Aquí nadie se aburre. Sacar un periódico cada día y estar pendiente de una web con decenas de miles de lectores requiere de un trabajo tenaz y de una dedicación absoluta. La redacción de Diario de Ibiza está más que preparada para afrontar el reto
A lo largo de estos 125 años todas las redacciones del mundo han tenido que adaptarse a los cambios que exigía la sociedad de cada época, algo que también ha tenido que hacer la redacción de Diario de Ibiza.
La rotativa de Diario de Ibiza se convierte cada noche en la correa de transmisión entre la redacción de las noticias y el lector a través de un complejo y curioso proceso técnico
En un medio de comunicación donde todo lo que se hace se ve al día siguiente, el área de administración trabaja en silencio, sin que se note, pero está igual de viva que el resto.
Los suplementos de un diario le dan aire. Intercalados en el interior de sus páginas, tienen vida propia y están en permanente contacto con el día a día del diario
La historia de Diario de Ibiza es también la historia de sus cabeceras, algo que es casi intocable en un periódico pero que en 125 años ha sufrido una evolución constante
El 1 de agosto de 1893 se imprimió el primer número en un local del entresuelo del número 24 de la desaparecida calle Amadeo I. Pero en aquellos primeros años Es Diari cambió de sede en varias ocasiones, casi siempre ligado a la figura de su fundador, Francisco Escanellas,
La celebración del 125 aniversario de la fundación de Diario de Ibiza es una oportunidad para realizar un viaje al pasado y analizar cómo ha cambiado la sanidad en Eivissa y Formentera
Un cuarto de siglo y mucho hormigón después, el Club se ha convertido en un referente de la cultura y la vida social de la isla, por el que han pasado miles de personajes y cientos de miles de asistentes.
Hasta bien avanzado el siglo XX, los textos de Diario de Ibiza se componían aún con el mismo sistema artesanal de las primitivas imprentas empleado durante los quinientos años precedentes: formando las palabras con pequeñas letras metálicas de relieve invertido, colocadas a mano una a una y agrupadas dentro de cajas de madera; el armazón de líneas y columnas resultante se impregnaba luego de tinta y las hojas de papel se prensaban sobre él para que los textos quedaran impresos y legibles.
Las cifras mejor ilustran el cambio que han sufrido Ibiza y Formentera a lo largo de este último siglo y cuarto de historia, han pasado de ser una sociedad enormemente atrasada a convertirse en un paradigma de posmodernidad.