El primer punto de conexión entre el periódico y el cliente es el comercial, parte esencial de Diario de Ibiza. Es la persona ideal para asesorar y configurar con el cliente la mejor estrategia comercial para llegar a su público objetivo.
Con la herramienta de Google Analytics en tiempo real, vamos viendo cómo se despiertan nuestros lectores y va subiendo la audiencia. Vemos en cada momento cuántas personas navegan por cada noticia o sección.
Aquí nadie se aburre. Sacar un periódico cada día y estar pendiente de una web con decenas de miles de lectores requiere de un trabajo tenaz y de una dedicación absoluta. La redacción de Diario de Ibiza está más que preparada para afrontar el reto
El portal de entretenimiento e información empresarial pitiusa mas.diariodeibiza.es se creó para dar un valor añadido a los especiales monográficos de la edición impresa.
En un medio de comunicación donde todo lo que se hace se ve al día siguiente, el área de administración trabaja en silencio, sin que se note, pero está igual de viva que el resto.
Cada día, a partir de las nueve de la mañana, nuestra portada de la edición en papel del día se publica en Facebook y Twitter y, a partir de entonces, cada quince minutos se comparten las noticias más importantes del día entre nuestra comunidad de forma escalonada
La historia de Diario de Ibiza es también la historia de sus cabeceras, algo que es casi intocable en un periódico pero que en 125 años ha sufrido una evolución constante
La primera Guía de Turismo de Ibiza y Formentera se editó en 1992 en los idiomas inglés y español, contenidos de cultura, arquitectura, historia, gastronomía, hotelería, información de interés y ocio nocturno y espectaculares fotografías.
Hasta bien avanzado el siglo XX, los textos de Diario de Ibiza se componían aún con el mismo sistema artesanal de las primitivas imprentas empleado durante los quinientos años precedentes: formando las palabras con pequeñas letras metálicas de relieve invertido, colocadas a mano una a una y agrupadas dentro de cajas de madera; el armazón de líneas y columnas resultante se impregnaba luego de tinta y las hojas de papel se prensaban sobre él para que los textos quedaran impresos y legibles.