Enero es el mes de los propósitos. Dejar de fumar, leer más, practicar deporte… También es el momento de quitarse los excesos de la Navidad, pero no significa que sea el mes de apuntarse a una de las muchas dietas que hay. Más allá de la veracidad de sus metas, es importante recordar que el objetivo es deshacerse de los kilos de más que se han cogido durante las vacaciones para volver a la rutina diaria sin que vuelvan a aparecer.

La única solución es volver los hábitos de cada día y llevar a cabo algunos consejos para facilitar la eliminación de estos excesos.

Por un lado, además de ser beneficioso para la salud en general, beber aproximadamente dos litros de agua al día, fuera de las comidas, ayuda al cuerpo a eliminar toxinas y grasa y también a no crear la sensación de vacío en el estómago. Parece que beber dos litros de agua al día son muchos, pero traducidos a vasos, el resultado son ocho.

Por otro lado, otro consejo para adquirir unos buenos hábitos tras la Navidad, es cocinar los alimentos con aceite de oliva y evitar otro tipo de grasas de peor calidad y menor valor nutricional. Una cucharada en la elaboración de la comida y otra en la de la cena y el cuerpo lo agradecerá.

Planificación para deshacerse de los kilos de más

Hay una nueva moda en la cocina que es la de preparar toda la comida de la semana en un solo día. Este fenómeno, también conocido como batchcooking, tiene muchos beneficios, entre los que se encuentra el comer de manera sana y casera durante toda la semana, así como tener tiempo para otras tareas el resto de días.

Hay otro beneficio escondido: llega la hora de comer y lo único que apetece es una pizza, pero la comida ya está preparada y hay que comérselo. Será como tener a tus padres en casa, pero en forma de envase.

A la hora de cocinar, hay diferentes trucos que hacen que la comida de siempre sea más sana y ligera. Una es la de condimentar la sal al gusto. Ya sea romero, pimentón o cúrcuma, las sales condimentadas rebajarán la cantidad de sal en cada pizca y aportarán un sabor mucho más aromático a los platos. El sésamo es otro aliado muy sabroso para aportar ese toque tostado a los platos.

Otro truco es la nata. ¿A quién no le gusta la salsa de setas? Esas salsas tienen su versión light gracias a la leche evaporada, cuya cantidad de grasa es más reducido.

La vida es mejor con pizza, esto está claro, pero hay una manera de prepararla mucho más ligera, con una base hecha a partir de brócoli picado, queso rallado y dos huevos. Además, hay un truco muy sencillo para quitar calorías extra: una vez sale del horno, poner papel de cocina encima y dejar que absorba la grasa del aceite. Mantendrá el mismo sabor y textura, pero la hará mucho más ligera. Y si hay antojo de espaguetis, el espiralizador conseguirá que un calabacín se convierte en el plato de pasta más fresco.

30 minutos al día

El gimnasio, las clases dirigidas, salir a correr por el puerto… Parece que todo el mundo tiene las tardes libres para definir unos bonitos abdominales y deshacerse de los kilos de más, pero al llegar a casa hay demasiado que hacer.

Cuando no hay tiempo para realizar actividades que requieren un poco más de tiempo, bastará con salir a caminar o correr durante 30 minutos. Habrá un día que pueda ser incluso una hora, pero los 30 minutos diarios no los quitará nadie.

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