. El salami húngaro es el rey de los embutidos (téliszalámi), en especial el paprikás szalámi (salami con pimentón).

El plato húngaro más conocido es el gulash (gulyás) una sopa de carne, pero también el pörkolt, un plato de carne muy sabroso con un caldo de pimentón; el libamáj (hígado de ganso), las populares salchichas debreceni o las kolbász (salchicha de pimentón) hechas de carne de cerdo mangalica.

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